El submundo: La fuerza de los tres 13 #3
69%

13 #3

Volvió a la habitación, no bajó a hablar con Isabel ni quiso saber quién estaba en esa casa ni qué había pasado al final en la batalla.

Solo le importaba una cosa: si Jenny estaba viva.

Ana y Jenny, para bien o para mal, eran las dos personas que más le importaban.

Saber que Isa continuaba con vida y estaba hablando con alguien le hizo creer que su exnovia podría haber fallecido el mismo día que Ana, no quiso saberlo, no quiso enfrentarse a esa verdad. Durmió.

Estuvo varios días sin salir de su habitación, Isi le iba a ver y le llevaba comida, pero él le había dicho que no quería hablar.

Su amiga lo comprendió y lo dejó tranquilo.

Ella tampoco lo estaba pasando bien, había perdido a la que consideraba su hermana.

Se pasaba las noches en vela, el dolor la consumía.

Lo único que le permitía seguir adelante era haber roto el hechizo de su hermano y que su plan saliese a la perfección.

Javi no tenía eso, no tenía nada, estaba solo.

Sus padres estaban hechizados para que no piensen en su existencia, la única persona que le quería estaba muerta y la otra que él quería o bien también estaba muerta o simplemente le odiaba por todo lo que había hecho.

A la semana, decidió enfrentarse a la verdad y bajó las escaleras.

Entró en el salón y vio a un hombre que no se esperaba ver.

Su cara representaba asombro y miedo, respiró profundamente, solo hizo una pregunta, nada más le interesaba:

—¿Jenny está viva?

El chico asintió, le lanzó una mirada de odio y Javi salió respirando más tranquilo del salón.

En el vestíbulo, los recuerdos de lo que le pasó a Ana volvieron a nublar su mente e Isi apareció.

Sabía perfectamente lo que tenía en la cabeza.

Lo abrazó, él se dejó querer porque lo necesitaba, pero lo que acababa de ver le hizo desconfiar mucho de su aliada hasta el momento.

Se sentía utilizado y sentía que había usado a Ana como marioneta para salirse con la suya.

Las semanas siguientes estuvo muy pensativo acerca de todo lo que estaba ocurriendo.

Veía a Isabel feliz y él sentía que se estaba perdiendo cada vez más, ¿cómo podía estar así de contenta después de lo que le pasó a lo que ella llamaba familia?

La ansiedad le corrompía cada vez más y, al ser un hombre lobo, poco a poco perdía más el control hasta tal punto de estar días seguidos con las garras y los colmillos sin poder quitarlos y sufrir transformaciones sin control mientras dormía.

De pronto, un día perdió de todo el control y se fue al bosque, estuvo varios días en él viviendo como lobo, sin control a pesar de tener momentos de lucidez.

Cuando por fin logró volver a su estado humano, se sentía solo y sin rumbo.

Pensaba constantemente en dos mujeres y solo podía acudir a una.

Sabía que podía ser su entierro si llegaba a esa casa porque todos le odiaban, pero no tenía a donde ir, ya no se sentía seguro con Isabel.

Llegó a la mansión donde estuvo retenido tanto tiempo, donde Ana lo salvó, donde tantas noches durmió con Jenny.

De hecho, fue ahí donde le pidió salir, ya llevaban tiempo liados y una tarde, en su cama, la llamó novia, esta sonrió y se abalanzó sobre él.

Javi tenía sentimientos encontrados, no era el mismo que a principios de curso, estos tres meses le habían cambiado la vida. Tocó el timbre.

—¿Javi? —la voz de Jenny era un susurro que mostraba incredulidad y miedo.

—Necesito que me escuchéis, por favor.

Lucas se dispuso a atacarle y con un hechizo mágico le levantó en el aire ahogándolo por el cuello a distancia. Javi jadeaba mientras se ahogaba sin poder defenderse.

—¿Por qué íbamos a querer escucharte después de todo lo que provocaste? —El brujo estaba enfurecido.

—Porque puedo daros una información que os cambiará la vida. —Los chicos se miraron, todos creían que era una trampa, pero llegados a este punto no tenían nada que perder. Le soltó sin bajar la guardia. Cayó al suelo, quedando arrodillado ante ellos.

—¿Qué? Y como no lo digas ya y sea real, te quemo vivo.

***

—Ha funcionado.

Isi sonrió y se dirigió a la sala donde estaban Simón y Damián. Le ayudó a levantarse y le dio un abrazo, pero el hombre la apartó.

—¿Isabel qué has hecho? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué ha pasado?

—Que lo he conseguido, he hecho el hechizo.

—Pero yo, yo… ¿No estoy vivo, verdad?

Isi lo miró, soltó una lágrima y luego sacó una bolsa de sangre de un cajón donde guardaba decenas en esa misma sala.

—No del todo, pero si bebes un poquito de esto te sentirás más vivo que nunca.

El chico estaba confuso, se sentía sin vida, no sabía qué había pasado, estaba lleno de sangre, tenía miedo, mucho miedo. Le dolía la cabeza, estaba muy cansado, agotado. La sangre le tentaba mucho. ¿Qué le había hecho?

***

—Seguramente no me creáis y penséis que es una locura porque yo también me quedé así cuando lo vi.

—Al grano, Javier. —Ros le apuró.

—No sé cómo Isi lo hizo porque me contó que el hechizo está realizado y la Bestia despertará en fin de año como esta predestinado.

Pero… —Javi se limpiaba polvillo de su ropa después de levantarse del suelo, se escuchaban los latidos acelerados de todos y en ese momento dijo algo que lo cambió todo y que hizo que lo vivido todo este mes fuese en vano—. Simón está vivo… y es un vampiro.