El Secreto Del Faro En Algarve Capítulo 39 — La Luz de la Verdad
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Capítulo 39 — La Luz de la Verdad

A media mañana, el viento había cesado lo suficiente como para que las autoridades pudieran llegar a Ponta Brava.

Elena y Marcos entregaron al matón inconsciente a la GNR, junto con la caja de caudales y los diarios de Carmen.

Una patrulla de la Polícia Judiciária, avisada desde Faro, llegó pocas horas después para hacerse cargo del caso, dada la magnitud de lo que las pruebas sugerían.

La noticia de la detención de Manuel Coelho cayó sobre el pueblo como una bomba.

Cuando los agentes lo sacaron esposado de su despacho en la Câmara Municipal, su habitual fachada de político afable había desaparecido, reemplazada por una mueca de ira contenida.

Miró a Elena, que observaba la escena desde la distancia junto a Marcos, con un odio puro y destilado.

Ella le sostuvo la mirada, sin inmutarse. Ya no le tenía miedo.

Las pruebas eran abrumadoras. Los documentos detallaban décadas de contrabando, blanqueo de capitales a través de sociedades registradas en Madeira y sobornos a funcionarios locales.

Y, lo más importante para Elena, proporcionaban el contexto necesario para reabrir el caso de la muerte de su madre, ahora clasificado oficialmente como homicidio.

Marcos prestó declaración voluntariamente ante la Polícia Judiciária, confesando su papel como testigo silenciado por las amenazas de Manuel durante su adolescencia.

Dada su colaboración decisiva para resolver el caso y el tiempo transcurrido desde los hechos que se le podían imputar, el tribunal de Faro fue indulgente, imponiéndole una pena suspendida y trabajos comunitarios en la restauración de patrimonio marítimo de la región, una sentencia que a Marcos le pareció, en el fondo, la más justa posible.

Los días siguientes fueron un torbellino de declaraciones, trámites legales y periodistas de Lisboa y hasta de Madrid husmeando por el pueblo, atraídos por la historia de la arquitecta española que había destapado una trama de corrupción en un rincón remoto del Algarve.

Elena se mantuvo firme, apoyándose en la inesperada fortaleza que había descubierto en sí misma y en la compañía constante de Marcos.