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Violet
Jarrod me tiende una taza de café humeante.
—¿Qué te parece este?
Le doy un pequeño sorbo.
—Tiene un sabor a café de grano muy intenso. Quizá sea demasiado fuerte para la cata de esta noche.
—Tal vez podamos equilibrarlo con ese otro más suave que nos ha gustado hace un rato.
—Buena idea. —Asiento y tomo nota en el bloc. Me meto la punta del bolígrafo en la boca y pienso en cómo describir mejor el sabor a café de grano de origen único. Anoto que tiene un toque de caramelo con un final intenso.
Jarrod y yo estamos trabajando en los menús de cata, eligiendo los sabores adecuados para mostrar lo mejor de True Brew. También tenemos que maridar pasteles y postres con los diferentes cafés, elegir aquellos que complementen los de origen único y las mezclas especiales que acabemos seleccionando.
Estamos discutiendo cómo colocar las mesas para garantizar el mejor flujo de gente en el evento cuando suena el timbre de la puerta y entra Anna.
Cuando me ve, se le ilumina la cara.
—Hola, chicos. —Se acerca a zancadas y se deja caer en el asiento junto a Jarrod—. He pensado en venir a ver si necesitabais ayuda para preparar la gran noche.
—Tu presencia siempre es bien recibida. —Le sonrío.
Jarrod se levanta.
—Voy a preparar esa última mezcla y a sacar esos bocaditos de brownie del horno.
Cuando se marcha, Anna se dirige a mí y su sonrisa amistosa se le vuelve pícara.
—¿Qué? —le pregunto.
—Estás radiante.
Sin pensarlo, me toco la cara.
—No tengo ni idea de qué quieres decir.
Se echa hacia delante y arquea una ceja; los rizos negros como la tinta se le deslizan sobre el hombro.
—Pareces una mujer a la que han…, ejem, mimado bien. —El guiño exagerado que me dedica me hace poner los ojos en blanco.
Echo un vistazo para asegurarme de que Jarrod sigue ocupado detrás del mostrador, y luego me vuelvo de nuevo hacia mi mejor amiga.
—Eeeh… Tate es… increíble. Nunca he sentido nada parecido a lo que siento con él.
—Eso es genial, Vi. ¿Y él siente lo mismo por ti?
El corazón me da un pequeño vuelco.
—Me parece que sí. Pero no estoy segura…
—Espera. —Levanta una mano—. ¿No te ha dicho nada sobre sus sentimientos?
Me muerdo el labio y la miro.
—Creo que siente lo mismo que yo. Siempre dice lo correcto.
Frunce el ceño, arrugando la frente.
—Entonces, ¿a qué vienen esas dudas?
—Porque a veces, entre orgasmos, cuando pienso en todo lo que ha dicho y lo que ha hecho, me pregunto si es demasiado bueno para ser verdad.
A Tate se le daba muy bien fingir al principio que era mi novio, y no puedo evitar preocuparme y pensar que todo esto se trate de que es bueno mintiendo en todo lo que se refiere a las relaciones y el amor.
Que quizá me esté enamorando del encanto patentado de Tate King.
Que está muy concentrado en esta situación.
Anna arquea las cejas.
—¿Encanto concentrado?
—Sí, ya sabes, porque nos hemos visto metidos en esta situación de locos, y él no tiene ningún otro sitio donde centrar toda esa intensidad y ese carisma excepto en mí.
—No puedes pensar eso, Violet. Eres una persona maravillosa. No veo por qué Tate no iba a enamorarse de ti.
—Sé que lo que tenemos parece auténtico, pero no dejo de preguntarme si él seguiría mirándome así si no existiera este acuerdo.
Mi preocupación va mucho más allá de eso, pero no me corresponde a mí compartir los detalles.
Tate se ha sentido como un extraño en su propia familia durante la mayor parte de la vida.
¿Y si sus sentimientos no se basan en mí como persona, sino en nuestra proximidad y en los papeles que hemos estado desempeñando?
¿Y si solo soy una encarnación temporal de algo que él ha estado anhelando durante demasiado tiempo: tener a alguien a quien cuidar y que lo cuide?
