El silencio de Santiago (Los Secretos de España 4) BLOQUE 3
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Lucía permaneció unos segundos mirando la silueta de la Catedral entre los edificios.

La pregunta de Adrián seguía teniendo sentido.

Martín de Armentia podía haber llegado a Compostela y haber continuado después hacia otro lugar. Eso explicaría su presencia posterior al este de la ciudad sin necesidad de imaginar ninguna anomalía.

Pero había una dificultad.

La fuente no decía que hubiera decidido continuar viaje después de presentarse ante el Apóstol.

Decía que había seguido primero el camino señalado junto a la piedra.

El orden importaba.

—Necesitamos encontrar el registro de Lavacolla —dijo Lucía.

—¿Ahora?

—Ahora.

Adrián miró el cielo.

—Está empezando a llover otra vez.

—Entonces caminemos más rápido.

Lucía había recibido durante la mañana la respuesta de una investigadora con la que había contactado antes del viaje.

Había referencias a documentación hospitalaria y parroquial relacionada con viajeros en el entorno oriental de Compostela, aunque no podía asegurar que el nombre de Martín apareciera allí.

Les indicó un pequeño fondo documental conservado fuera del archivo donde habían pasado la mañana.

No estaba lejos.

Llegaron poco antes de la una.

La mujer que los recibió se llamaba Teresa Souto. Tendría unos sesenta años y hablaba con la tranquilidad de quien había pasado demasiado tiempo trabajando con documentos como para impresionarse ante una coincidencia.

Lucía le mostró la ficha de Varela.

Teresa leyó:

«M.A. reaparece. 19-X-1486. Lavacolla.»

—¿Reconoce la referencia?

Teresa negó.

—No con esto.

—Varela trabajó sobre registros de la zona.

—Sí.

Lucía levantó la vista.

—¿Lo conocía?

—Venía algunas veces.

Adrián se acercó.

—¿Cuándo estuvo por última vez?

Teresa pensó.

—Poco antes de morir.

Lucía y Adrián intercambiaron una mirada.

—¿Qué buscaba?

Teresa devolvió la ficha.

—Lo mismo que ustedes, supongo.

—No le dijimos qué estamos buscando.

La mujer sonrió apenas.

—Si vienen con una ficha de Varela y preguntan por un peregrino del siglo XV, no hay demasiadas posibilidades.

Lucía no insistió.

—¿Recuerda a Martín de Armentia?

La expresión de Teresa cambió.

No fue sorpresa.

Fue reconocimiento.

—Sí.

Adrián dio un paso.

—Entonces estuvo acá.

—El nombre, sí.

Teresa los condujo hacia una mesa.

—Varela encontró la referencia hace unas semanas.

Lucía dejó el bolso sobre una silla.

—¿Podemos verla?

Teresa no respondió inmediatamente.

Abrió un armario y sacó una caja.

La colocó sobre la mesa con cuidado.

—No encontró el nombre en un registro de peregrinos.

—¿Dónde?

—En una relación de pagos.

Adrián frunció el ceño.

—¿Pagos de qué?

Teresa abrió la caja.

—Eso fue lo que Varela quiso averiguar.

Sacó una carpeta y buscó una hoja.

El documento no estaba dedicado a viajeros.

Registraba pequeños gastos vinculados con mantenimiento y servicios.

Teresa señaló una línea.

Lucía se inclinó.

La escritura era difícil.

Leyó la transcripción preparada junto al original.

«A Martín de Armentia, por ayuda prestada en el paso de la fuente.»

Fecha:

19 de octubre de 1486.

Adrián permaneció mirando.

—¿Le pagaron?

—Eso parece.

Lucía leyó otra vez.

Martín había llegado a Compostela el 17.

Dos días después aparecía en las proximidades orientales de la ciudad recibiendo un pago por una ayuda.

Eso cambiaba bastante la imagen del peregrino desaparecido.

—¿Qué era el paso de la fuente? —preguntó.

Teresa abrió otra carpeta.

—Varela preguntó exactamente eso.

Encontraron varias referencias.

El paso estaba vinculado con un punto del camino donde el agua dificultaba el tránsito en determinadas épocas. No era un lugar secreto ni una construcción extraordinaria.

Adrián señaló el documento.

—¿Qué clase de ayuda podía prestar un peregrino?

—No lo dice —respondió Teresa.

Lucía revisó las entradas cercanas.

Había pagos por transportar materiales.

También figuraban reparaciones.

Ninguna línea explicaba el trabajo de Martín.

—¿Hay más menciones?

—Una.

Teresa pasó varias hojas.

Encontró otra anotación fechada el mismo día.

«Dado alimento al caminante que vino de Compostela con orden de asistir hasta la tarde.»

No aparecía nombre.

Lucía levantó la vista.

—¿Varela pensaba que era Martín?

—Lo consideraba posible.

—Pero no podía demostrarlo.

—No.

Lucía agradeció la precisión.

La proximidad temporal no permitía identificar automáticamente al caminante.

Adrián observó ambas anotaciones.

—Pero alguien salió desde Compostela con una orden.

—Eso dice.

—¿Orden de quién?

Teresa negó.

—No aparece.

Lucía pidió ver la página completa.

La anotación estaba entre gastos menores. Nada indicaba una autoridad extraordinaria.

La palabra orden podía significar simplemente una instrucción.

No sabían quién la había dado.

—¿Varela encontró algo más? —preguntó Lucía.

Teresa tardó en responder.

—Encontró una coincidencia.

—¿Cuál?

La mujer cerró la carpeta.

—La piedra.

Lucía se quedó inmóvil.

Adrián se inclinó hacia la mesa.

—¿La misma señal?

—Varela creía que sí.

—¿Por qué?

Teresa abrió un pequeño cuaderno de referencias.

