El rey salvaje (Empty Kingdom 2) 28 #2
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—¿Qué le llevó a decidir por fin ponerle un anillo en el dedo?

Durante un largo rato, me mantengo firme y miro fijamente a cada periodista a los ojos. Solo hablo cuando toda la multitud se ha quedado en silencio.

—Solo voy a decir esto una vez. Sí, Violet y yo estamos comprometidos.

Sí, la conozco desde hace tiempo y esto no ha surgido de la nada.

Era el momento adecuado para los dos. Ahora, déjenme ser muy claro.

Mi prometida es una pequeña empresaria extremadamente trabajadora.

No necesita que la acosen y le hagan la vida más complicada solo porque sienten una fascinación malsana por mi situación sentimental.

Les agradecería que le dieran la intimidad a la que tiene derecho y no interfirieran en su negocio.

Eso es todo lo que tengo que decir al respecto.

Me lanzan más preguntas, pero me abro paso entre la multitud con Jeremy a mi lado y entro en la cafetería. Con Pinnacle todavía en la escena, no se molestan en intentar seguirme, aunque varios sacan fotos a través del escaparate.

Dentro, dos fornidos guardaespaldas se yerguen de forma llamativa junto al mostrador.

Suspiro para mis adentros y me dirijo primero hacia ellos para estrecharles la mano y agradecerles que hayan venido a pesar de avisarlos con tan poca antelación.

Luego, como no veo a Violet, le digo a Jeremy que me espere y rodeo el mostrador.

Cuando empujo la puerta de la cocina, encuentro a Violet ante la mesa, cortando pan. Jarrod está junto a ella, con la mano en su hombro y la cabeza demasiado cerca de la de ella mientras le habla.

Ella levanta la vista al oír el sonido de la puerta al abrirse.

Tengo los hombros tensos, anticipando cómo reaccionará al verme.

Tiene todo el derecho a estar enfadada por haberla metido en esta situación.

Pero en lugar de irritación o indignación, sus expresión solo muestra alivio.

Deja caer el cuchillo sobre la tabla de cortar, se sacude el polvo de las manos en el delantal y se dirige hacia mí.

Jarrod da un paso atrás, con el rostro impasible. Sí, tiene derecho a estar enfadado conmigo. Joder, yo mismo estoy enfadado conmigo. Debería haber contratado seguridad desde el momento en que empezamos con todo esto.

Le hago un gesto con la cabeza, agradeciéndole su ayuda. Es lo menos que puedo hacer. Pero esa concesión no significa que vaya a permitir que él ocupe mi lugar en su vida.

Así que doy un paso adelante y la pego a mí, y me relajo cuando ella me rodea con los brazos y me deja estrecharla contra mí.

—¿Estás bien? ¿Te han molestado?

Ella niega con la cabeza.

—Solo me han hecho un montón de preguntas y han sacado unas fotos del local. Les he pedido que paren, pero han seguido preguntando por ti, por nosotros. No sabía muy bien cómo enfrentarme a la situación, así que por eso…

—Has hecho bien. Quiero que me llames si lo necesitas.

—Gracias por enviar a esos hombres. Una vez que echaron a los periodistas, les he dicho que podían irse, pero han insistido en quedarse hasta que llegaras. Sin embargo, están ahuyentando a los clientes, así que si pudieras pedirles que se marchen, te lo agradecería.

Le aparto el pelo de la cara.

—No voy a echarlos.

—¿Qué quieres decir? —interviene Jarrod antes de que Violet tenga oportunidad de hacerlo.

Le lanzo una mirada que le hace bajar la cabeza y retomar la tarea que Violet ha dejado abandonada: cortar el pan.

Vuelvo a centrar mi atención en ella.

—Necesitas protección. Debería haberlos hecho venir aquí desde el principio.

Ella da un paso atrás y niega con la cabeza.

—Ahuyentarán a todos los clientes.

Tiro de ella con suavidad y la pego a mi pecho. Agacho la cabeza y le susurro al oído para que Jarrod no me oiga.

—Te hice una promesa: que, si me ayudabas con esto, yo te ayudaría con tu negocio. No dejaré que te acosen por ello ni voy a permitir que ahuyenten a tus clientes.

Ella mantiene la voz baja, como la mía.

—Entonces, ¿qué sugieres?

—Estos chicos son profesionales. Saben pasar desapercibidos, actuar como clientes. Dale a uno de ellos un portátil, una mesa en un rincón al fondo y una provisión de tu increíble café y nadie se dará cuenta de que está ahí.

—¿No crees que he exagerado con todo esto?

Niego con la cabeza.

—Por supuesto que no.

Detrás de ella, Jarrod me dedica otra mirada escéptica, pero luego se va hasta la puerta con el pan recién cortado.

—¿No crees que se vayan para no volver? —Esta vez, da un paso atrás.

Niego con la cabeza de nuevo.

—Volverán. Solo les importan las exclusivas, y el compromiso inesperado de la oveja negra de la familia King es una noticia que exprimirán todo lo que puedan.

Se cruza de brazos como si meditara sobre el abismo que hay entre nosotros.

Debería hacer lo correcto y decirle que puede rescindir el acuerdo si eso es lo que quiere.

Ella no se comprometió a ser mi prometida y tiene todo el derecho del mundo a rechazar el cambio.

Aún no hemos firmado el contrato modificado, así que podría negarse a continuar.

Pero no voy a sacar el tema porque la verdad es que no quiero que esto termine.

Tener a alguien a quien querer es extrañamente adictivo.

Todavía no quiero dejar de fingir que Violet es mía.

Ella vuelve a mirarme y endereza los hombros.

—Vale. No me entusiasma, pero no voy a rechazar la seguridad si esto va a seguir pasando. Es solo que… —Suspira, se rasca la frente y esboza una sonrisa cansada—. Supongo que no estaba preparada para… Bueno, para nada de esto. Pero imagino que forma parte del espectáculo, ¿no?

Sonrío con benevolencia.

—Me alegro de que lo estés viendo con lógica, porque esta noche también vas a mudarte a mi ático.