El Sitio Abierto Capítulo 32 — La hipótesis
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Capítulo 32 — La hipótesis

Esa noche, Ixcoy, Ixchel y Elías se reunieron por primera vez con la intención explícita de formular la hipótesis general que los datos ya permitían plantear.

No concluir —estaban lejos de tener los datos necesarios para concluir— sino formular, con claridad y honestidad, hacia dónde los llevaba a pensar su trabajo.

Era un ejercicio difícil. Las hipótesis demasiado cautelosas eran inútiles porque no generaban predicciones verificables.

Las hipótesis demasiado audaces eran peligrosas porque guiaban las observaciones hacia la dirección deseada en vez de hacia lo que realmente había ahí.

Había que encontrar el nivel de precisión que permitiera la verificación sin prejuzgar el resultado.

Ixcoy empezó.

—Lo que respalda el modelo es esto: la estructura es un instrumento de medición geofísica, diseñado para detectar y cuantificar variaciones en el campo de infrasonidos geológicos.

El nivel superior —la sala principal— es la interfaz de observación.

El nivel inferior es el sistema de calibración.

Las incisiones en las paredes de la sala principal son un protocolo de lectura de las mediciones, que solo se vuelve legible en condiciones precisas de iluminación y posición del observador.

La variable temporal identificada —la sensibilidad al solsticio de verano— podría corresponder a una configuración geométrica anual que maximiza la resolución de la medición.

—¿Y los efectos sobre las personas que pasan tiempo en la sala? —preguntó Elías.

—Eso el modelo no lo explica directamente.

Pero si la sala está diseñada para amplificar una señal de frecuencia muy baja, los organismos presentes en la sala estarían expuestos a esa señal.

Los efectos fisiológicos de los infrasonidos sobre el sistema nervioso están documentados: pueden modificar el estado de atención, la percepción sensorial, y en algunos casos provocar experiencias perceptuales inusuales.

—Lo que observamos no era inusual —dijo Elías con cuidado—. Era sutil. No alucinaciones. Una modificación en la calidad de la atención.

—En niveles de exposición moderados, es exactamente lo que se esperaría —dijo Ixcoy—.

Niveles de exposición elevados —en el momento de funcionamiento máximo del sistema, en el solsticio— podrían producir efectos más marcados.

Lo que las tradiciones locales podrían haber interpretado como una experiencia espiritual o mística.

Ixchel interrumpió.

—Quiero que seamos cautelosos en este punto. La hipótesis física es una cosa. La interpretación cultural de la experiencia producida por los infrasonidos es otra. Y el significado que los constructores le daban a su propio trabajo es tal vez una tercera cosa distinta.

—Tiene razón —dijo Ixcoy—. Me dejé llevar por una generalización demasiado rápida.

Reformulemos: el mecanismo físico que proponemos podría explicar los efectos fisiológicos observados.

Lo que los constructores pensaban de su instrumento —si era un instrumento para ellos, qué buscaban lograr con él— no lo sabemos y tal vez nunca lo sepamos.

Elías dijo:

—Pero si alguien les preguntara por qué construir un instrumento que produce estados de atención modificados en quienes lo usan, y que mide fenómenos geológicos a gran distancia, ¿qué dirían?

Silencio.

Ixcoy respondió primero.

—Diría que es un instrumento diseñado para permitir a sus usuarios percibir cosas que no percibirían normalmente.

Fenómenos demasiado lentos, demasiado distantes, demasiado sutiles para ser captados por los sentidos ordinarios.

El instrumento modifica al mismo tiempo el estado del que percibe y amplifica la señal percibida.

Eso es lo que hace un buen instrumento: cambia las condiciones de la observación tanto como amplifica lo observado.

—Para ver algo que no se puede ver de otra manera —dijo Ixchel.

—Sí.

—La otra mitad —dijo Elías en voz baja.

Los otros dos lo miraron.

—Es lo que me dijo Salvador —explicó—. Los lugares que hacen ver la otra mitad.

Nadie dijo nada durante un momento. La formulación de Salvador —no erudita, no técnica, surgida de una tradición que no había tenido acceso a su vocabulario— tal vez nombraba exactamente lo que sus instrumentos y su modelo intentaban describir con muchas más palabras.