El Señor del Tiempo (Las aventuras de Quim Mora 1) Capítulo 12 #3
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Capítulo 12 #3

Podría arrancar esta página y sacar al librero de la ecuación, pero entonces el cabo de los Mossos jamás lo llamaría y no nos enteraríamos del triple asesinato y de su más que posible vinculación con los objetos de la cripta; o al menos eso es lo que creemos hasta que se demuestre lo contrario.

Total, que mejor lo dejo todo tal y como está.

Entro en una de las habitaciones. Está llena de cajas de Amazon, todas abiertas y tiradas por el suelo.

Lo que había en su interior también está esparcido por la estancia.

Compruebo que cada paquete es de un destinatario distinto lo que me indica que estos tres no iban por buen camino. Ya lo dijo el librero.

Por todo lo que he visto hasta ahora, los dos capullos italianos que se han largado de aquí podrían ser traficantes ajustando cuentas como dos sicópatas en plena faena. No puedo saber a ciencia cierta si estas muertes tienen algo que ver con la cripta. Necesito más datos. Pruebas.

Respiro. Pienso.

Debo averiguar por qué los han matado. Y la mejor manera es ver el interrogatorio, por muy duro que pueda ser.

Veamos qué opciones tengo…

Una es saltar a unas horas antes del interrogatorio y colocar las cámaras en la habitación para poder saber por qué los han matado.

Será desagradable de ver, pero responderá mis preguntas.

Otra opción es pirarme de aquí y esperar a nuevos acontecimientos; si aparecen por la librería es que estábamos en lo cierto y, si no, pues tan solo ha sido un ajuste de cuentas que nada tenía que ver con la cripta.

En estos casos me gustaría tener un colega de aventuras para poder discutir qué hacer.

Pero no es así y aquí estoy, hablando conmigo mismo, jugando una partida de ajedrez con el destino, desgranando todas las posibilidades para después, por fin, elegir lo que seguro será la peor opción de todas. Como siempre.

Algo me dice que los objetos de la cripta juegan un papel importante en todo este lío. Voy a hacer caso a mi instinto.

Salgo del piso y noto un gran alivio al respirar el aire húmedo de la escalera, aunque sea con olor a sardina frita.

Necesito las cámaras para grabar el interrogatorio.

Bajo los escalones hasta la planta baja con cuidado de que nadie me vea.

Recojo la cámara que había dejado sobre el marco de la puerta de entrada, y que seguro habrá grabado a esos dos saliendo.

Vuelvo a subir. Recojo la segunda cámara que había dejado en la puerta del tercero segunda.

Entro de nuevo en el piso de los asesinados y noto que el olor a muerte ya flota con fuerza en el ambiente.

A ver, Quim, piensa con la cabeza, ¿cuáles serán los siguientes pasos? No la cagues.

Llaman a la puerta. ¡Joder!

Me quedo quieto para no hacer ruido. Alguien está gritando al otro lado.

Habla en árabe. Si no entiendo mal le ha dicho a no sé quién que salga ya que han quedado para ir al suq …

al mercado. ¡Mierda! La puerta se abre. La he dejado abierta sin darme cuenta.

Este me va a joder los planes. Cómo no. Si es que hoy todo se me tuerce, me cago en la…

Recorro el pasillo y llego hasta el final de la vivienda.

Supongo que cuando el vecino vea los cuerpos no pasará de esa habitación.

Estoy en la última. Antes he visto que tiene un pequeño balcón.

Por allí escaparé. Oigo un grito seguido de muchas exclamaciones que no entiendo.

El vecino ya ha llegado a la primera estancia.

Está aullando el nombre de alguno de los tres chavales.

Otras voces resuenan de fondo. Al parecer va a haber reunión de vecinos en el piso. Puta mala suerte que tengo.

Salgo al balcón y cierro la puerta. Está plagado de mierda de paloma. Me siento en el suelo, en una esquina, pegado a la barandilla, y me concentro para saltar de nuevo. Y la pregunta más importante es: ¿a cuándo coño salto ?

Veamos, el librero recibió la visita de Aladín sobre las diez menos algo. ¿Y qué pasa con los otros dos colegas? ¿Estaban aquí? ¿Estaban en el curro? Joder, no creo que estos tengan un horario de trabajo normal y corriente. No puedo arriesgarme. Piensa, Quim, piensa….

Escucho ruidos en la habitación. Alguien ha entrado y está revolviendo las cajas.

Se oyen voces, varias, de diferentes sexos y razas.

Están llevándose todo lo que hay. Qué cabrones.

A rey muerto, reparto de bienes. La puerta del balcón chirría.

Alguien querrá salir a ver que más se pueden llevar.

Mierda, no hay tiempo. A tomar por culo y que sea lo que Dios quiera.

Respiro. Me concentro. Los sonidos desaparecen y llega la luz brillante. Me dejo llevar.

Noto de nuevo el peso de mi cuerpo.

Apenas escucho nada. Hace un poco de frío y una sirena aulladora resuena en la lejanía.

Está oscuro. Miro mi reloj y veo que son las cinco de la mañana del 21 de abril.

Estoy en el mismo día, unas cinco horas antes del asesinato.

Observo a través del cristal de la puerta del balcón y veo a un tipo tumbado en la cama.

Parece dormido. Ahora a ver cómo coño me lo monto para colocar las cámaras.