ALEXEI
Amada Olga de mi alma. Soy libre. Tal vez suene duro pero la muerte de Darya me ha liberado de mis compromisos.
Mi padre, por fin, ha comprendido su error y se ha disculpado conmigo lleno de pena.
Cómo no voy a perdonarle, es mi padre. Además ya no sirve de nada echarle en cara que me destrozara la vida con su obstinación.
Lo que pasó, pasó. Ahora Darya descansa en paz por fin y yo estoy libre.
No me alegro de su muerte, no es eso. Nunca le deseé la muerte.
Ahora que soy libre me pregunto cómo podría escribirte de verdad, enviarte una carta pidiéndote que vengas, o llevártela en persona.
No sé si tengo derecho a irrumpir en tu vida después de tantos años de silencio.
No sé qué has hecho, cómo vives. No sé nada de ti.
Nada. Tu recuerdo me ha mantenido en pie y ahora temo alargar la mano y rozarlo por si se desvanece.
Nunca se vuelve dos veces al mismo lugar.
El vals sigue sonando en mi cabeza. Tu risa sigue sonando en mis oídos.
El tacto de tu carne tibia sigue calentando mis manos.
Todos estos años te he sido fiel, Olga. Sí, es cierto que compartí la cama con Darya pero te ahorraré el dolor que sentimos y el daño que nos hicimos mutuamente.
Aunque para ser justos creo que fui yo quien más daño y dolor causó en nuestro matrimonio.
No pudimos tener hijos, nuestros niños murieron antes de nacer.
Mis pobres niños. A veces sueño que tuvimos un hijo juntos, una réplica de mí mismo pero con tu corazón generoso.
¿Me diste un hijo del que no sé nada, Olga mía?
A veces sueño que le conozco, que lo traes a mi presencia.
Olga mía, ojalá pudiera retroceder en el tiempo y volver a ser el príncipe joven que se enamoró de una dama maravillosa que llevaba un collar de perlas azules.
Te cogería en mis brazos y correría hasta el fin del mundo sin soltarte, sin importarme normas ni obligaciones.
Lo que ocurrió, tu cuerpo unido al mío, es mi única realidad.
Te he seguido amando, Lady Agnes Baxter, princesa Olga Voronina.
Y siempre te amaré, hasta el fin de mis días.
Amada mía, me he ganado el derecho a buscarte y tratar de recomponer nuestra vida y nuestros sueños de amor. Iré a buscarte. No me rechaces cuando me veas. Ámame siempre como yo te amo.