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Edén
Regresé a mi escritorio y guardé el bulto en el cajón inferior izquierdo. Tomé las carpetas con la minuta que había redactado y me dirigí a la trituradora para destruirlas.
Solo había triturado una hoja cuando el guante se quedó atascado entre las ranuras. Si Avikar hubiera estado junto a mí, ya habría armado todo un escándalo. Apagué la máquina y tiré de la mano hasta sacarla del guante.
Ve por los guantes en el bolso… No pasa nada, son los utensilios de oficina que siempre utilizo… ¿Cuándo vas a entender que no debes confiarte? Tu vida aún corre peligro. Vas a morir… Morir… Morir…
Rodé los ojos ante mi propio pensamiento; sin embargo, giré, regresé al escritorio y abrí el cajón inferior izquierdo para ponerme otros guantes.