El submundo: La fuerza de los tres 10
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El Libro de la Luz

Había transcurrido un mes desde que Simón e Isi se unieron al equipo del Submundo buscando información.

Los chicos estaban desesperados intentando averiguar quién era la tercera amiga de la Fuerza de las Tres, debido a que ninguna de sus madres lo sabía.

Ni siquiera Isabel tenía ni idea de quién había sido, algo realmente extraño teniendo en cuenta que ella vivió ese momento en primera persona.

Lo máximo que ella conocía, por diversos brujos y vampiros con los que había hablado, es que era una vampira muy poderosa que se fue sin dejar rastro y que se la daba por muerta sin haber tenido descendencia,

por lo que no tendría sentido que el último ingrediente también fuese el amor verdadero de su viva imagen, porque tal persona no existía.

Aun así, la hermana de la Bestia desconocía una pieza clave en ese engranaje perfecto de fuerzas del Submundo.

Dicha respuesta se encontraba escondida en uno de los grimorios de la mansión Culpenia, era muy antigua, en la época de Margarita Culpenia ya existía, sin duda alguno de los libros que los antepasados de las mellizas tenían ahí debía contener dicha clave.

El mes de Lucas y Jenny se puede definir como agridulce.

Ambos tenían la presión de parar a la asesina de sus padres antes de que despertara a Damián, pero al mismo tiempo estaban entusiasmados porque al fin estaban juntos.

Pasaron horas y horas juntos durante este tiempo, durmieron en casa del otro en varias ocasiones e incluso se permitieron disfrutar de algún tiempo de evasión en el que fueron al cine, a cenar o simplemente a dar un paseo juntos de la mano como cualquier adolescente a su edad podría hacer.

Sabían que lo que estaban viviendo no era una situación que se asomase ni un poquito a la realidad y, a pesar de eso, las ganas que tenían de disfrutar de su relación eran mucho mayores.

Ros se encargó de comenzar una investigación sobre Isabel por su cuenta, al margen de lo que sus amigos le hubieran dicho.

Todo lo que pasó aquella noche con Javi le pareció muy sospechoso y, en este momento, ya no se fía ni de Simón.

Una parte de ella continúa detrás de Isi para proteger a su mejor amigo, pero otra quiere asegurarse de no ser traicionada por el mismo.

Sus dudas hacia Tim y Bela cada vez estaban más disipadas, pero las de Simón se dispararon en el momento en el que los chicos le dijeron que sospechaban de ellos.

Se había fijado en cada cosa que los hermanos decían y muchas de ellas no le tenían ningún sentido, algo normal debido a que se estaban inventando gran parte de su vida.

De Isi no tuvo sospechas en ningún momento porque les estaba ayudando, porque le podría haber matado y no lo hizo, porque confía en ella, porque la quiere.

Javi continuaba apresado y en silencio. Estar tanto tiempo ahí le hizo pensar en si ser fiel a Isabel le serviría de algo.

Un día, esta fue a hablar con él sin que nadie pudiese llegar a sospechar nada, ya que se organizaban en turnos para llevarle comida y ropa.

Le prometió que, llegado el momento exacto, le sacaría de ahí y que, si era lo suficientemente fuerte mentalmente para soportar esto, tendría manejado al lobo sin problema alguno.

A ojos del instituto y de sus padres, había sido enviado a un internado por sus comportamientos recientes, así nadie sospecharía de su secuestro.

Para Ana fue un mes duro y confuso, estuvo viajando en busca de respuestas para ayudar a su amiga y no estaba conforme con la decisión de esperar para salvar a Javi.

A pesar del poco tiempo que pasó con él, le había cogido mucho cariño.

No era amor, desde luego, ella eso lo tenía claro, era amistad, un vínculo muy fuerte, sentía la necesidad de conseguir que el joven lobo se encontrase a sí mismo.

No había sentido una conexión tan fuerte desde que conoció a Isabel.

Kenia y Raina se unieron más que nunca. Las dos estaban atravesando momentos muy dolorosos por las pérdidas vividas.

Se pasaban el día entre libros de la mansión tratando de obtener respuestas.

Apenas podían descansar. Los chicos estaban muy preocupados por ellas porque realmente habían caído en un pozo sin fondo y su único objetivo era destruir a la bruja que tanto daño les había hecho.

Aun así, tiraban para delante de la mejor forma posible y unidas.

Tim y Bela continuaron su vida normal como habían hecho hasta el día que vieron a aquel señor en su casa.

Seguían sin saber de quién se trataba y mucho menos cómo se fue por la ventana sin haberse matado.

Durante este mes, no le habían vuelto a ver y no había indicios de que nadie volviese a entrar en su casa.

Aquel día estuvieron revisando y no les faltaba nada.

Simplemente una foto de ellos de pequeños estaba movida de sitio, no parecía un ladrón sino alguien interesado en ellos.

—Aquí no hay nada, es inútil seguir ya con esta búsqueda, de verdad. —Jenny estaba completamente desesperada en el salón de su casa rodeada de libros.

—Tienes razón, mi amor. Es mejor que vosotros os vayáis a estudiar y ya continuaremos Kenia y yo con la búsqueda como podamos.

