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Kenia le explicó que para poder crear magia no debe solo pensarlo, sino desearlo, visualizarlo, sentirlo, así fue como consiguió arrastrar hacia sí una hoja de papel de la mesa a la que luego le prendió una pequeña chispa.
Ella estaba segura de que el chico podría hacer grandes cosas, a pesar de haber tardado media hora en mover dos centímetros dicha hoja.
Al hacerlo, el joven se sintió poderoso, le gustó, era una sensación muy distinta a todas las que había experimentado a lo largo de su vida.
El resto de la tarde la pasó en su cama acostado asimilando todo lo que había vivido las últimas horas y contestando mensajes del grupo de sus amigos diciéndoles que estaba bien, que seguramente habría sido un cuadro de migraña,
pero que podría acudir a la fiesta de final de verano que se celebraba esa misma noche.
Estaba anocheciendo y los chicos se reunirían en la zona del bosque llamada Las Runas.
Era un gran campo abierto, pero si atravesabas unos árboles podías encontrarte con un pequeño y viejo altar de piedra, era un lugar tenebroso, en ruinas que se decía que estaba maldito.
Fue precisamente ahí donde en 1898 Damián fue derrotado.
Toda su clase había acudido a la fiesta: las hermanas, con las cuáles tendría que hablar antes de desatar su poder de lobas; Javi y sus amigos del equipo de baloncesto; Simón, quien estaba hablando con la chica nueva e intrigante de la que Lucas sospechaba un poco por haber llegado justo hoy;
e incluso los tímidos, también estaban Tim y Bela que le daban aún peor espina al chico por ser dos hermanos.
Aun así, sus teorías no tenían peso ninguno, ya que podría ser cualquier persona nueva en el pueblo o incluso no tan nueva sino que hoy precisamente haya despertado también su poder.
Estuvieron haciendo botellón como cualquier adolescente de su edad, aunque Lucas estaba bastante más centrado en otras cosas que en beber o bailar esa noche.
Le excusaron por el tema de sus supuestas migrañas.
Jenny había ido a dar una vuelta con Javi para liarse tras cualquier árbol.
Simón, al beber cerveza, se abría cada vez más con Isi.
Y Ros se había acercado a los hermanos a los que les estaba explicando qué cosas interesantes se puede hacer en Nevadela.
La luna estaba a punto de salir y fue en exactamente ese momento cuando las dos chicas tuvieron la misma visión que Lucas había tenido esa misma mañana.
El chico se percató al ver que Ros hizo gestos de dolor de cabeza y se quedó en una especie de hipnosis.
La apartó de Tim y Bela, los cuales se quedaron extrañados ante esta escena.
«Le está subiendo el alcohol», dijo. Eso lo empeoró, ya que Ros no bebía, pero igualmente cuando volvió en sí se la llevó de allí.
Vieron aparecer de entre los árboles a Jenny que los buscó con la mirada y se acercó a ellos diciéndole a Javi que tenía que ir a hablar con su hermana. No le pareció especialmente bien que hubiera interrumpido su momento íntimo así, pero pasó y se fue con sus colegas a por más bebida.
En ese momento, llevó a sus dos amigas hasta la zona de las piedras.
Ahí se lo contó todo, todo lo que su madre le había dicho sobre él y ellas.
Las hermanas quedaron atónitas tras escuchar esas palabras de su amigo.
Afirmaban que era una locura y les costaba creer a Lucas, pero entonces esas visiones volvieron y más fuertes. «Pasarán», les dijo.
—Pero entonces, ¿nos convertiremos hoy en qué, en simples animales? ¿Lobas? ¿Para siempre? —preguntó Jenny muy asustada—. No entiendo nada, Lucas.
—No, hoy simplemente se ha activado el Submundo para vosotras y para mí, será en la próxima luna llena cuando experimentéis la primera transformación según lo que me ha informado mi madre.
Y no será para siempre, solo tendréis ese aspecto en esas noches.
Pero eso debéis hablarlo con vuestra madre, ella es una mujer lobo de nacimiento, chicas.
Las hermanas se miraron sin entender nada de lo que estaba ocurriendo.
Se abrazaron y estuvieron un rato apartados del resto aclarando todas las dudas que tenían acerca de la conversación del chico con su madre.
Tras un rato, volvieron a la fiesta, pero no volvió a ser lo mismo.
Su cabeza estaba completamente en otro lugar, sentían miedo.
¿Quién sería la mujer que venía a buscar venganza?
Sus madres llevaban teniendo poderes sobrenaturales desde siempre y no se habían percatado. ¿Qué se supone que debían hacer ahora?
Durante la conversación, los tres chicos habían apuntado a Tim y Bela como sus principales sospechosos, pero aun así estaban muy perdidos, ya que ni siquiera sabían qué edad podía aparentar la hermana de Damián o si él ya habría despertado.
Es cierto que la profecía apuntaba al 31 de diciembre, pero ¿y si había pasado antes?
Estaban completamente ensimismados en sus teorías, perdidos en suposiciones sin fundamento y no se percataban de que dicha mujer ya iba un paso por delante, ya se estaba ganando su confianza poco a poco, escuchándolos entre los árboles y bailando con su mejor amigo.
Así es, el Submundo había despertado y el plan de Isabel para despertar a su hermano había comenzado.
Y estaba convencida de que absolutamente nada ni nadie la frenaría en busca de su venganza y de recuperar al familiar que le arrebataron tantos años atrás.