El silencio de la casa azul Diario de Amara
81%

Diario de Amara

D IARIO DE A MARA

Le estoy enseñando a mi hija todo lo que sé: lo que aprendí de mi madre, lo que ella, a su vez, aprendió de su familia en África.

A veces tengo la tentación de regresar a la Hacienda Alvarado para que Leonor conozca a su nieta, pero la muerte de Bruno ha endurecido mi corazón.

Perdonar ya no forma parte de mis virtudes, si en algún momento lo fue.

Malena se ha refugiado en nuestra fe para suplir la ausencia de su padre.

Supongo que se limita a seguir mi ejemplo.

A veces pienso que está seducida por la parafernalia que rodea nuestro culto: las imágenes de los santos, los cirios, los vistosos collares y las conchas de cauri.

Otras veces creo que lo que despierta su fascinación son las historias que le cuento.

En el fondo, es poco más que una niña y los niños prefieren vivir en un mundo repleto de fantasías.

Malena tiene una habilidad innata para leer las conchas, para descifrar los patrones que forman e interpretar sus mensajes.

Como hizo mi madre conmigo, trato de enseñarle la importancia de sanar, de esforzarse en resolver el presente antes de que el futuro nos atrape en un bucle de ensoñaciones.

Es difícil, pero la entiendo… ¡Vaya que si la entiendo!

Resulta demasiado tentador pensar que habría podido evitar la muerte de su padre.

Tentador y muy doloroso. Sin embargo, ver el futuro no implica poder cambiarlo.

Mario ha sido y sigue siendo un apoyo fundamental para las dos.

La gestión de la hacienda ha recaído en sus manos, con magníficos resultados.

Compramos más tierras y contratamos más personal para aumentar la producción de caña de azúcar.

Mario dice que debemos aprovechar la bonanza, aunque, en el fondo, lo que quiere es hacer fortuna y volver a España.

Si lo hubiese elegido a él, tal vez no pensaría en regresar a su tierra, pero ahora es tarde para cambiar de elección: los dos sabemos que no sería más que un sustituto.

Y ninguno quiere que nadie sustituya a Bruno.

Aunque a veces, en la soledad de la noche, tengo la tentación de dejarme ir en busca de un poco de cariño.

Me pregunto si él sentirá lo mismo.