El silencio de los nuestros Capítulo 22 La organización
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Capítulo 22 La organización

El lugar es un polígono industrial a las afueras de la ciudad a medio construir, naves fantasma y farolas que parpadean. Patrick está en una furgoneta vieja, con el ordenador apoyado en el volante, una manta térmica y un termo entre las piernas.

—¿Estás bien? —pregunta Lucía al verlo.

—He estado mejor.

—¿Qué ha pasado?

—Nada, todavía. Pero puede pasar.

Patrick gira la pantalla del ordenador, para enseñarles algo. Un diagrama. Nombres. Fechas.

—Esto lo encontré minutos antes de detectar que me seguían el rastro. Me cortaron el acceso al minuto siguiente.

—¿Como sabes que te han descubierto? Lucia le hace la pregunta como diciendo… si me lo explicas, tampoco lo voy a entender.

Patrick duda unos segundos antes de responder.

Sin darle tiempo—¿qué es esto exactamente? — Le pregunta Lucía fijando su mirada en la pantalla.

—Una cadena. —Patrick señala el primer archivo. Operativo 09/GIP. —Aquí empezó todo. Con el hermano de Luna.

Luna se tensa sin apartar la mirada del ordenador.

Patrick continua. —Y esto es el peritaje. La firma es de un perito, de un tal Ruiz, pero no lo redactó él, fue otra persona. No he podido identificar de quien se trata, pero la IP de la edición original… no es de la oficina del forense. Es de una dirección interna de la policía.

Valeria silba. —Estuvimos con Ruiz — le informa. —Se sintió acorralado y nos confirmó que lo amenazaron, pero no le pudimos sacar nada más.

—También tenemos a un juez al que acababan de ascender. —Explica Patrick.

Archivó el caso en cinco días. Rechazó pruebas y cerró las diligencias, lo hizo demasiado rápido, tan rápido que parece que ya sabía lo que se iba a encontrar.

—¿Sabemos el nombre del Juez? —Pregunta Lucía impaciente por descubrir de quien se trata.

—Todavía no. Pero en cuanto lo averigüemos estoy seguro de que descubriremos que su carrera ascendió como un cohete, y seguramente recomendado.

—¿De quién sospechas? Valeria mira a Patrick.

Patrick señala el siguiente archivo, remarcando con el ratón el nombre.

—Este hombre, él fue el que habló en los medios. Al que se le hinchó el pecho diciendo; "La actuación policial fue impecable." El defensor del operativo, del juez, de… en definitiva de toda la operación, y tras esa rueda de prensa, la versión oficial quedó completamente blindada.

Lucía presiente que están cerca. —Entonces está claro que Marcos llegó hasta aquí.

Patrick asiente. —Sí. Y entonces lo mataron. Todavía hay más. —comenta. — queda un último archivo, sin nombre y vacío.

—¿Esto qué es? ¿Porque está vacío? —pregunta Luna.

—Imagino, que debería buena parte de toda esta trama donde nos revelaría el nombre del ejecutor. Se tomaron muchas molestias para que no apareciera.

—Lo convirtieron en un fantasma, como si se lo hubiera tragado la tierra. —Luna lo dice con acritud.

En la furgoneta reina un largo silencio, hasta que es Patrick quien lo rompe.

—Tengo algo más —añade —. Existe una comunicación interna supuestamente borrada, pero ha dejado un rastro y lo he podido seguir. Solo es una frase de respuesta en alguna conversación.

— ¿Qué frase? Vamos Patick joder al grano. —Luna pierde los papeles, últimamente se altera a la mínima.

—“Él no hablará. Es de los nuestros.”—Patrick mira a las chicas, han perdido todo el color en sus rostros.

—¿De los nuestros? —repite Luna. —¿Policía?

—Eso parece.

—Entonces podría ser cualquiera. —Luna mira a las inspectoras. —Incluso alguien que conozcamos.

En los días siguientes, deciden trabajar separadas. Así abarcarán más terreno. No hablan de las revelaciones de Patrick. No hace falta.

Lucía se dedica a reconstruir el caso judicial. Solicitando acceso a archivos antiguos con excusas administrativas. Comparando firmas, revisando fechas.

Y entonces, encuentra una constante; Al juez que archivó el caso nunca se le relacionó con la trama. ¿Casualidad? Lucía no lo cree así.

Valeria sigue el rastro del dinero. Rastreando pagos, contratos, empresas pantalla. Encuentra una que se repite en tres adjudicaciones, todas vinculadas a la época del operativo. El dueño es un testaferro.

Descubre que los beneficiarios finales… pertenecen a un gabinete político.

Luna reconstruye el operativo. Buscando testigos que nunca declararon, y hablando con ellos, por fin logra dar con un expolicía que estaba allí aquella noche, ahora vive retirado en una residencia con la memoria a ratos, no es muy hablador y parece perderse en sus pensamientos, pero de repente…

—Señorita —le dice a Luna. —Esa noche…y se vuelve a quedar perdido —¿esa noche? Insiste ella. —Si, si, hubo algo extraño, el agente que firmó el atestado como el autor del disparo, no fue quien realmente disparó el arma.

Luna intenta saber quién disparó, insiste, pero el buen hombre ya no está en este espacio tiempo. Imposible.

Como es habitual, se reúnen por las noches en casa de Marcos, cada una aporta sus avances.

Con todas las pruebas que van encontrando y con los entresijos cada vez más deshilachados, han empezado de cero y han logrado nuevas conexiones.

El mural de trabajo ahora sí, va tomando forma:

¿Juez - Político - Peritaje (Ruiz) - Dinero - Testigo (Aparicio) -Peón (Melero) -Ejecutor? Las flechas se cruzan, las conexiones aparecen.

Lucía se separa del mural para mirar con más perspectiva. —Policía, judicatura, política —Va repasando muy despacio — al fin dice. —Crearon una red.

—Una red para que —pregunta Valeria.

—Para proteger que no se supiera que el operativo fue una trampa desde el principio. Respira hondo.

Luna lleva en silencio mucho rato para lo que es ella, sobre todo en los últimos días. Se levanta da unas cuantas vueltas por el salón cabizbaja, pensativa, y se gira muy despacio. —Hay alguien que podría encajar.

Así, a bocajarro, sin anestesia.

Las inspectoras no dan crédito a lo que acaban de escuchar. — ¡Perdona! — Valeria cambia de postura en la silla del comedor para mirarla bien. Lucía no abre la boca.

Por primera vez, podrían tener la cara del enemigo.