—Raina se mostraba comprensiva con su hija.

Su relación había vuelto a la normalidad después del entierro de Carlos.

A pesar de que Jenny siguiese sin comprender por qué su madre las tuvo engañadas tantos años, prefirió hacer la vista gorda y tener una buena relación con ella por si algo peor les pasara.

—¿Estudiar? Hace menos de dos meses que una loca mató a mi padre y aún no tenemos ni una sola pista de quién coño puede ser, créeme que estudiar es lo último que me importa ahora mismo. —Lucas estaba agotado y desesperado, pero no contaba rendirse. Isi le observó de reojo.

—Lucas, tranquilízate por favor. Raina tiene razón, quizás lo mejor sea que vosotros intentéis seguir con vuestra vida lo más normal posible hasta que nosotras hallemos respuestas o ella dé un paso más —Kenia apoyaba la decisión de su amiga.

—¿Un paso más? ¿Cómo qué? ¿Matar a una de vosotras para dejarnos ya completamente huérfanos?

—Sabes de sobra que no hablo de eso y no consiento que nos hables en ese tono.

—¿Os estáis escuchando? Parece como si os estuvierais rindiendo y regalándole la victoria a ella.

Si me voy a casa será para encerrarme en la cripta a practicar hechizos para, cuando esa puta bruja aparezca, quemarla viva.

—Isi había escuchado eso mientras aparentaba leer un libro sobre historia licántropa en busca de respuestas, quería reírse por dentro, sabía que Lucas no podía derrotarla.

Aun así, el brujo había estado todo el mes aumentando cada noche sus poderes con las artes mágicas.

Se había estudiado grimorios de principio a fin y su madre le había dado unas cuantas clases más sobre hechizos defensivos, prácticos y atacantes.

Kenia se sorprendía de la fuerza y destreza de su hijo, si se entrenaba bien podía llegar a ser un mago extremadamente poderoso, ninguno de los dos sabía cuánto.

Jenny y Ros también estuvieron tratando de controlar sus emociones y sus habilidades de lobas durante este tiempo, pero era muy complicado.

Ambas hermanas eran muy pasionales y duras a la vez, o se cerraban a sentir y no desataban su poder, o sentían exageradamente y perdían el control.

Además de eso, habían tenido que vivir su segunda luna llena.

Volvieron a encerrarse en el garaje bajo el mismo hechizo de protección, pero mucho más potenciado esta vez debido al aumento del poder de Lucas.

Todo salió bien esta vez y Raina logró recordar cosas esa noche.

El hecho de volver a ejercitar sus rasgos de loba, como antes de la partida de Carlos a Madrid, hicieron que pudiese ser consciente por momentos de su yo loba.

Cuando tuvo a las niñas, ella era plenamente consciente de sus actos y lograba deambular por el bosque libre sin hacer daño a nadie, pero en el momento que su marido se tuvo que ir, sus emociones se descontrolaron y perdió todo ese control.

Gracias a la responsabilidad que siente ahora mismo, se está volviendo a ejercitar y, por tanto, ser de nuevo dueña de sus habilidades y de su subconsciente.

Para Javi, su primera luna llena fue en su celda y dormido.

Una vez se transformó, Kenia le inyectó una potente pócima del sueño y se pasó toda la noche siendo un lobo dormido, por lo que perdió toda oportunidad de intentar ser consciente de lo que vivía y de controlar su mente y su poder, así como de potenciarlo.

Finalmente, tras la discusión de si se iban a estudiar o si decidían quedarse a continuar investigando, todos decidieron quedarse a pesar de que eso les estaba jugando una mala pasada en las notas a los cinco.

Incluso a Ros que nunca había bajado del sobresaliente y ahora ya apenas rozaba el notable.

Ahora estaba mucho más centrada en esto, y en Isabel.

Sin que nadie más lo supiera, comenzó ella misma una investigación acerca de la nueva integrante del grupo. Le intentó sonsacar algo de información a Simón sobre ella de forma sutil. Descubrió donde vivía, ya que el chico durante este mes por fin había ido varias veces a su casa.

Isa, cada vez que llevaba a su novio a su hogar, ocultaba bajo un hechizo de simulación la gran sala donde yacía su hermano y simplemente lo llevaba al salón, baño, cocina y, evidentemente, a su habitación.

Le había presentado a Ana también, Simón la describía como una chica extraña y misteriosa, pero muy agradable y amigable.

A Ros le sonaba fatal la historia de la historia de los supuestos problemas de custodia que Isa les había contado.

Y la descripción física de esa tal Ana podría cuadrarle con lo poco que vio su madre de aquella vampira encapuchada el día que mataron a su padre.

Ros era muy inteligente, no cabía duda. Estaba muy cerca de la verdad, pero, aun así, no tenía pruebas, solo su intuición de adolescente celosa cuyas emociones se potencian por su condición de mujer loba.

Tenía que armar un plan para comprobarlo, pero si estaba en lo cierto y era ella, sería muy peligroso que lo hiciera sola.

Los chicos siguieron entre grimorios, libros históricos y sobrenaturales. Mitología licántropa, hechicería, vampirismo, nada. Apenas les quedaba material relacionado con las tres fuerzas del Submundo.