El secreto de Statenville (Cal Murphy 1) Capítulo 49
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Capítulo 49

Capítulo Cuarenta Y Nueve

CUANDO EL CREPÚSCULO DIO paso a la noche, el aire cálido se tornó fresco y vigorizante.

Recorrer durante dos horas en moto las montañas de Idaho y Utah habría sido mucho más agradable de día, pero a Cal no le importaba.

Llevar a Kelly detrás compensaba no poder contemplar la mayor parte del espectacular paisaje.

El trayecto debería haber durado dos horas, pero Cal le restó veinte minutos al mantener una velocidad constante de dieciséis kilómetros por hora por encima del límite.

La luna brillante y creciente bañaba de luz el fondo del valle e iluminaba los escarpados picos de las montañas.

Habría sido mejor hacer el viaje en un descapotable, pensó Cal.

Al menos habría podido hablar con Kelly, quizá de algo distinto al día más emocionante de sus vidas, que aún distaba mucho de haber terminado.

Aunque, por otro lado, seguramente ella no lo habría abrazado sin parar durante más de hora y media.

Cal entró en el aparcamiento vacío y esperó.

Las instrucciones de Guy eran que aguardaran en un banco situado al otro lado del estanque de Sugar House Park.

Debían efectuar la entrega dejando en una bolsa de papel las muestras químicas que habían encontrado, junto con una memoria USB que contenía las fotografías de Kelly de las ecuaciones químicas.

Cal encontró un par de piedras a la orilla del agua y las metió en la bolsa para añadir peso.

Se sentaron en el banco y esperaron a su contacto.

Kelly rompió el silencio.

—¿Sabes qué es lo extraño de toda esta historia?

—¿Qué no es extraño? —replicó Cal.

—No, hay una cosa concreta que me parece muy extraña.

—¿Cuál?

—Bueno, llevo toda la vida viviendo en Statenville y es una comunidad muy unida. Pero, cuando murieron esos chicos, fue como si a nadie le importara. No lo entiendo.

—Quizá sea porque forma parte del sucio secretito de Statenville. Todo el mundo parece ocultar algo.

—Así son los pueblos pequeños de Estados Unidos, Cal. Todos tienen sus secretos, incluso la gente de las grandes ciudades. Pero resulta más evidente cuando vives en un lugar pequeño y conoces a todo el mundo.

—Puede. Pero esto va más allá de que el alcalde tenga una aventura con su secretaria. Esto es algo por lo que alguien está dispuesto a matarnos, y parece que ese alguien es todo el mundo. Yo solo creo que...

Cal interrumpió su pensamiento de golpe. Un hombre vestido con pantalones de chándal y un cortavientos se acercaba al banco.

Ambos se levantaron para no despertar sospechas y dejaron libre el banco.

Cal y Kelly se dirigieron al sendero que rodeaba el lago. Cal miró hacia atrás con disimulo para comprobar si el hombre seguía allí. Ya no estaba. La bolsa tampoco. La entrega había salido bien.

Regresaron al aparcamiento y se subieron a la moto de Guy. La noche aún era joven.