5.
El subinspector Gorka Larssen se aplicó más pomada mentolada bajo sus fosas nasales.
El olor a fluidos corporales del cadáver de Ana Rodríguez era intenso, aunque a Olentzero ni al técnico que lo acompañaba parecían importarles lo más mínimo.
El forense, que había recuperado su habitual bata blanca, se paseaba de un lado a otro de la sala de autopsias mientras canturreaba la canción «Txoria txori» que popularizó el cantautor Mikel Laboa.
Se acercó al cuerpo de la víctima y cortó con destreza parte del tejido subcutáneo del dedo anular de la mano derecha.
—« Hegoak ebaki banizkio» …
Levantó la vista un segundo, miró a Gorka y continuó con el siguiente verso:
—«Nerea izango zen, ez zuen alde egingo…»
El subinspector conocía perfectamente el significado de la letra, que se refería al pájaro que protagonizaba el título: Si le hubiera cortado las alas, habría sido mío, no habría escapado . Era un alegato a la libertad, en especial a la de la persona amada.
—Menuda canción que has ido a escoger, Ceviche —le reprendió Gorka. El forense dejó lo que estaba haciendo y se le encaró.
—¿Pues? Es una canción bellísima.
—Ya sé que es una canción preciosa, pero hablar de cortar las alas cuando estás seccionando un dedo a la víctima…
—Bueno, tú que eres un tiquismiquis . Lo que le ha pasado a esta joven me ha recordado al pájaro de la canción. Alguien le ha cortado los pies para que no fuera libre.
Gorka se estremeció al escucharlo.
—¿Le amputó los pies antes de matarla?
—No, hombre, no. Yo no he dicho eso. Pero está claro que el sospechoso se los seccionó con un claro simbolismo. No es algo sexual. Los pies son los que nos permiten caminar por la vida. Y escapar, si hace falta. Pero a esta pobre se los arrancaron después de muerta.
—¿Murió ahogada entonces?
El forense se ajustó uno de los guantes.
—Sí. Calculo que murió entre las diez y las doce de la noche. La causa de la muerte es ahogamiento. Agua en los pulmones, edema pulmonar, congestión en las mucosas… Los hallazgos son compatibles con ahogamiento; después de haber descartado otras causas, mi conclusión es que murió por eso, sí.
—Cuando entró en el agua, ¿estaba viva?
—Sí. No tengo claro si estaba consciente, pero viva seguro.
No he encontrado ningún signo de lucha ni heridas defensivas.
Ni rastros de alcohol, narcóticos o estupefacientes.
Es probable que estuviera debilitada. En mi opinión estaba huyendo.
He encontrado una herida cortante no mortal en el costado.
Y arañazos y laceraciones por todo el cuerpo, producidos por ramas y zarzas.
—¿Y los pies?
—Fue post mortem. Lo he puesto en el informe que os he enviado antes.
—Quería escuchártelo decir a ti. Olentzero hinchó el pecho.
—Pues eso: no hay sangrado activo ni reacción inflamatoria.
Los cortes son irregulares, toscos en ejecución.
Pero a la vez bastante limpios en cuanto a sección del tejido.
No hay astillamiento del hueso ni desgarro muscular, lo cual descarta un accidente con alguna máquina o animales carroñeros.
Quien hizo esto sabía lo que hacía, pero te aseguro que no es ningún cirujano.
Apostaría por un oficio manual, no científico, como cortar carne, hueso, matar animales…
—Un carnicero.
—Es una de las opciones, sí. También puede ser un cazador o un matarife. Lo hizo con un instrumento cortante afilado. Pudo usar un cuchillo grande… o algo más contundente, tipo machete —añadió—. Pero la hoz… eso no es la herramienta. Es el mensaje.
Gorka visualizó la siniestra hoz presidiendo la escena.
—¿Alguna idea de dónde pudo hacerlo?
—Hay algún resto de vegetación incrustado en los bordes de los cortes, lo que indica que es probable que la amputación se realizase en un entorno húmedo como el bosque o incluso la propia orilla del río.
—¿Y por qué los pies?
El forense se encogió de hombros.
—Yo ya te he dicho antes lo que pienso. Pero eso es trabajo vuestro, Thor.
El mío es decirte cómo murió. Tu misión es averiguar por qué alguien piensa que debía dejarla sin pies y, por cierto, con una planta atada a la mano.
Le he mandado una muestra al doctor Aristegui, de la universidad.
Tienes una cita con él dentro de una hora.
—Es obvio por qué le cortó los pies. Lo has dicho tú antes. Para que no caminase más.
El forense se le quedó mirando sumido en un silencio imperturbable durante diez largos segundos.
—Bueno, o para que no volviese.