No era de Varela.

Pertenecía al fondo.

Buscó una anotación.

—Porque encontró esto.

Lucía leyó:

«Desde la piedra de los llegados se toma la vía de la fuente cuando fuere necesario asistir a quienes vienen detrás.»

La fecha era cercana a la de Martín.

Adrián miró a Lucía.

—Eso explica por qué volvió hacia el este.

—Podría explicarlo.

Lucía no estaba dispuesta a saltar todavía.

La frase demostraba que desde una piedra llamada de los llegados podía tomarse una vía hacia la fuente para asistir a personas que todavía estaban llegando.

Necesitaban demostrar que esa piedra era la misma mencionada en Compostela.

—¿Dónde estaba? —preguntó.

Teresa señaló la dificultad.

—Eso buscaba Varela.

La relación no incluía una ubicación precisa.

Solo decía que estaba en un punto desde el que podía tomarse la vía de la fuente.

Lucía pensó en el documento del archivo.

«Los que llegan sin conocer la villa han de buscar la señal de piedra antes de continuar hacia la iglesia.»

Y ahora:

«Desde la piedra de los llegados se toma la vía de la fuente...»

Las expresiones podían referirse a un mismo elemento.

Todavía no podían asegurarlo.

—¿Por qué alguien que acaba de terminar una peregrinación tendría que volver para ayudar a otros? —preguntó Adrián.

Teresa lo miró.

—No sabemos que fuera obligatorio.

Lucía asintió.

La frase cuando fuere necesario era importante.

Podía tratarse de una práctica ocasional.

No de un rito.

Eso alejaba la interpretación de cualquier ceremonia misteriosa.

—Entonces la expresión «debía cumplir antes aquello que correspondía a quienes llegaban por aquella vía» podría referirse a una obligación práctica.

—Podría —dijo Teresa.

Lucía siguió revisando.

Necesitaba algo más.

Encontró una referencia a personas que llegaban enfermas o heridas.

Otra mencionaba ayuda para transportar pertenencias desde un tramo dificultoso.

El camino podía necesitar asistencia.

Adrián comprendió.

—Los que ya habían llegado podían volver a ayudar a los que todavía estaban entrando.

—Algunos —corrigió Lucía.

No tenían evidencia de una práctica general.

Teresa sacó otra hoja.

—Varela llegó a una conclusión parecida. Pero después encontró algo que lo hizo dudar.

Lucía levantó la vista.

—¿Qué?

—Que Martín no fue hacia la fuente inmediatamente.

Teresa buscó una ficha.

—Hay una referencia del día 18.

Un día después de la llegada.

Lucía tomó la transcripción.

«Martín, el de Armentia, permanece junto a la señal hasta recibir indicación.»

Adrián la leyó por encima de su hombro.

—¿Junto a qué señal?

—No lo dice.

Lucía observó la fecha.

El peregrino había llegado el 17.

El 18 permanecía junto a una señal.

El 19 aparecía en el paso de la fuente.

Si todas las referencias pertenecían al mismo hombre, su comportamiento ya no parecía el de alguien que simplemente se había perdido.

Había seguido una secuencia concreta de instrucciones.

Pero Lucía se obligó a no convertirla en un ritual.

Podía tratarse de organización de viajeros.

—¿Dónde encontró Varela esta referencia?

Teresa señaló una signatura.

—En una colección particular.

Lucía levantó la vista.

—¿Podemos acceder?

—No fácilmente.

—¿Quién la conserva?

Teresa dudó.

—La familia Mosquera.

Adrián tomó nota.

—¿En Santiago?

—En las afueras.

Lucía preguntó si Varela había trabajado directamente con ellos.

Teresa asintió.

—Varias veces.

—¿Y la referencia F-17 / R-4 / 62?

Teresa se quedó quieta.

Lucía sacó la fotografía.

La mujer observó la signatura.

—¿Dónde consiguieron esto?

—Estaba entre las notas de Varela.

Teresa acercó la hoja.

—F podría ser Fondo Mosquera.

Adrián miró a Lucía.

—Entonces ahí puede estar el original.

Teresa no estaba segura.

La nomenclatura de la colección había cambiado y algunas referencias utilizadas por Varela eran propias.

Pero la posibilidad era razonable.

Lucía guardó la hoja.

—Necesitamos hablar con ellos.

Teresa no pareció entusiasmada.

—Varela tuvo problemas para volver a entrar.

—¿Por qué?

—No me lo explicó.

—¿Cuándo?

—Unos días antes de morir.

Lucía observó.

—¿Después de encontrar a Martín?

—Sí.

Eso sí era relevante.

Varela había localizado referencias sobre Martín de Armentia y después había perdido acceso a una colección que podía contener la fuente principal.

No demostraba ninguna relación con su muerte.

Lucía no permitiría que la proximidad temporal hiciera ese trabajo por ellos.

—¿Le contó qué estaba buscando exactamente? —preguntó.

Teresa negó.

—Solo dijo que había encontrado una ruta mal interpretada.

Adrián se acercó.

—¿Usó esas palabras?

—Sí.

—¿Qué ruta?

—No me lo dijo.

Lucía pensó en la anotación de Varela:

«La ruta actual no explica esta instrucción.»

Era posible que hubiera reconstruido un trazado anterior.

—¿Mencionó la piedra?

Teresa asintió.

—Dijo que todos la estaban buscando en el lugar equivocado.

Lucía sintió que la frase encajaba demasiado bien.

—¿Todos quiénes?

—No lo sé.

—¿Investigadores?

—Supongo.

Lucía no quería suposiciones.

—¿Dijo algo más?

Teresa recordó.

—Que la señal había sobrevivido más tiempo que el camino.

Lucía permaneció inmóvil.

Eso cambiaba la búsqueda.