11
Sirenas, Demonios, Ángeles y
otros Seres
Simón se despertó en medio del bosque, aturdido y vio a Isi dormida unos centímetros más para atrás.
Se levantó, poco a poco, intentando aguantar la leve sensación de mareo que tenía.
Tenía el cuerpo algo dolorido del golpe que se dio al caer rendido.
Al conseguir equilibrarse, se acercó rápidamente a su novia.
—¡Isi! ¡Amor! ¡Despierta! —El chico la zarandeaba intentando que diese señales de vida. Estaba angustiado, le costaba respirar con tranquilidad.
Isabel comenzó su actuación. Abrió los ojos simulando no saber dónde estaba ni qué había ocurrido, desorientada. Se levantó lentamente agarrándose a Simón y quejándose de dolor por la caída.
—¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? Me duele todo.
—La bruja nos lanzó un hechizo que nos durmió y nos ha robado el libro.
Lo tenía yo en mis manos y ha desaparecido.
Sabía que ahí tenía la clave. —Simón mostraba una gran preocupación por la desaparición de la única forma que tenían de ir un paso por encima de ella, pero a la vez se tranquilizó un poco al saber que Isi estaba bien—.
Debemos volver con los chicos para ver si les ha pasado algo —Isabel asintió.
***
—Mamá, tenemos que entrar, no se escucha ningún ruido, ¿y si les ha hecho daño? —Ros y Raina continuaban en la puerta de la casa vigilando por si alguien salía de la casa.—. Tienes razón, Ros —dudó antes de decir eso y poner a su otra hija también en peligro, pero era lo correcto—. ¡Vamos!
Madre e hija se dirigieron hacia la trampilla que llevaba al sótano.
Fueron muy despacio intentando advertir cualquier tipo de amenaza que hubiese dentro.
La trampilla estaba abierta y la ventana también, por lo que dedujeron que entró por ahí.
Al empezar a bajar por las escaleras, Ros sintió escalofríos, estaba asustada y el frío que hacía en el ambiente, de repente, se multiplicó.
Vieron a los tres desplomados en el suelo, la celda de Javi abierta y ni rastro de él ni de la mujer.
El hechizo de la piedra era débil, por lo que ya estaban comenzando a despertar.
—¡Chicos! ¿Estáis bien? ¿Qué ha pasado? —Ros se mostraba muy preocupada y bajó los últimos peldaños corriendo.
—Sí, estamos bien, solo ha sido un pequeño desmayo por un hechizo —exclamó Jenny.
—Ha sido ella, ha usado su magia para escapar y liberar a Javi —Lucas estaba convencido.
—No era ella —Kenia fue rotunda y directa con sus palabras y todos miraron hacia ella extrañada.
—¿Cómo que no, Kenia? —Jenny también estaba segura—. Tú misma la viste usar sus poderes mágicos y su vampirismo.
—Ella no lanzó el hechizo, sino la piedra que llevaba en el colgante.
Es típica de la cordillera de los Pirineos, había leído sobre ella en uno de mis grimorios.
Tiene el poder de ser hechizada con un hechizo y quien lo use, sea brujo o no, puede conjurarlo con tan solo tocarla, esa chica era simplemente un vampiro.
—Pero si ella no estaba aquí, entonces… ¡Simón! ¡El libro! —Ros se dio cuenta de que, una vez más, todo era una maniobra de distracción y se la habían vuelto a jugar a todos una vez más.
Salieron corriendo hacia el bosque en la dirección que se había ido la pareja y ellos ya volvían contra la mansión, encontrándose a pocos metros de esta.
—¡Chicos! ¿Estáis bien? —Simón corrió a abrazar a sus amigos y los cinco se fundieron en un abrazo. Kenia y Raina se habían quedado protegiendo la casa por si volvía a haber otro ataque —Nos durmió y nos robó el libro, ella sabía que ahí encontraría la respuesta.
—Pero ¿cómo es eso posible? Ni nosotros lo sabíamos hasta hace una hora —Jenny estaba incrédula.
—Nos la jugó una vez más esa hija de puta.
Siempre lo sabe todo, siempre está un paso por delante.
Y aún encima se llevó a Javi después de tenerlo un puñetero mes encerrado sin torturarlo porque «nosotros no somos como ellos».
Si continuamos siendo tan buenos nos acabarán matando a todos.
Si vuelvo a coger a ese lobo le quemo la colita hasta que lo suelte todo.
—Lucas había estallado como nunca, no habían querido torturar a Javier por ética, pero después de tantas derrotas llegó a la conclusión de que por ese camino no conseguirían nada.
—Tranquilízate, Luky. Conseguiremos derrotarla, yo confío. —Jenny abrazó a su chico, intentando consolarle lo mejor posible.
—No puedo más —el joven brujo se derrumbó entre lágrimas en los brazos de su novia.
Esas lágrimas contagiaron al grupo que sintió el dolor del chico, al fin y al cabo todos estaban en la misma situación, incluso Isi estaba sintiendo esa pena.
Quizás les había cogido un poco de cariño a sus amigos y eso no la beneficiaba nada en su plan.
Permanecieron un rato viendo a la pareja abrazada mientras Isi y Ros se apoyaban cada una en un hombro de Simón.
Al fin y al cabo eran simples adolescentes que no estaban preparados para vivir tanta presión.
Los cinco volvieron a la mansión a hablar con Kenia y Raina y contarles lo ocurrido.
