Capítulo II
II
Querido amigo:
Con verdadero gusto he recibido su carta desde San Francisco y le agradezco con todo mi corazón las lindas expresiones que usted me ha dedicado.
La aventura de Budapest fue verdaderamente terrible, pero tengo la satisfacción de haber colaborado en el salvamento de muchas personas.
A decir verdad, habría podido salir de la ciudad después que usted, pues el encargado de negocios de Suiza, convencido de que yo era un auténtico diplomático español, me concedió el visado.
Preferí, en cambio, quedarme allí para continuar con las labores de rescate hasta la llegada de los rusos.
El abogado Farkas y yo siempre trabajamos juntos. No se angustie usted por su muerte; en el momento de su marcha habría sido imposible prever el desarrollo de los acontecimientos y la mala suerte que hizo caer a nuestro amigo cuando ya nos habían liberado.
En cuanto a Villa Széchenyi, puedo decirle que yo salí de ella por última vez a las 13.
00 del 25 de diciembre y que en aquel momento ya había combates cerca de la misma.
Me detuve allí unos minutos para dar coraje a los refugiados y hasta el 25 de febrero no recibí más noticias.
Todos los refugiados excepto uno han sobrevivido.
Los rusos tomaron su auto. Lo demás se perdió en el incendio que destruyó la vivienda. De mis maletas en las que había trajes, un poco de oro y otros objetos de valor no fui capaz de conservar más que cinco pañuelos.
Tras la liberación, la prensa húngara escribió cosas muy bonitas sobre mí.
Si las lee, tenga en cuenta que yo no he hablado jamás con ningún reportero, por mucho que se haga mención de «declaraciones» hechas por mí.
Nunca he concedido entrevistas, a pesar de haber recibido incontables solicitudes.
Para demostrarle que no miento, basta señalar que todas esas fantasías se publicaron después del 26 de mayo, cuando yo ya no me hallaba en Budapest.
Nunca olvidaré la protección que usted me prestó durante la ocupación alemana.
Les deseo a su familia y a usted todos los bienes posibles y que me considere siempre su buen amigo,
J ORGE P ERLASCA