El secreto del dragón escondido ÚLTIMO DÍA DE CLASES
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ÚLTIMO DÍA DE CLASES

Era el último día de clases en Old Tower School; se avecinaban vacaciones. El profesor Londres Naranja llegaba tarde cuando sorprendió a Coraje en las escalinatas.

—Me alegra que haya venido, pensé que se excusaría una vez más detrás de ese problemita que han venido acusando tanto usted como el joven Rocks.

—Me siento mejor —contestó.

—Si necesita flatular, solo tiene que levantar la mano.

—No son flatulencias.

—Como prefiera llamarlas, ventiscas, terremotos, fugas de aire, torpedos —dijo haciendo ademanes con sus manos y Coraje no pudo evitar reírse. Luego se acercó y le dio una palmada en la espalda —es bueno verlo.

Tras el episodio de Theresa Sowers, el Profesor Londres Naranja había desarrollado una extraña debilidad por su nuevo mejor alumno.

—¿Qué aventura le depara el verano? —le preguntó antes de entrar.

—Hohenzollern, partimos esta noche.

Como todo último día de clases, la excitación general era galopante.

Las aulas parecían un recreo permanente y hasta la Directora West estaba de buen semblante por el receso.

Para los directivos de Old Tower School había sido un año complicado; la muerte de Theresa Sowers y el chismerío acerca de su romance con Londres Naranja habían conmocionado a la comunidad de padres.

Para hacer homenaje a un día tan especial, Bullie Rocks se comportaba particularmente estúpido; abofeteó a media escuela, solo para que no lo olvidaran hasta el año entrante.

Aunque no lo admitiera, Bullie Rocks era quien más sufría el fin de curso.

Durante el receso, su tía Rosie solía enviarlo a una colonia de vacaciones que él aborrecía.

Sussie South Hampton se ocupó de hacerle saber a toda la escuela que sus padres la llevarían por tres meses a Italia a visitar familiares. En cambio, los gemelos Doble Chuck partirían a Nuevo México, donde su padre intercambiaba vacaciones con trabajo, en un nuevo contrato de importación de tabaco.

Releyendo la libreta amarilla de Theresa Sowers, Coraje había podido descubrir la identidad de más de una docena de miembros del Club de las Cien de Nueva York. Le sorprendió que su entorno más íntimo de amigos estuviera tan vinculado.

La señora Whitman, madre de los Gemelos Double Chuck, era la miembro número 77.

Eso explicaba por qué lo aborrecía tanto.

Flaminga South Hampton era la miembro número 12, y, por último, la Tía Rosie estaba entre los miembros más antiguos del Club.

Eran llamativamente hermosas, y las tres lo trataban con absoluto desprecio, lo cual le parecía injusto, siendo que su madre, Ana Wilson, alias Nelly Bly, era una de ellas.

Katia era la más entusiasmada con el fin de curso.

Recientemente había recibido una breve postal de su padre, el Dr. Nero Novik, desde Inglaterra, donde le informaba que estaba bien y que deseaba que ella fuera a visitarlo.

Es por ello que habían resuelto que Katia viajara con ellos.

Diciembre se había comprometido a llevarla hasta Londres después de dejar a Coraje en Hohenzollern.