Prólogo #3
Supe el momento exacto en que vio a través de la oscuridad y dejó el vaso a un lado, sentándose a mi lado como un cohete.
Sus dedos ligeros tocaron la hinchazón de mi rostro, y yo sabía que empeoraría con las horas siguientes.
Logan encendió la lámpara de la mesilla y me miró durante un largo momento, con la mandíbula apretada como si estuviera furioso .
—¿Fue él quien te hizo esto? —preguntó. Nunca hablamos de ello, pero no podía negarlo. Mi cuerpo estaba cubierto de moratones y sentía un dolor infernal en el brazo.
—Sí —susurré con la barbilla temblando.
—Voy a matar a ese desgraciado.
—Logan...
—¿Dónde te duele? Estás sangrando. Tenemos que ir al hospital —preguntó tanteando mi piel como si necesitara comprobar él mismo que estaba bien.
—Logan... —susurré, mi garganta se cerró y las lágrimas escaparon contra mi voluntad. —Estoy bien... solo necesito... soy menor de edad...
Me examinó y se tumbó a mi lado, acomodándose detrás de mí y envolviéndome en sus brazos con cuidado. Logan era grande e intentaba ser delicado para no hacerme daño.
—Todo va a estar bien, dientuda —susurró y me dio un beso ligero en la frente. El gesto sencillo incendió mis sentimientos, haciéndome llorar por todo lo que había pasado ese día. Por todo lo que había pasado durante todos esos años.
∞∞∞
—Necesito una buena explicación —la voz de James, el padre de Logan, me despertó.
En algún momento de la noche, Logan me ayudó con las heridas, limpió el corte de mi boca y puso medicamentos en los moratones de mi brazo y rostro.
Seguí negándome al hospital. Faltaba tan poco para cumplir 18 años sin involucrar a las autoridades...
Fue delicado, pero él parecía tan horrorizado que sabía que mi rostro estaba deforme.
Después de tomar un analgésico, me giré hacia un lado y volví a dormir.
Según crecimos, nos adaptamos a la cama individual de Logan y dormíamos casi encima el uno del otro.
Era como si tocarlo fuera mi canción de cuna favorita.
Cuando Logan cumplió 15 años y le regalaron una cama de matrimonio, ya teníamos el hábito independientemente del espacio en el colchón.
Sabía que, para James, la imagen de dos adolescentes en la cama parecía algo íntimo, pero para nosotros era solo la manera más cómoda de dormir.
Me senté en la cama y me giré hacia la puerta. Además de James, Ava, la madre de Logan, estaba parada en la entrada.
—Oh, querida, ¿qué te ha pasado? —preguntó Ava, su aire de severidad derritiéndose en su rostro en cuanto examinó mis moratones. Corrió hacia mí, arrodillándose a mi lado al mismo tiempo que Logan se levantaba con un bostezo.
—Yo... Mi padre... —intenté explicar, pero las lágrimas insistieron en brotar de nuevo.
James miraba a Logan y a mí con preocupación, mientras Ava examinaba mi cuerpo intentando mapear mis heridas a la luz de la mañana. James tenía una expresión furiosa como la que Logan me había dedicado.
—¿Tu padre te hizo esto, Emma? —preguntó James con seriedad. —¿Sientes algún dolor?
—Logan cuidó de las heridas. No me he roto nada, no necesito hospital.
—¿A qué hora llegó aquí, Logan?
—De madrugada.
—¿Y por qué no nos llamaste? —Logan se mantuvo en silencio, esquivando la mirada de James, y su padre completó pareciendo entender algo. —¿Cuánto tiempo llevas durmiendo aquí cuando pasan estas cosas?
—Logan nunca me ha visto así. Cuando él me pega, no vengo aquí.
—¿Ha hecho algo así antes? ¡Joder, Emma! Yo pensé... —Logon protestó con rabia, levantándose de la cama. Hablaba en serio sobre matar a mi padre.
—Tranquilo, hijo, vamos a resolver esto —dijo Ava.
—Ella lleva años viniendo aquí, pero yo pensaba que huía cuando empezaban a pelear, no que él la golpeaba. ¡Ese desgraciado de mierda...!
—Cuidado con el lenguaje —censuró James, y yo esbocé una sonrisa ligera por ello.
—Papá, no es el momento.
—Voy a llamar a la policía, cuidad de ella.
