El submundo: La fuerza de los tres 7 #3
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Decidió cambiar las reglas de Isabel y seguir con el plan igual, a pesar de no haber superado el entrenamiento.

—La mejor forma de que descubras tu motivación es exponerte a ella y al mundo.

Mañana te reencontrarás con Jenny y podrás decidir tú mismo camino.

Espero haber sabido guiarte hacia el lado correcto, Lobito.

Hay gente que sí está dispuesta a darte el valor que mereces e incluirte en un grupo por una causa mayor.

Es hora de que te vayas a descansar, reflexiona, mañana por la mañana harás la llamada y, de noche, elegirás tu camino.

Javi estaba sorprendido, pensó que Ana le regañaría, subió las escaleras sin decir nada, quiso darle las gracias, pero las palabras no salieron de su boca. Se acostó, necesitaba una conversación con Jenny, necesitaba saber quién era, necesitaba elegir bando.

***

—Jenny, ¿qué ocurre? —Lucas estaba preocupado después de ver que Jenny tiraba el móvil.

—Javi lo sabe, Lucas —susurraba—, me ha dicho que lo sabe todo. —Ante esas palabras el corazón del mago comenzó a latir más rápido y aparecieron muestras de sudoración en su frente.

—¿Chicos, va todo bien? —Simón se introdujo en la conversación.

—Sí, sí, no es nada, Simón, cosas de ella y de Javi.

—Sí, me ha dicho que necesita hablar esta noche, no sé si le pasó algo.

Isi entendió en ese preciso momento que su plan había salido genial y Simón, por su parte, no sabía si creerse del todo las palabras de sus amigos.

Los chicos fueron al aeropuerto junto con Carlos y, al llegar de nuevo a Nevadela, estaban Kenia y Raina esperándoles. Raina estaba muy nerviosa por el reencuentro con su marido. Sentía mucha emoción y a la vez miedo de que ya nada fuera como antes.

Lo vio aparecer entre la multitud de pasajeros que llegaban de Madrid.

Sus ojos empezaron a mostrar lágrimas y ambos salieron corriendo a por el otro.

Se fundieron en un abrazo entre lágrimas y un apasionado beso, Carlos se había olvidado de ella, pero Raina llevaba años atormentada viviendo un infierno que nadie se merece.

Aun así, desde el momento en que Lucas le devolvió la memoria, no había podido parar de pensar en ella, la perdonaba, sabía que lo que había hecho era porque le quería demasiado.

Las mellizas se unieron al abrazo volviendo a estar la familia unida, sin saber que la persona que quería destruirla estaba justo delante de ellos.

Se fueron todos a casa, Kenia llevó a Simón e Isi a sus respectivos hogares, los cuales se despidieron con un beso que sorprendió mucho a Lucas, y luego este le pidió a su madre acercarse a la mansión Culpenia, ya que no se fiaba de lo que Javi quería decirle a Jenny.

La familia de lobos llegó a la mansión poco antes que los Edevane, pero para cuando el brujo llegó, la pareja ya había comenzado su conversación.

Javi estaba esperándola al lado del garaje donde se produjo la transformación de las chicas. Al llegar, Jenny quiso darle un abrazo, pero este no lo aceptó.

—¿Qué ocurre, Javi? ¿A qué te referías en la llamada? —Ambos estaban nerviosos y el otro era consciente.

—Lo sabes muy bien Jennyfer Culpenia, descendiente de un linaje de hombres lobo.

Jenny se quedó completamente paralizada, sus sospechas eran ciertas, su novio lo sabía todo. Lo notaba cambiado, sudoroso, tenía un aura distinta a su alrededor. Más oscuro de lo normal.

—¿Cómo sabes todo eso? ¿Quién te lo dijo?

—Eso no importa ahora, Jenny. Lo que sí importa es que me has estado mintiendo todo este tiempo, ocultando quién eres y además compartiéndolo con Lucas. —Javi comenzaba a ponerse rojo de la ira y a perder el control.

Lucas y Kenia habían llegado a la mansión, ella entró y Lucas se acercó al garaje sin que le viesen.

—O sea que todo esto es por Lucas, son celos.

¿Javi quién te ha contado todo esto? —Él permanecía en silencio tratando de controlar su ira—.

¿Ha sido ella?, ¡Javi! ¿Ha sido la hermana de la Bestia?

—La ira de Jenny comenzaba a aflorar también, nunca había perdido tanto el control desde el despertar de su Submundo.

—Esto se acabó, Jennyfer. No puedo seguir con alguien que me esté mintiendo y usando constantemente. —Se giró y, en ese momento, se dio cuenta de que ya había elegido bando.

El dolor y la ira de Jenny se apoderaron de ella y desarrolló pezuñas de loba.

Por dentro, sentía a la bestia que vive con ella intentando salir, con un gran calor interno y con ganas de dejarse llevar.

Iba a abalanzarse tras él, matarlo quizás o morir ella porque no era consciente del poder que tenía él también y, entonces ,le escuchó.

—Jenny, Jenny, tranquila. —Lucas se acercaba sigilosamente a ella para que Javi no se enterara y ella no se asustase—. Yo sé que tú eres buena y que no quieres hacer eso, contrólate, estoy aquí.

La loba continuaba paralizada, con mucha ira en su interior, pero al notar la mano de Lucas las garras comenzaron a ceder. Poco a poco se iba dejando caer en sus brazos, casi desmayada, Lucas la daba por dormida ya cuando dijo:

—Yo nunca te dejaré sola, Jenny. Te quiero.

Jenny no pudo contestar, se quedó inconsciente antes. Pero le escuchó, escuchó la confesión del chico del que siempre había renegado estar enamorada, pero ya nunca más lo tendría que hacer.