AGNES
Pensando en Perceval no me importan las normas sociales ni familiares, solo él.
Su olor llena mi cama, su pasión me llena por dentro de calor.
Me he entregado por entero a sus brazos.
Su cuerpo se ha convertido en mi refugio y mi hogar.
Mi cuerpo le ha acogido como un puerto seguro.
No hay nada de él que no haya conocido, tocado, besado.
No hay nada de mí que sea un secreto para sus ojos, sus manos y su boca.
Su carne es mi carne. Mi carne es la suya.
Cuando regrese, este milagro de amor se repetirá el resto de nuestra vida.
Siempre le esperaré. Nadie volverá a poseerme si no es él.
Nos amamos con tal intensidad que roza la locura. Yo estoy loca de amor por él.
Los ojos se me llenaron de lágrimas. Aquel amor la había conducido a la locura; y si no loca, sí la había convertido en una criatura exiliada del mundo y viviendo en su propia realidad.
A lo mejor por eso los matrimonios no se realizaban por amor sino dictados por el sentido común.
Los arrebatos de amor y locura debían de ser un verdadero inconveniente en la vida diaria.
Pero así y todo, qué afortunados aquellos que se habían atrevido a vivirlos.
Cerré el cuaderno y abrí mi propio diario.
Esta noche me he enamorado profundamente.
No sé si es un amor eterno o un sueño pasajero.
Mientras dure, Alexei será el dueño de mi corazón.
¿Estoy preparada para amar sin condiciones ni barreras?
No lo sé. Si vuelvo a verle le miraré a los ojos y tendré la respuesta.
Aunque tengo miedo de caer en la locura amorosa y quedarme con las manos vacías y el corazón roto.
No quiero pensar en ese miserable que me arrebató la magia de mi primer beso.
No. Debo borrar ese recuerdo horrible de mi mente y pensar solo en Alexei.
¿Me besará antes de marcharse? ¿Me pedirá que me vaya con él?
Todos mis propósitos de no casarme para seguir siendo libre se esfuman recordándolo.
Si pide mi mano, le diré que sí aunque eso suponga irme lejos de mi familia y cambiar de patria, de idioma y de religión.
Si Alexei me lo pide, no tendré voluntad propia.
Creo que estoy a un paso de caer en esa locura amorosa de la que hablaba Lily.
¿Seguiré su mismo destino? Ella fue la dama de las perlas azules.
Ahora lo soy yo. ¿Qué me está pasando? ¿Todo esto lo provoca el amor?
Necesito volver a verle para comprender, para comprenderme.