El rey salvaje (Empty Kingdom 2) 14
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Tate

Regreso a mi despacho tras mi reunión sorprendentemente exitosa con Violet.

Ahora que ella ha aceptado seguir adelante con este plan, necesito hablar con Mark.

Al principio, quería ser ella quien informara a su hermano sobre el acuerdo, pero la he convencido de que me dejara a mí hablar con él.

Teniendo en cuenta lo mal que le caigo, no creo que hubiera sabido cómo venderle la idea.

Tampoco es probable que Mark se lo tome muy bien viniendo de mí, aunque la relación sea completamente falsa.

No bromeaba cuando le he contado que él me había advertido de que me alejara de ella incluso antes de que nos conociéramos, pero yo no pensaba liarme con la hermana de un amigo, y menos cuando en aquella época tenía toda una universidad llena de chicas con las que divertirme.

Aun así Mark no quería correr ningún riesgo, y eso es algo que puedo respetar.

No soy propenso a la procrastinación cuando se trata de situaciones desagradables, así que cuando regreso al King Group, subo directamente a la planta de asuntos legales y me dirijo a la oficina de Mark.

Está hablando por teléfono, pero cuando entro da por terminada la conversación. Tras colgar, se recuesta en su silla con una sonrisa.

—Dos visitas en dos semanas. ¿Qué he hecho para merecerme esta suerte?

No va a tardar mucho en no sentirse tan afortunado. Acerco una silla frente a su escritorio.

—Necesito que me redactes un contrato.

Asiente, se endereza, coge un bolígrafo y un bloc de notas.

—De acuerdo. ¿Para qué va a ser el contrato?

—Para regular una relación.

Levanta la vista del bloc con las cejas arqueadas.

—¿Una relación? ¿Como un acuerdo de confidencialidad? ¿Desde cuándo sales con alguien?

—No salgo con nadie. Es solo un tema de relaciones públicas.

—¿Se debe a esa foto tuya con Serena Worthington? Tu hermano se reunió con el asesor jurídico esta mañana para hablar de ello.

—Es por eso y por todas las demás tonterías que se publican sobre mí.

Su sonrisa es un poco demasiado amplia.

—Tengo que decir que nunca pensé que optarías por la vía de la novia falsa.

Resoplo.

—Yo tampoco. Supongo que Roman es más convincente de lo que creía.

—Bueno —dice con tono perezoso, disfrutando muy a las claras de la situación—.

Estoy deseando ver cómo te va. —Vuelve a bajar la vista hacia su bloc de notas—.

Vale, ¿qué condiciones tienes en mente? —Le expongo lo que ya he discutido con Violet, y él anota los detalles en su libreta, haciendo sugerencias propias aquí y allá.

Se le forma un pliegue entre las cejas cuando le digo el importe del pago, pero no hace ningún comentario—.

De acuerdo —dice al acabar—. Redactaré un borrador y te lo enviaré para que lo revises.

Una vez que estés satisfecho con él y hayas encontrado a la mujer, podremos formalizarlo.

Carraspeo y me enderezo un poco.

—Ya sé quién va a ser.

La sorpresa se refleja en su rostro y vuelve a coger el bolígrafo.

—Eres rápido. ¿Quién es la afortunada?

—Violet.

Anota el nombre en su bloc.

—¿Apellido?

Casi me echo a reír. Ni siquiera ha pestañeado. Está convencido de que no hablo de su hermana.

—Sinclair.

Levanta la cabeza de golpe.

—¿Qué?

—Tu hermana.

Deja caer el bolígrafo sobre el escritorio.

—No.

Me echo hacia delante, sin apartar la mirada de sus ojos.

—¿Por qué no? Esto es una cuestión de negocios estrictamente, y ya sabes que el acuerdo la beneficiará.

—Porque es mi hermana, Tate. Y tú eres… tú.

Controlo mi expresión para que no vea cuánto me han afectado sus palabras.

—Y ella es una mujer adulta que está tomando una decisión empresarial inteligente. No tengo ninguna intención de fastidiarla, independientemente de lo que al parecer piensas de mí.

Mark hace una mueca.

—No quería decir eso. Sé que no le harías daño a propósito.

Pero ya sabes lo encantador que eres cuando quieres.

Las mujeres no pueden resistirse a ti. Y ni siquiera puedes controlarlo: eres así y ya.

