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Avikar
Exhalé mientras me pasaba las manos por el rostro. No tenía tiempo para comprender lo que le sucedía. Mucho menos si lo que pretendía era apropiarse del lugar de Edén en mi vida; uno que solo le pertenecía a ella.
Antes de ser consciente de lo que hacía, tomé el teléfono y oprimí el marcado rápido; sin embargo, no hubo respuesta.
Por favor, contéstame. Ella ya te olvidó. Tú tienes que hacer lo mismo. Arráncala de tus pensamientos como si nunca hubiera existido.
Yaad ladró.
No eres nadie en su vida. Antoine Avikar no existe para Edén Swan.
Jadeé cuando el aire se volvió escaso, como si me lo hubieran arrancado de los pulmones, y caí al suelo mientras un dolor agudo me oprimía el pecho. La oficina daba vueltas y mi estómago hacía piruetas; estaba a punto de dejar el desayuno sobre el suelo.
Entonces Yaad comenzó a empujarme hasta conseguir que me recostara en el suelo y se acostó encima de mí, por lo que sentí su peso y su calor. Poco a poco el ataque comenzó a ceder. Todavía jadeante, le acaricié la cabeza a mi amigo fiel.
—Perdóname, amigo, perdóname. Cuánto me gustaría darte una vida normal y que no tuvieras que lidiar con esto.
Tuve que permanecer en el suelo durante unos minutos, lo que consiguió que la frustración se apoderara de mí. Era lo peor que podía ocurrir ese día. Solo era un fracaso; mi familia estaba por completo equivocada. Jamás debí quedarme al frente de la embotelladora, los llevaría a la ruina.
Respiré hondo a pesar de la sensación de asfixia que me dominaba y me puse en pie. Tenía que olvidarme de la familia, incluso de mí mismo. Edén se había esforzado por conseguir ese contrato y me aseguraría de que el señor Arroyo lo firmara. Ese era mi único deber.
Llegué al baño y me eché agua fría en el rostro, aunque mi apariencia era más la de un paciente mental y no la de un afamado CEO.
Me sujeté al lavamanos y grité. A los pocos segundos, Yaad arañaba la puerta para llegar a mí.
Volví a respirar hondo. Cientos de familias dependían de que hiciera mi trabajo.
No era momento de sentir lástima de mí mismo.