11 #3
El Ángel se lo pensó mucho y estuvieron dialogando un buen rato más. No sabía si creerse la versión de los chicos. No notaba maldad en ellos pero sí dolor, y ese, sin duda, es el sentimiento más peligroso de todos. Finalmente, accedió a decirles el nombre.
***
La noche que Ros acusó directamente a Isi ante su madre y su hermana, las tres tuvieron una larga conversación en la que la melliza pudo exponer todos sus argumentos para tal acusación.
Jenny seguía pensando que los celos podían estar involucrados, aunque realmente todo lo que le estaba diciendo le tenía sentido.
Principalmente, hubo un momento que hizo que sembrara completamente la duda.
El día de la muerte de Carlos, Isabel misteriosamente tenía que arreglar unos papeles de los que nunca había hablado previamente.
A la conclusión que llegaron las tres era que si realmente ella era la asesina, debían ir con cuidado y no encararla directamente.
Al día siguiente, compartieron sus sospechas con Lucas y Kenia, ella se unió al plan, pero Lucas estaba completamente en contra por su fidelidad a Simón y, principalmente, por el hechizo de obligación que la vampira le había lanzado los primeros días de instituto.
En clase, las chicas habían decidido separarse un poco de la última integrante del grupo y, no solo ellas, sino que Simón desde las palabras de su padre también estaba extraño.
Le había estado dando muchas vueltas a eso, parecía como si supiera algo del Submundo.
En general, la situación en el aula era angustiante. Simón dudoso, Lucas sintiendo que no le hacen caso, Ros decidida, Jenny temerosa e Isi con nervios de no saber cuál es el último ingrediente y de por qué estaban todos sus amigos tan raros.
***
Ana y Javi regresaron de París con muchas respuestas para Isabel que nunca habría podido esperarse. Tenían el corazón encogido al descubrir la respuesta. No sabían cómo se lo tomaría su amiga y qué ocasionaría esta respuesta.
Estos dos días en la ciudad francesa habían sido distintos para ellos, se compenetraban muy bien.
Javi comenzaba a dudar de sus sentimientos hacia Ana, le encantaba su fortaleza y su forma de ser, pero la chica solo veía al lobo como un amigo, al fin y al cabo cuando llevas años enamorada de la misma mujer no tienes ojos para otra persona.
Pero eso era algo que Isabel nunca llegaría a descubrir.
Ana lo daría todo por ella, y sus sentimientos se los llevaría a la tumba.
El día siguiente era sábado e Isi quedó con Simón para dar un paseo por el parque y luego ir a su casa, estaba muy inquieta, él lo notó, algo ocurría.
***
Por otra parte, el grupo del Submundo se reunió en la mansión Culpenia porque días atrás Kenia había tenido una idea y era el momento de ponerla en marcha.
—Repito, es un hechizo muy complicado y no sé si funcionará, nunca lo he hecho y si Isi no es la vampira o no ha obligado a nadie, no tendrá efecto.
—Debemos intentarlo. Toma, aquí lo tienes.
—Ros le dio una bolsa con un pelo de Isi que había cogido de su mesa de clase.
La madre de Lucas les explicó que si en algún momento alguien estuvo cerca de la verdad e Isabel les obligó a cambiar de idea, podría romper ese hechizo y recordar la conversación.
—Este conjuro me debilitará mucho, pero ella no sentirá nada. Si no funciona y ella es humana, no ocurrirá nada.
—¿Todas las personas obligadas por ella recordarán? —Jenny estaba confusa.
—No, no es tan poderoso. Solamente las hechizadas en las últimas semanas, meses como mucho. Es la hora. Espero que no estés equivocada, Ros y cojamos por fin a esa bruja.
—Como sea ella habrá que correr a advertir a Simón.
—No será ella, yo creo que todo esto es inservible. —Lucas seguía hechizado, no sentía ni intriga ni nervios, sabía que no funcionaría, su decisión era ficticia y real al mismo tiempo.
—Servible o no, debemos intentarlo —todos asintieron ante las palabras de Raina.
