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Edén
Al despertar, solo quedaba su olor en mi almohada y una nota sobre una fotografía. Fruncí el ceño y observé a mi alrededor antes de tomarla entre mis dedos. Estaba segura de que el niño de la fotografía era Antoine y de que los adultos junto a él debían de ser sus padres.
Dejé la fotografía sobre las sábanas para abrir la nota.
«Es la última fotografía que nos tomaron juntos y es la única que tengo; por favor, guárdamela».
Ya, ya no estaba segura de nada. Y si acaso le daba otra oportunidad, si aceptaba esa idea descabellada de que era su esposa, ¿cómo lo tomaría la señorita Zoey? ¿Cómo reaccionaría la señora Marima? ¿Tendría que añadir una causa más que acortara mi vida?