Capítulo 16 Coincidencias
Viernes en el despacho del comisario Salcedo.
Ellas entran sabiendo que están fingiendo. Pero no saben que alguien más también.
Lucía saluda y antes de entrar le hace un gesto a Luna para que se reúna con ellos.
El comisario se muestra sorprendido. Lucia se da cuenta.
—Ya te comenté que le pediría a Luna que nos echara una mano. Ella se ha mostrado muy amable y lo hace en sus horas libres.
—Cierto, ahora lo recuerdo.
Salcedo frio y formal. —Quiero avances concretos no hipótesis.
Lucía empieza a exponer la línea oficial. Profesional, medida, manteniendo la compostura.
Y entonces…
Luna la interrumpe. —Si me lo permites.
—Como ya le expusieron las inspectoras, le hablaron de… La empresa de servicios, las adjudicaciones dudosas, el archivo Flores, los contratos menores...
Luna presenta el caso ficticio. No lo hace torpemente. Lo hace impecable.
—Tras revisar los contratos del último trimestre, he podido realizar una cronología clara, hipótesis coherentes, conexiones plausibles, y datos bien ordenados.
—Aquí tienen un resumen de todo.
Entrega a cada uno un dossier. Todo bien estructurado.
Lucía escucha.
Valeria también. Pero algo no le encaja, no porque sea falso, sino porque está muy dirigido.
Zamora se une a la reunión, llega tarde, no es casualidad. Y llega en el momento justo para escuchar las conclusiones de Luna.
Salcedo esta ligeramente desconcertado, su expresión reacciona con un micro gesto, y le dedica una mira rápida a Zamora, recomponiendo su expresión apena perceptible.
—Está trabajando bien agente, muy bien para ser su primera investigación.
—Gracias Comisario.
Luna acaba su exposición con la mención de algo que no pasa desapercibido para las inspectoras.
Un contrato que coincide en fecha con un movimiento del GIP, y una red externa rozando sin saberlo con el código MC-0912 y el caso antiguo.
Luna no lo conecta. Pero Las inspectoras sí.
Durante la reunión, Zamora observa a Lucía. No por lo que dice, en las breves intervenciones, sino por lo que no dice.
Nota que está midiendo cada palabra. Y Eso es nuevo. La conoce bien.
Ha percibido un cambio, primero mira a Luna, luego a Lucía. Entiende entonces que hay dos investigaciones, la oficial y la real.
Y para el empieza a estar claro.
Salcedo asiente, está satisfecho. Está convencido de que tiene el control.
Pero, por otro lado, Javier Salcedo el hombre, no el policía, no puede evitar mirar a Lucía con una larga mirada, le dedica un silencio que no emplearía con otro agente, un tono algo más bajo al dirigirse a ella. Y una frase ambigua que puede leerse como una advertencia o como un ten cuidado.
No es solo control, es una tensión contenida que no puede evitar.
Es el pasado que lo traiciona.
Lucía se da cuenta. Y eso la irrita, y mucho. La desconcierta, porque… ¿la vigila o la protege? Prefiere no pensar en ello, no es momento de sentimentalismos.
Ahora es tiempo de centrarse en lo importante, está pensativa, algo le ronda por la cabeza.
La actuación de Luna.
No desconfía de ella, no. Pero hay algo. No sabe bien por qué. La ve demasiado preparada.
Al pasar por su lado, se miran y Lucía le guiña un ojo a modo de aprobación. Le quiere dar seguridad y aplaudir su actuación. La pantomima está servida. Objetivo cumplido. Pero sigue habiendo algo…
Fuera de la oficina Valeria le comenta a Lucia —Luna se lo está tomando muy en serio. ¿desde cuándo investiga por libre? Se ha metido muy a fondo en su papel. Y me preocupa, podría acercarse demasiado sin saberlo.
—Desde que alguien le dijo hacia donde mirar—Lucia le dedica una subida de cejas a Valeria que lo dice todo.
La intuición la sigue visitando.
—¿Estás segura? Valeria no acaba de estar de acuerdo con ella.
Lucía revisa mentalmente lo que ha dicho Luna en la reunión. La conexión de la fecha del contrato con la fecha del operativo GIP-09.
Lo verbaliza junto al oído de Valeria buscando toda la privacidad que le puede dar la aproximación. Y seguidamente lo anota en su libreta.
Valeria lo sopesa. Lucia le da un empujoncito.
—Si seguimos esta línea oficial… quizá nos lleve justo donde no quieren que lleguemos.