—¡No, señor Larson, por favor! —grité.
—Emma, ¡tenemos que hacer algo!
—Si detienen a mi padre, me enviarán a un refugio. Mi vida está toda estructurada, tengo un trabajo, los tengo a ustedes... no quiero perder eso. En cinco meses cumpliré 18 años, estoy tan cerca de poder irme...
Tres rostros me miraron, sopesando la cuestión. El padre de Logan fue el primero en hablar, suspirando en señal de derrota:
—Vale, pero tengo algunas condiciones, ¿de acuerdo?
De ahora en adelante, tienes una habitación.
Jason está en la universidad, y puedes dormir allí.
Prefiero que vengas todas las noches, ¿puede ser?
Aparentemente eres una experta en entrar y salir sin ser notada.
—Asentí ligeramente con la cabeza. Mi padre y mi madre nunca se dieron cuenta, ni se darían cuenta de mis salidas nocturnas.
—Quiero recibir mensajes tuyos todo el tiempo.
Si cada media hora no envías nada, entro en esa casa y sabe Dios qué le haré a ese hombre. ¿Está claro?
—Sí, señor Larson.
—Y yo imaginaba que tendría otra conversación cuando te vi durmiendo aquí... —concluyó y nos dedicó una mirada enigmática.
—¡Papá! —protestó Logan.
—¿Necesito esa conversación también, Logan?
—No, papá, ya la tuvimos. Sexo seguro, preservativo... ¿recuerdas?
—¡Logan! No, señor y señora Larson, juro que no hay nada de eso. Tengo novio, Logan es mi amigo —expliqué y recibí una mirada divertida de Ava y James.
—Friendzone, hijo. Tienes que moverte —respondió James, conteniendo la risa.
—¿Vamos a tener que hablar sobre anticonceptivos, Emma? —preguntó Ava.
—Mamá, deja de avergonzarla.
—Es una conversación necesaria, Logan. Cuando tu pene entra en la vagina de alguien, los dos deben estar informados. —Sonreí ligeramente a pesar del tema embarazoso. Eran muy cariñosos, incluso cuando intentaban meterse con Logan.
—Hablé con una enfermera del instituto, señora Larson. —Me reí con vergüenza. —Necesito volver a casa y cambiarme de ropa.
—¿Estás bien con eso? ¿Va a hacer algo?
—Se despierta y no recuerda nada. Ve las marcas y pide disculpas. —Suspiré. —Por la hora, apuesto a que aún está durmiendo.
— Mantennos informados. Y recuerda traer cosas para dormir —dijo Ava.
—Va a ser un año movido.
—Pero valdrá la pena. Eres parte de esta familia, Emma. No lo olvides —dijo el padre de Logan.
Logan con 18 años
En cuanto puse la llave en la puerta, noté que había alguien en mi casa y, por el tamaño del apartamento, iba a descubrirlo pronto.
Después de que Emma consiguiera su habitación en casa de los Larson/Hunt, decidí buscar un apartamento cerca de la universidad.
Vivía agotado por la distancia, pero sentía que debía volver todos los días por si ella aparecía.
Con Emma estudiando en Berkeley como yo, quedarme en casa ya no era necesario.
Hablé con mis padres y mi única exigencia en la búsqueda de apartamento era algo con dos habitaciones: Emms siempre tendría un lugar donde yo estuviera .
Un par de meses después, conseguí una cosa minúscula con tres ambientes pequeños que un día llamaron «vivienda con dos habitaciones». Emma recibió una llave y pareció usarla por primera vez desde mi mudanza —aunque había venido al apartamento algunas veces y había ayudado con la mudanza.
—Emma, ¿estás bien? —pregunté observándola sentada en mi cama.
Todo tipo de preocupaciones parpadearon en mi cabeza al observar sus lágrimas.
Su padre ya no era un problema. Murió semanas después de aquel episodio en un accidente.
Yo pensaba en justicia divina y no podía lamentarlo ni por un segundo, aunque estuviera junto a Emma durante el velatorio y el entierro.
Ella suspiraba haciendo ruidos graciosos, con su masa de cabello rubio y el rostro hinchado y rojo de lágrimas —una expresión parecida a la que tenía cuando tenía seis años. Era extrañamente adorable.
—Ha terminado conmigo —respondió bajito.
—¿Ben ha terminado contigo?