Capítulo 21
Capítulo Veintiuno
DAWKINS SONRIÓ MIENTRAS regresaba a su coche.
Cuantas más mentiras contaba, más fácil le resultaba, aunque no le gustara.
Ya había mentido dos veces en un solo día a Kelly.
No permitiría que su belleza lo distrajera de cumplir sus nuevas órdenes.
Una noche preocupándose por Cal la convertiría en arcilla en manos del jefe.
Y eso era lo que necesitaban en aquel momento, puesto que Cal había desaparecido y quién sabía qué se traía entre manos.
Kelly no pensaría con claridad. El sábado enterrarían a tres chicos.
Para cuando ella pensara en volver a examinar la información sospechosa que Cal y ella estaban reuniendo, Statenville ya habría pasado página.
Pero había un problema. Un gran problema.
A pesar de todas sus mentiras, ni el propio Dawkins conocía toda la verdad.
La parte que de verdad le importaba era el paradero de Cal.
Cal había desaparecido. Que su coche hubiera esquivado la avalancha de obstáculos durante el descenso de la ladera hasta aterrizar entre los árboles con la suficiente suavidad para que él pudiera salir andando era poco menos que un milagro.
Pero quién lo había hecho salirse de la carretera constituía en aquel momento un misterio aún mayor.
Cuando Dawkins llegó al lugar y encontró el coche de Cal en el bosque, este ya se había marchado. ¿Se había internado solo y tambaleándose en el bosque? ¿Lo había ayudado alguien? ¿Qué había ocurrido? De pronto, el protector de un misterio se descubrió intrigado por otro.
¿Dónde demonios estaba Cal Murphy?