El silencio de los nuestros Capítulo 28 La revelación
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Capítulo 28 La revelación

Sábado por la mañana, Luna no tiene guardia lo que les permite seguir trabajando sin tregua. Sienten que están muy cerca de resolver el caso.

Lucía tiene la libreta de Marcos abierta por la última página. Repasa La lista una y otra vez. Las iniciales. —Llevamos horas mirando lo mismo —dice—y algo se nos escapa.

—Marcos no despejó la incógnita, no pudo. O sí. Puede que la descubriera y se le acabara el tiempo.

Valeria está pensativa e inquieta, hace rato que repasa la información que le facilitó a Marcos cuando se conocieron, todo lo que había recopilado en Madrid, los documentos que extrajo del piso de Zacarías antes de que lo precintaran.

La compara con los documentos de Marcos, la lee, la analiza, busca… no sabe bien que busca, pero de repente lo ven.

Cuando a Valeria se le cae una hoja sobre la mesa, es un documento de Madrid. Se desliza justo al lado de la libreta de Marcos que está abierta por la página de la lista.

Luna distraídamente la mira, y ve algo. —esperar.

Las otras dos se giran. Luna coge los dos documentos y los compara.

Señala una flecha en el documento de Madrid y luego hace lo mismo en el de la libreta de Marcos.

—Mirad, ¿no lo veis? La fecha. 15 de octubre, en Madrid, Zacarías solicita acceso al caso 09/GIP, y en la libreta. —Las mira señalando. — “15 /10”. — y a continuación leen. Libreta de Z. antes de su asesinato. Confirma patrones. La misma gente. El mismo método.

El silencio se corta.

—Es el mismo caso —dice Valeria.

Lucía coje el papel de Madrid, Lo pone junto al informe operativo.

Si no lo ve no se lo cree. —Lo que ya sospechábamos desde el principio, lo mataron, no se suicidio como querían que creyéramos, y lo liquidaron por lo mismo que a Marcos.

Por ese motivo mi hermano se fue a Madrid, debió ir a comprobar y despejar sus sospechas. —Se conocían más de lo creía.

—Fue cuando se debieron percatar del paralelismo de sus investigaciones, lo mismo os ocurrió a Marcos y ti cuando Luque os cito a los dos a la vez, ¿recuerdas? —Lucia empieza a esclarecer sus dudas.

—Claro que lo recuerdo, como iba a olvidarlo —le responde.

—Bien. Sigamos buscando, tiene que haber algo que nos lleve hasta el final. —Valeria está exaltada con el descubrimiento.

Siguen mirando, pasan páginas, ahora muy detenidamente, no quieren que se les pase nada, y así es. Encuentran un nombre que coincide, tanto en Madrid como en Barcelona. Una empresa pantalla.

Lucía señala. —Mira. “Gestion Novum S.L.”—Coincide con La empresa que mencionó Patrick. Vinculada a los contratos municipales. A un despacho político, y vinculada a…

J.S —Dice Valeria pensando en el comisario.

—No. —Dice Lucía— creo que J. S no es una persona. Podría ser un departamento.

Las tres se miran y antes de que puedan decirle algo al respecto, Lucia se pone a remover papeles otra vez, concentrada y sumergida en sus pensamientos.

Coge documentos, los repasa. Cada vez que los mira tiene la sensación de que algo se le está pasando.

Abre una carpeta de las que encontraron en el cobertizo de la casa de Begur.

La observa. Está segura de no haberla visto antes. En realidad, ya no está segura de nada. Una carpeta de color verde, es raro, ¿se les pasaría por alto? —¡Increíble! —Lucía no sale de su asombro. —¿Como se nos puede haber pasado esto?

Las chicas se acercan dejando todo lo que están haciendo. —¡Que! —Mas asustadas que alteradas.

—Hay un correo en esta carpeta.

—De donde ha salido, no la había visto antes. —Valeria extrañada.

—Del cobertizo, la debimos traspapelar, o la hemos simplemente pasado por alto. Este correo es de Patrick. La fecha es de bastante antes de la muerte de Marcos.

Ahora sí que ya no saben que cara poner, ninguna de las tres se lo esperaba.

Lo leen.

"Sigo con lo de Madrid. Zacarías dejó datos. Cuando vuelvas, hablamos."

Lucía siente un escalofrió que le sube por la espalda, su cuerpo se sacude.

—Patrick y Zacarías se conocían…—dice Lucía—También estaba en el ajo.

Valeria la mira. —¿Porque nunca lo mencionó? Tuvo oportunidad. —No dan crédito.

—Me preocupa su silencio, ni un mensaje, nada. —Lucia no sabe ya que pensar.

—Todo está relacionado. Y cuando digo todo, es todo. —Valeria se deja caer en el sofá. Resopla.

—Te das cuenta…—Va diciendo despacio Lucía. —Las pistas están en ciudades distintas, pero la consecuencia final es la misma. Mismo objetivo, varias víctimas.

