Capítulo 8 #2
Cuando hube acabado la llamada, bajaba Paco, todo arreglado y recién duchado.
—¿Qué tal has dormido? —pregunta obligada por mi parte.
—Muy bien, gracias. Todo estupendo —contestó Paco—, Luis sigue durmiendo, no lo quise despertar.
—Bien, pues sí, déjalo que descanse, habéis hecho un viaje largo, estará cansado —le dije—. Ya hablé con Gloria y me ha comentado que sabe de tres o cuatro conserveras interesantes para ti, que contactará con ellos hoy y que me pasará los contactos para que les puedas llamar tú.
—Muy bien, eres una chica muy eficiente.
—Bueno, se hace lo que se puede. Ojalá te salga todo bien y consigas lo que has venido a buscar.
—No tengo la menor duda. Seguro que me regreso a Sevilla con muy buenos contactos. Por lo pronto, ya te he conocido a ti; el viaje no ha sido en vano.
«Me ha conocido a mí», pensé. Esto ha sonado a… ¿ligue? Acabo de quedar viuda; no puedo, ni por un momento, pensar en un ligue. «¿Se lo diré?», pensaba.
Decidí no decirle nada y cambiar de tema totalmente.
—Está haciendo un día precioso, para… ¡Para pasear! —dije yo, visiblemente nerviosa; la verdad es que no sabía por dónde salir, el comentario que hizo no me gustó un pelo.
Me he salido por la tangente hablando… ¡del tiempo! ¡Qué boba soy! El típico tema socorrido cuando se quiere cambiar de tema.
Menos mal que vi a Luis bajando las escaleras, y me salvó de la situación. Ya no estaba a solas con Paco. En lo sucesivo, trataré de no quedarme a solas con él; me pone nerviosa.
—Luis, buenos días. Confío en que hayas dormido bien —le dije.
—¡De guinda! —confirmó Luis—. Tanto el colchón como la ducha son fantásticos. Mejor que en un hotel. Y, por supuesto, la compañía inmejorable —me dijo mientras me daba un beso en la mejilla.
Es curioso cómo Luis me puede hacer un requiebro y darme igual, y, sin embargo, lo hace Paco y me pone de los nervios. Esto tiene que querer decir algo.
Después de desayunar, asomé la napia por la habitación de GC. Ya estaba despierto, así que lo levanté. Besos y abrazos como todos los días. Lo llevé para las cocinas y allí le di el desayuno.
Fuimos todos para la playa y dimos un paseo precioso. Como me había gustado el paseo descalza del otro día con Gloria, hoy repetí.
Pasamos una mañana de domingo, normal y tranquila. De vez en cuando Paco se situaba a mi lado dando el paseo por la playa, pero yo me las ingeniaba para separarme de él. Trataba de alcanzar a GC, que echaba a correr, o me situaba al lado de Luis, que estaba más tranquila.
Creo que se marchan el miércoles. Al final, estarán más de dos días. No es que me importe el tiempo que estén en la casa; por mí, el tiempo que quieran. Es por la situación con Paco, que yo siento como “forzada”; no me encuentro a gusto.
Comimos y por la tarde estuvimos en un centro comercial tomando algo. GC se lo pasó muy bien; confío en que mis invitados se lo hayan pasado bien también.
A la mañana siguiente, estuve en el ginecólogo.
Mientras yo estaba en el gine, Paco estuvo llamando a los contactos que Gloria le había pasado por el WhatsApp.
Bueno, esto no es del todo correcto, porque los contactos me los pasó Gloria a mí y luego yo se los pasé a Paco. Pero da igual, el fin es el mismo.
Aparentemente, tuvo muy buenos resultados con esta gente.
Ha quedado con dos para esta tarde y con uno para mañana.
Se reunirán en persona. Ya le dije a Paco que tiene a su disposición el coche de El Amanecer y a Eusebio, nuestro chófer.
Se lo ofrecí porque Eusebio conoce muy bien la zona, y ellos estarían perdidos.
Aceptaron gustosos la ayuda de Eusebio. Dijeron que así no se perderían. A decir verdad, Vigo es un poco complicado para conducir, bueno, al menos, para mí.
Por cierto, en el ginecólogo, todo bien. Y sigo sin saber si será niño o niña; prefiero la sorpresa.
Cuando por la noche llegaron Luis y Paco, me dijeron que todo había ido bien con las dos visitas que hicieron hoy, y que esperan que mañana les vaya bien también con la otra visita.
Pasó el tiempo y se fueron. La visita del día siguiente también les fue bien y se marcharon muy satisfechos.
No sin antes desvivirse, tanto uno como otro, en dar las gracias por las atenciones, y Paco me insistió mucho para que le diera las gracias a Gloria de su parte.
Marcharon diciendo que tendrían que volver, sobre todo Paco, igual en el siguiente viaje ya no viene Luis, él tendrá que atender su trabajo también.
Así que, en dos o tres meses, ya estará Paco por aquí otra vez.
No pude por menos que ofrecerle una habitación en El Amanecer, no podía ser de otra manera, aunque no me va a gustar un pelo, que venga él solo sin Luis.
Luis me prometió que vendría cuando nazca el peque, lo querrá conocer.
Por supuesto, le dije que tanto él como su hermano, son bien recibidos siempre y que se pueden quedar en El Amanecer el tiempo que quieran.
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Después del tiempo, seguimos sin saber nada de las cámaras que habíamos colocado en los viñedos.
Hablé con Mateo de nuevo; me dijo que no había novedades.
Sospechamos que la persona que causó el fuego debe ser conocedora de la existencia de las cámaras, y eso que insistí mucho para que se guardara el secreto.
Pero da igual, aunque se guarde el secreto, las cámaras no son invisibles.
Salvo la gente propia de los viñedos, Mateo, que iba a cuidar las cepas, y algún otro trabajador que iba de vez en cuando a limpiar de hierbas y matorrales, allí no entró nadie.