—Ya está, hemos perdido. Con el libro en sus manos despertará a Damián. Solo nos queda prepararnos para lo peor. —Raina era drástica, pero realista, llegados a este punto ya no tenían nada que hacer. Todo el mundo estaba bastante cabizbajo hasta que alguien alzó la voz y subió los ánimos.
—No, aún no hemos perdido. Quizás no podemos evitar que lo despierte, pero si prepararnos para combatir con él —Jenny se levantó del sillón para intentar animar al grupo—.
Somos seres del Submundo con poderes, somos los elegidos chicos.
Si nuestros poderes se han manifestado ahora es porque debemos combatir.
Tenemos grandes habilidades y somos los herederos de la Fuerza de las Tres. Podemos defendernos.
Ros y Lucas miraron a la chica decididos y animados por su discurso. Solo ella podía conseguir transmitirles esa seguridad.
—Jenny tiene razón, chicos —Kenia se unió a ella—. Sois tres guerreros capaces de mucho más de lo que creéis. Raina y yo os entrenaremos para hacer frente a la Bestia y lucharemos de vuestro lado.
—Siempre juntos —Ros sumó más a la esperanza del grupo.
Estaba siendo una conversación muy emotiva para todos ellos.
Isi estaba sintiendo miedo por primera vez desde que llegó a Nevadela, ¿y si realmente podían vencerlos?
, ese sentimiento se diluyó a los segundos, no, desde luego nadie era tan poderoso como su hermano.
Simón, en cambio, sentía tristeza. Él deseaba ser uno más de ellos, le encantaría poder ayudar más allá de su inteligencia y de sus conocimientos sobre fenómenos sobrenaturales.
—Chicos, ahora es mejor que todos nos vayamos a descansar.
Ha sido un día duro y lleno de situaciones muy tensas por lo que es mejor que cada uno se vaya para su casa y mañana lo dedicaremos a perfeccionar vuestro poder —Kenia dio órdenes y el resto asintió, ella y Raina son buenas mentoras.
Dos mujeres fuertes de mente y con grandes habilidades.
Llega un punto en el que ya apenas hacen diferencia en quién es hijo o hija de cada una, son las mamás del grupo.
Las lobas se fueron para su apartamento del centro porque lo consideraban más seguro que la mansión después de lo ocurrido.
Jenny se despidió de Lucas con un beso y un tierno abrazo.
Sus madres estaban muy contentas de que por fin estuvieran juntos.
Sabían desde hace años que había mucha química entre ellos y que su unión era muy especial.
Además, Raina se alegraba mucho de que su hija ya no estuviese con Javi, nunca le consideró adecuado para ella.
Jenny estuvo muy confusa por sus sentimientos hacia los dos chicos y ver a su ex encerrado en una celda hizo que se le removiera todo, pero el hecho de que Lucas estuviera ahí para ella siempre y le diera todo lo que Javi no le dio en un año de relación, hizo que todas esas confusiones se esfumasen.
En el coche, la pequeña loba iba recordando su primera cita con su novio desde su declaración en el entierro de su padre.
Fue en la bolera, unos días después. El brujo sabía que a la chica le encantaba jugar a los bolos, a pesar de que él no era especialmente bueno.
Le dio una paliza en las dos partidas que jugaron, pero le daba igual, él estaba feliz en medio de todo el caos que estaban viviendo.
Luego, se cogieron una pizza y la comieron en el apartamento de las Culpenia porque ese día Ros y su madre dormían en la mansión.
Vieron Harry Potter mientras la comían, las películas favoritas del joven mago, curioso que finalmente él se haya convertido en algo parecido al protagonista.
Tras eso, se acurrucaron en el sofá, pero decidieron ir a la cama ya que estarían más cómodos.
Lucas estaba muy nervioso. Nunca se había acostado con una chica, por lo que simplemente se dejó llevar.
Esa noche no volvió a casa. Para Jenny, aunque no fuera la primera vez, sintió una magia que no había sentido nunca.
Fueron felices por primera vez en meses.
Fue una noche muy especial, la pasaron en vela prácticamente entera y luego durmieron toda la mañana, abrazados.
Ese día no existían los brujos, vampiros o lobos, solo ellos.
Es cierto que tuvieron planes así más veces y momentos de desconexión, pero ninguno como esa cita.
Llevaban tanto tiempo en tensión y esperando algo así, que se convirtió en uno de los mejores momentos de su vida.
Jenny, en los momentos más oscuros, se resguardaba en esos recuerdos luminosos para sacar esperanza de seguir adelante.
Los pensamientos de Ros no eran tan bonitos como los de su hermana, todo lo contrario.
Le estaba dando vueltas a la identidad de la chica que había liberado a Javi y a lo que había ocurrido en el bosque entre Simón e Isi.
Estaba desesperada, no entendía como podía saber lo del libro, como supo la vampira en qué momento exacto actuar.
Su investigación ya no daba para más, todo encajaba.
Entonces volvió a repasar sus teorías de siempre, Isabel, Isabel, Isabel, recordó la conversación que tuvo con Simón.
Vive con otra chica, ¿cómo se llamaba? Ana, es cierto.
«Algo rara», así la había descrito Simón.
Rubia, como la mujer a la que su madre vio el día de la muerte de Carlos, que curiosamente Isi desapareció todo el recreo en el mismo momento.
La trampilla, Javi, ¿cómo demonios sabían dónde estaba si nadie se lo había dicho?