Anna me aprieta la mano.
—Deberías hablar con él. Decirle lo que sientes.
Suspiro, ignorando el dolor sordo que siento en el pecho.
—Si lo hago, tendrá que ser pronto. Se supone que nuestro acuerdo termina a finales de esta semana, así que…
Pone los ojos como platos.
—No me había dado cuenta de que iba a ser tan pronto. ¿Y ninguno de los dos ha sacado a colación qué va a pasar cuando llegue la fecha?
Me encojo de hombros y trato de alejar la aprensión que bulle en mis entrañas.
—He pensado que podría esperar hasta que termine y ver si él sigue actuando de la misma manera.
Anna me mira fijamente durante un largo rato, boquiabierta.
—¿De verdad crees que esa es la mejor forma de llevar todo esto?
—No —susurro. Luego me tapo la cara con las manos—. Soy una cobarde.
Me agarra por los antebrazos y me aparta las manos de la cara.
—Tener miedo y ser cobarde son dos cosas diferentes.
Está bien tener miedo, Violet. Decirle a alguien que te estás enamorando de él es algo muy serio, sobre todo teniendo en cuenta la situación.
Pero si dejas que el miedo te impida vivir lo que podría ser una historia de amor increíble, creo que te arrepentirás el resto de la vida.
—Tienes razón. Sé que tienes razón —digo—.
Pero él tampoco ha mencionado la fecha de finalización.
Lo habría hecho si no quisiera seguir con esto, ¿verdad?
—Niego con la cabeza. Es una pregunta retórica.
Anna no sabe la respuesta más que de lo que la sé yo.
Inspiro hondo para calmar los nervios que me sacuden—.
Espero de verdad que quiera seguir, porque creo que quizá ya me haya enamorado de él.
Anna suelta un gritito.
Con un gesto de preocupación, miro a Jarrod para asegurarme de que no puede oír la conversación. Por lo concentrado que parece mientras corta los trocitos de brownie, parece creo que no se ha dado cuenta de nada.
—Shhh. No te olvides de que todo el mundo se cree que ya estamos enamorados.
—Lo sé, lo sé. Pero estoy tan emocionada por ti…
—Entonces, ¿crees que debería decírselo?
—Creo que deberías. Si él no siente lo mismo, el acuerdo se acabará de todos modos.
Te irás con un equipo nuevo, un nuevo personal, una nueva decoración y suficiente dinero para mantener True Brew en marcha durante mucho tiempo, teniendo en cuenta la cantidad de clientes que están viniendo últimamente.
Suspiro.
—Pero además tendré el corazón roto.
Me aprieta la mano.
—Odio tener que decírtelo, pero si Tate no siente lo mismo, da igual cuándo se lo digas, el daño que va a hacerte será el mismo. Pero si hablas con él antes de que termine el contrato, al menos sabrá que estás interesada, en lugar de creer que te estás librando de una situación que no deseas.
La idea de que Tate pueda marcharse sin saber nunca que alguien lo ha amado como se merece es todo lo que hace falta para decidirme.
Me metí en esto con el único propósito de recuperar True Brew, pero ahora, la idea de marcharme solo con eso en lugar de con el hombre del que me he enamorado me revuelve el estómago de forma nauseabunda.
Por el rabillo del ojo, veo que Jarrod se acerca con una bandeja llena de tazas y un plato con trocitos de brownie .
—Vale, esta misma noche se lo diré —le confieso a Anna.
Ella me hace un gesto de aprobación con el pulgar antes de que Jarrod aparezca junto a la mesa.
Nos tiende una taza a cada una y probamos el café, rico y aromático.
Acompañado del brownie de chocolate negro y dulce, está absolutamente delicioso.
Mientras discutimos las distintas opciones y anoto las últimas decisiones, mi mente no puede evitar divagar sobre lo que tengo que hacer esta noche.
Se me revuelve el estómago. Estoy nerviosa, pero no dejaré que eso me detenga.
Seré valiente y confiaré en lo que Tate me ha mostrado de sí mismo estos últimos meses. Y luego le preguntaré sobre el futuro de nuestra relación.
De nuestra verdadera relación.