—Feachdan nàdair, tillibh na chaidh a dhìochuimhneachadh leis an fhuil a tha am falt seo a’ falach.
Na ghoid a’ bhana-bhuidseach seo bho chreutairean eile.
Thoir air falbh an dleastanas. —Kenia estaba usando un gran poder concentrando sus manos y su fuerza sobre ese mechón de pelo que había puesto encima de la mesa de la cocina de la casa de las Culpenia.
Parecía ida al realizar el hechizo, el resto del grupo la miraba preocupados. Estaba usando mucho poder. Repetía el conjuro una vez tras otra, cada vez más alto y siendo cada vez menos ella la que hablaba. El mechón de pelo comenzó a arder y sus cenizas se fueron volando esparcidas.
Cuando el hechizo terminó, parecía que iba a caerse, pero Raina la agarró y la acomodó en una silla preguntándole si se encontraba bien a lo que ella respondió que estaba fatigada, pero que sí.
Tras eso, todos los ojos se dirigieron hacia Lucas, quien tras ver como varias de las cenizas se dirigían directamente a él, parecía que había entrado en un trance.
Tenía la mirada desenfocada y no articulaba palabra.
—Luky, ¿estás bien? —Jenny agarró su mano y Lucas volvió en sí, tardó unos segundos en reaccionar y sus palabras fueron contundentes y directas.
—Tenemos que matar a esa hija de puta.
***
—Amor, ¿te ocurre algo? Es que te noto algo nerviosa.
Simón e Isi acababan de llegar a la puerta de la casa de esta, después de un paseo por el parque. Habían estado la mayor parte del tiempo callados y los dos son de hablar mucho, pero ninguno de ellos tenía la mente en ese momento.
—Sí, es solo que, hay algo que he de decirte.
Verás… —Un polvo oscuro se metió por la nariz del chico y se quedó totalmente ido de sí mismo—.
¿Simón? ¿Simón me escuchas? —Simón estaba entrando en el mismo trance que Lucas—.
¡Simón! ¡Simón! —Isi lo agarró intentando que no cayese sin saber qué estaba pasando.
El chico consiguió volver en sí y miró a su novia como nunca lo había hecho, había miedo y decepción en su mirada. Tardó unos segundos en articular palabra.
—Tú… Siempre has sido tú. —Isi en ese momento se dio cuenta de que ya era tarde, sabía quién era, pero eso no era lo peor.
***
La noche anterior en el salón de la casa de Isabel.
—¿Y bien? ¿Qué habéis descubierto en París?
—Isi ,es mejor que te sientes porque esto no te va a gustar. —Ana agarró su mano, intentó retrasar lo máximo posible este momento contándole anécdotas del viaje y de la torre de los Ángeles.
—¿Qué ocurre? ¿No os ha dicho nada, cierto? Por eso tanto rollo para decirme algo.
—No, no es eso —añadió Javi, sin decir nada más dejando que su amiga llevara las riendas.
—Hace 125 años, además de la Fuerza de las Tres, un Ángel ayudó a las chicas a encerrar a tu hermano. Un Ángel Blanco. El ser de luz más poderoso existente.
—Sí, eso ya lo hemos leído en el libro, pero ¿quién es? ¿Cuál es el último ingrediente del hechizo? —estaba impaciente. Ana suspiró.
—Para poder despertar a tu hermano necesitas el corazón del último discípulo de su generación antes del despertar del Submundo para él, que lo hará justo el mismo día que tu hermano está destinado a despertar de su letargo, el 31 de diciembre
—Entonces, he de matar a un simple humano. Es fácil, ¿qué hay de malo en ello? ¿Quién es? ¿De qué familia es el Ángel?
—Ese es el problema, Isi… su apellido es Soiller. —La cara de la muchacha se tornó en dolor, en nervios, en angustia, sus palpitaciones se aceleraron, sus emociones se intensificaron—. Para que tu hermano despierte, debes arrebatarle la vida a…
—A Simón, tengo que matar a Simón.