Chapter 50
La sala de audiencias del Consejo de los Diez era más pequeña de lo que Isabetta esperaba; una estancia rectangular con paredes de cuero oscuro donde el poder no necesitaba mostrarse para imponerse.
Isabetta permaneció de pie ante tres inquisidores que le informaron que sus declaraciones serían utilizadas tanto en el proceso contra Pietro Gradenigo como en el de su propio padre, Alvise Contarini ,.
Al salir del Palacio Ducal a media tarde, Isabetta encontró a Marco Foscari esperándola en la Piazzetta.
Mientras caminaban hacia el Molo, discutieron el futuro: aunque la petición para la restitución del palacio familiar había sido aceptada, Isabetta sabía que ahora cargaría con una definición que ella no había elegido, como la hija de un senador caído,.
Marco le confesó que su tarea había sido simplemente la de un secretario: «encontrar lo que falta».
Antes de separarse en Calle Vallaresso , ambos compartieron una mirada de reconocimiento mutuo, comprendiendo que habían cumplido con su deber hacia la ciudad a un alto precio personal.