Capítulo V
V
Junio entró de golpe en la capital derramando aires de verano.
El calor en Budapest, tan asfixiante y agónico como el de Madrid, parecía quemar el asfalto con una extraña crueldad.
Las ventanas de la legación permanecían abiertas de par en par, excepto en las habituales horas de los bombardeos, que, de no ser por las víctimas, los ciudadanos se habrían tomado ya como un trámite más de la ocupación.
Los viandantes se movían con mayor parsimonia, como abrumados por el aumento de las temperaturas que había llegado como una emboscada, sin pedir permiso ni rendir cuentas a nadie.
De Muguiro, contagiado por el abrazo mortal del estío, cruzó el umbral de la embajada despacio.
Cada gesto (la gabardina y el sombrero que colgó en el perchero, el saludo a la canciller, los pasos en dirección al despacho) era calculado, sombrío y muy pesado; daba la impresión de que, para aunar el esfuerzo que cada actividad requería, tuviera que recurrir a un poder sobrehumano.
Ángel dejó a un lado la estilográfica para volcar toda su atención en De Muguiro.
Los últimos tres meses no habían sido amables con él.
En su rostro regio, imponente, cuajaban unas arrugas que ni el sol ni la edad podían justificar; en el pelo engominado, antaño negro azabache, se hilaban unos mechones plateados que refulgían bajo la luz de aquel mediodía.
—Tenemos tiempo —le aseguró como un sacerdote al dispensar la absolución—. La Comunidad de Israelitas de Tánger y la Cruz Roja Internacional están ejerciendo mucha presión. Madrid ha autorizado el desplazamiento de los menores y parece que el gobierno húngaro está dando su brazo a torcer.
De Muguiro exhaló. A medida que abría el maletín y sacaba de él una serie de documentos que depositó con mimo sobre el escritorio, repuso:
—Parece, pero sin el consentimiento explícito del Reich están atados de pies y manos.
No es eso lo que me angustia. —Extrajo de la carpeta una carta mecanografiada y se la entregó a Sanz Briz en mano—.
Mucho me temo que esta será una batalla que tengas que librar tú.
He tenido una larga conversación con el nuevo subsecretario de negocios extranjeros.
En ella, me ha acusado de hacerme eco de la propaganda aliada y de influenciar a nuestro gobierno en contra de Hungría.
Mis actividades diplomáticas me han convertido en una persona non grata , como atestigua el despacho oficial que el subsecretario ha tenido el detalle de remitirme.
Un temblor recorrió el rostro de Ángel. Entre el índice y el pulgar sostenía aquel documento brevísimo.
En verdad, no podemos entender la posición de España, cuando Hungría sigue siendo el mismo país, con el mismo jefe de Estado que continúa gozando de todos sus derechos soberanos, en virtud de los cuales ha constituido el nuevo gobierno.
Por otra parte, nuestro gobierno rige el país con plenas facultades y sin intervención alguna de las autoridades alemanas.
La ocupación de nuestro territorio por las fuerzas del Reich es una medida simplemente militar, realizada de común acuerdo entre ambas potencias soberanas, para la defensa del país y la lucha contra el bolchevismo.
La propaganda con que la radio y la prensa aliadas bombardean los países neutrales no debe ser tomada en consideración, y el gobierno español debería tener como única fuente de información los comunicados que reciba de su representación en Budapest.
Arrojó el papel sobre la carpeta, un arrebato de apasionamiento poco común en él.
—Pero… esto es una afrenta. No creo que a España, precisamente, se la pueda acusar de dar la espalda a la cruzada contra el bolchevismo.
Que duden de usted, cuando sus acciones a lo largo de su carrera dejan muy clara cuál es su posición…
¿Le han permitido, al menos, defenderse de esta sarta de acusaciones veladas?
—En efecto, me han concedido el privilegio.
—Tomó aire, como un actor solitario que se dirige al público al terminar la función—.
He asegurado que, desde el día de la ocupación, he dado cuenta exacta a Madrid de cuanto ha acaecido en este país.
He hecho hincapié, además, en que la apreciación de los hechos que he expuesto en mis informes no depende de mí, sino del juicio que ellos mismos puedan provocar.
El vello de la nuca de Sanz Briz se erizó.
En el tablero de ajedrez que a menudo constituía su oficio, esa no había sido una jugada maestra, sino la retirada justa y dignificada de un participante al que ya poco le interesan las reglas.
Una victoria pírrica que no coronaba a su superior con laureles, sino con espinas.
—He disfrutado de una larga carrera y no tengo nada de qué arrepentirme —prosiguió De Muguiro, tras interpretar de manera correcta el silencio de Sanz Briz—.
La prioridad es el éxito de nuestra actividad diplomática en los momentos tan oscuros en que nos encontramos.
Sin ánimo de desmerecer tus logros profesionales, tienes un gran corazón, Ángel, y un temple encomiable del que yo, quizá, he carecido.
Abandonar Hungría no será una derrota porque sé que tú vas a continuar el trabajo que he empezado, mejor de lo que podría hacerlo yo.
