El secreto de la Catedral Fortaleza Capítulo 23 El Eco de las Campanas
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Capítulo 23 El Eco de las Campanas

Tres grandes campanas dominaban el espacio: Santa María, la mayor; San Indalecio, patrono de la diócesis; y San José, más pequeña, orientada hacia la plaza.

Teresa se acercó primero a la de Santa María. El bronce estaba ennegrecido por el tiempo, pero aún se distinguían inscripciones en relieve. Pasó el dedo por una línea casi borrada y leyó en voz baja:

—“Del mar surgió la luz que guía a los hombres…”

Oliver anotó la frase, intrigado. Pasaron a la siguiente, San Indalecio. En el borde interior se podía leer otra inscripción:

—“…el vigía la vio primero, donde el sol besa la arena…”

Ambos se miraron. La tercera campana, San José, tenía una grabación más profunda, tallada cerca del borde inferior:

—“…y la cruz marcó su nombre en piedra y sal.”

Teresa respiró hondo.

—¿Te das cuenta? —susurró—. Son partes de un mismo mensaje.

Oliver las escribió en orden, intentando darle sentido. Juntos leyeron en voz alta:

“Del mar surgió la luz que guía a los hombres; el vigía la vio primero, donde el sol besa la arena, y la cruz marcó su nombre en piedra y sal.”

El viento hizo vibrar las cuerdas de las campanas, como si respondieran al hallazgo.

Oliver se frotó la frente, pensativo.

—¿El vigía? ¿Podría referirse a la Torre del Vigía?

—Exacto —respondió Teresa con brillo en los ojos—.Fue allí donde un vigía descubrió la imagen flotando entre las olas, después de una tormenta.

—Entonces —dijo Oliver con una media sonrisa—, es allí donde debemos ir.

los dos comprendieron que la historia no hablaba solo de piedra o grietas: hablaba de fe, de señales, y de algo que la tierra intentaba revelar tras siglos de silencio.

Mientras bajaban por la escalera, el tañido de las campanas los acompañó, como una despedida antigua. Teresa miró hacia arriba una última vez.

—Vamos —dijo en voz baja—, iremos al lugar donde empezó todo.