Valeria se levanta del sofá como un resorte. —Vamos a reconstruirlo todo paso a paso. Empieza a escribir en una pizarra que han colocado junto al panel.

1. “Álvaro” detecta accesos irregulares a bases de datos. Se lo cuenta a Marcos.

2. “Marcos” investiga. Descubre que hay un patrón: personas que mueren después de que alguien consulta sus datos.

3. “Zacarías” investiga lo mismo en Madrid. Contacta con Marcos.

4. “La red” detecta los movimientos. Decide actuar.

5. “Operativo 09/GIP” se monta como cobertura.

6. “Gorka” recibe la orden. Dispara a Alvaro.

7. “Manipulación” informe, juez, medios.

8. “Marcos” sigue. Está a punto de descubrir el nombre de la unidad que lo ordenó todo.

9. “Lo matan.”

10. “Zacarías” también es eliminado.

11. “Patrick” lo sabe todo. Investiga por su cuenta. Y nos ayuda hasta que desaparece.

La pizarra está llena. Nombres. Flechas. Fechas. Ciudades. Todo encaja. O casi.

Luna da un paso atrás, cruzándose de brazos. Observa el conjunto en silencio, como si intentara ver algo más allá de lo evidente.

—No —dice al fin.

Lucía levanta la vista. —¿Qué?

—Todo esto… —señala la pizarra—tiene sentido, mucho sentido. Pero hay algo que no encaja.

Valeria no la sigue. —¿El qué?

Luna no responde de inmediato. Se acerca a la mesa, coge de nuevo la hoja del correo y la observa.

Sigo con lo de Madrid. Zacarías dejó datos. Cuando vuelvas, hablamos —esto —dice finalmente.

Lucía se tensa. —¿Qué pasa con esto?

Luna levanta la mirada. —No es un mensaje de alguien que está ayudando desde fuera.

Silencio.

Valeria entrecierra los ojos. —¿Qué quieres decir?

Luna deja el papel sobre la mesa con cuidado. —No suena a alguien que investiga… suena a alguien que informa.

Las palabras pesan.

Lucía niega, casi por inercia. —No. Patrick nos ayudó. Fue él quien…

—Sí —la corta Luna, calmada—. Nos ayudó. Pero siempre sabía qué darnos… y cuándo hacerlo.

Valeria se queda quieta. Pensando. —Cierto —murmura.

Lucía mira de nuevo la pizarra. Luego el correo. Luego la libreta de Marcos.

Todo empieza a recolocarse en su cabeza de otra forma. —Patrick conocía a Zacarías —dice despacio—. Antes de todo esto.

—Y nunca lo mencionó —añade Valeria.

—Sabía lo de Madrid —continúa Luna—. Sabía lo de Barcelona. Sabía del patrón.

El silencio es más denso que los anteriores.

Lucía traga saliva. —Entonces… —empieza, pero no termina la frase. No hace falta.

Luna se gira hacia la pizarra.

Busca algo con la mirada. Lo encuentra.

Las iniciales.” J.S.” Se queda mirándolas unos segundos. —Estamos equivocadas —dice.

Valeria la mira. —¿En qué?

Luna señala las letras. —Esto no es un departamento.

Una larga pausa envuelve la habitación.

A Lucía se le eriza el vello. —¿Entonces?

Luna no aparta la vista. —Es una firma.

El silencio se rompe por dentro.

Valeria da un paso hacia delante. —¿Una firma?

—La forma en la que alguien autoriza todo esto —continúa Luna—. Operativos. Accesos. Eliminaciones.

Lucía niega nuevamente, pero sin convencimiento. —No puede ser…

Luna se gira hacia ella. —¿Quién tenía acceso a todo? —pregunta. —¿Quién sabía lo de Álvaro, lo de Marcos, lo de Zacarías?

Nadie responde. Porque la respuesta ya está ahí.

—Patrick… —susurra Valeria.

Lucía cierra los ojos un segundo. Recuerda cada conversación, cada dato, cada silencio. Todo encaja. Ahora sí y Los abre. —No —dice, pero su voz ya no suena firme. —No puede ser él.

Luna no responde, se limita a mirarla. Y eso es peor.

Valeria respira hondo. Se siente como un conejito de indias encerrado en un laboratorio. —No digo que sea el único —añade. —Pero… está dentro. Siempre lo ha estado.

Lucía baja la mirada hacia la mesa, hacia el correo, hacia la última línea.

“Cuando vuelvas, hablamos.”

Se le encoje el estómago. —No nos estaba ayudando… —dice muy despacio. Se siente totalmente defraudada.

Luna mantiene la mirada fija en ella. Sus ojos reflejan ira, mucha ira.

Lucía levanta la vista.

Ahora sí, ahora lo entiende todo. —Nos estaba guiando, y seguimos exactamente el camino que nos marcó.