Sanz Briz inclinó el mentón.
—De ser así, el mérito residirá en el camino que usted ha allanado y en cuanto he aprendido de su ejemplo en los dos últimos años.
Pierda cuidado. Me doy perfecta cuenta del puñal que nos han lanzado al hacer referencia a las embajadas neutrales.
Si lo relegan de su puesto, me encargaré de continuar su labor justo donde usted la ha dejado.
—Nunca he dudado de ello, Ángel. Eres un diplomático brillante. Por tu juventud, muchos te infravalorarán, creerán que pueden doblegar tu voluntad, pero si algo ha demostrado tu servicio durante nuestra guerra es que eres capaz de mantener el tipo y no renunciar a tus convicciones.
DE: IRENE [AGENTE]
A: FORA [CAIRO]
MENSAJE URGENTE PARA EL CUARTEL GENERAL. SE HA OBTENIDO DOCUMENTO DE TESTIGO OCULAR SObrE
OŚWIĘCIM. EXTERMINIO EN MASA CONFIRMADO. EJECUCIONES POR MEDIO DE GAS. VÍCTIMAS MORTALES PODRÍAN ASCENDER A 50.000. SOLICITO PROTOCOLO DE EXTRACCIÓN PARA EL TEXTO ÍNTEGRO. FIN.
DE: IRENE [AGENTE]
A: FORA [CAIRO]
DATOS A CONTINUACIÓN. CUATRO CREMATORIOS OPERATIVOS EN BIRKENAU. CAPACIDAD 12.000 CUERPOS/DÍA. MÉTODO GAS «CYCLONE». VÍCTIMAS EN SU MAYORÍA JUDÍOS EUROPEOS. ÚLTIMOS TRANSPORTES DE HUNGRÍA LIQUIDADOS MASIVAMENTE. FIN.
La verdad desnuda, reducida a las cifras y los hechos clave, azotó a Dinah y a Jonatán con su sencillez atroz.
El exterminio de todo un pueblo (su pueblo) convertido en los dos mensajes cortos que transmitieron al DOE por medio de una clave de un solo uso.
La primera comunicación exponía la naturaleza de la masacre; la segunda, detallaba los datos clínicos, contrastados tras las preguntas del Consejo Judío y las que ellos mismos habían efectuado.
Ambos informes que habían enviado recibieron sendas respuestas. De esa manera, el DOE se aseguraba de que ninguna línea de comunicación se perdiese.
DE: FORA [CAIRO]
A: IRENE [AGENTE]
ASUNTO: INFORME DEL 02/06
INSTRUCCIÓN: CLASIFICA MATERIAL COMO SECRETO. NO LO REPITAS. NO LO TRANSMITAS EN SU TOTALIDAD POR RADIO. RIESGO MUY ALTO DE SER INTERCEPTADO. ACUSA RECIBO.
DE: FORA [CAIRO]
A: IRENE [AGENTE]
INSTRUCCIÓN: PRODUCE 3 COPIAS. UNA PARA RESISTENCIA LOCAL.
UNA PARA DEPÓSITO. UNA PARA SER TRANSPORTADA POR MENSAJERO.
DESTRUYE ORIGINAL Y EL PAPEL CARBÓN INMEDIATAMENTE DESPUÉS.
RECUERDA A TODO EL PERSONAL LA ORDEN 14.
AGENTES DEBEN LLEVAR ENCIMA SUS L-PIL EN TODO MOMENTO.
USO OBLIGATORIO EN CASO DE INFORMACIÓN COMPROMETIDA. ACUSE RECIBO.
Jonatán intercambió una mirada efímera con Dinah. Había sido ella, durante la preparación, la que había preguntado cuál sería el protocolo a seguir en caso de captura. Bloomsbury, con su voz pausada, casi ululante, masculló antes incluso de que el instructor británico pudiese adelantársele:
—Una cápsula de cianuro. Ni el agente más preparado es inmune a la tortura. Es esencial no poner en riesgo ni la misión ni a los compañeros.
Él, entonces, no había querido oírlo. Se había puesto en pie, colérico, y a punto estuvo de golpear con la palma de la mano abierta la silla en la que Bloomsbury estaba sentado.
—¡No seas cenizo! —le había reprochado—. ¿De qué nos sirve ahora angustiarnos por algo que todavía no ha pasado?
—Tenemos que estar preparados. Es una posibilidad muy real.
—Cierra el pico. Si tú eres capaz de saltar pensando que mañana podría ser el día de tu suicidio, adelante, pero no me amargues la última noche de libertad que nos queda.
DE: IRENE [AGENTE]
A: FORA [CAIRO]
ASUNTO: ÓRDENES RECIBIDAS EL 03/06
MENSAJE RECIBIDO Y COMPRENDIDO. COPIAS FINALIZADAS. UNA ENTERRADA. UNA CON RESISTENCIA. UNA EN POSESIÓN DE AGENTES IRENE Y JAMES. L-PIL VIABLE. FIN.