¿Y si se enamora de ti? Hace como un año que no sale con nadie, y tengo la sensación de que su última relación no terminó muy bien.

—Frunce el ceño por un momento, luego niega con la cabeza y continúa—: Dejarse llevar por la emoción y el glamour de salir con Tate King podría ser demasiado para ella.

No puedo evitar esbozar una sonrisa burlona.

—Creo que subestimas a tu hermana y lo poco encantador que le parezco.

Mark sigue frunciendo el ceño.

—¿Y qué hay de la exposición pública? No está acostumbrada a ese tipo de escrutinio. Podría sentirse incómoda.

A mí tampoco me gusta demasiado esa posibilidad.

—Entiendo tus preocupaciones, y haré todo lo posible para asegurarme de que los medios no se pasen de la raya. Mantendremos la relación en un segundo plano. Mi esperanza es que parezca un romance secreto en curso que acaba de salir a la luz. Una relación que quiero esconderle a la prensa.

—¿Serás capaz de fingir algo así? ¿Cuánto tiempo hace que no estás con una mujer? Tienes que saber que si alguien se presenta ante los medios y dice que estuvo contigo después de que supuestamente comenzara la relación, eso perjudicaría a Violet.

Me resisto a decir que la última mujer con la que tuve relaciones fue Violet. Lo último que necesita es conocer ese detallito insignificante. Y entiendo sus preocupaciones, aunque me resulten molestas.

—Hace meses que no estoy con una mujer. —Tanto si alguien más está dispuesto a reconocerlo como si no, llevo bastante tiempo trabajando para limpiar mi reputación.

Me estiro la corbata—. Haré todo lo que esté en mi mano para asegurarme de que Violet no sufra daño alguno y la compensaré generosamente por su tiempo y su esfuerzo.

He hablado con ella, y está de acuerdo con todo esto.

Y con el debido respeto, Mark —me echo hacia delante y lo clavo con todo el peso de mi mirada—, estoy pasando por esto por cortesía hacia ti y porque eres mi amigo.

Pero la decisión final le corresponde a tu hermana.

La razón por la que quiero que redactes el contrato es porque sé que velarás por sus intereses y te asegurarás de que sea justo para ella.

Pero si no quieres encargarte de ello, lo hará uno de nuestros otros abogados.

Entrecierra los ojos y, durante un largo y prolongado instante, la tensión entre nosotros es palpable.

Probablemente esté siendo un idiota por forzar el tema con uno de mis pocos amigos de verdad, pero, de entre todas las personas con las que trato, no confío en casi ninguna más allá de lo superficial.

Mark es uno de los pocos en los que sí confío.

Por fin, desvía la mirada y vuelve a coger el bolígrafo. Cuando me mira a los ojos de nuevo, los suyos brillan con preocupación.

—Tienes razón. Debería tener más fe en ti.

Y Violet es una mujer adulta. Puede tomar esta decisión por sí misma.

Pero me preocupa. Se ha vuelto muy reservada después de lo de nuestro padre, y solo me ha vuelto a parecer ella misma desde que se mudó a Nueva York para llevar la cafetería.

No quiero que nada ponga eso en peligro.

—Suspira—. Así que… cuida de ella, ¿vale?

Es lo único que te pido. —Asiento. Tampoco es que esté precisamente entusiasmado, pero al menos está de acuerdo—.

Una última cosa —dice Mark—. ¿Cuál es el plan de fuga?

—¿El plan de fuga? —repito, pero entonces caigo en la cuenta.

¿Cómo saldremos de la relación cuando llegue el momento?

Tendrá que ser de una forma que no provoque más escándalo y que no nos haga parecer el malo de la película a ninguno de los dos, y menos a Violet.

Echo la cabeza hacia atrás y repaso mentalmente los posibles escenarios—.

Podemos decir que nos conocemos desde hace años y que, tras volver a conectar y pasar tiempo juntos, hemos decidido que es mejor que sigamos siendo solo amigos.

Podemos dejarnos ver juntos de forma amistosa unas cuantas veces después de que la ruptura sea oficial, para dejar claro que nadie ha tenido la culpa.

Y ya está. Listo. Violet sigue su camino y yo el mío.

—Suena creíble. —Mark se rasca la barbilla, frunce el ceño y luego asiente con decisión—. De acuerdo, voy a redactar un borrador. Llamaré a Violet, me aseguraré de tener en cuenta todas sus inquietudes y te lo enviaré cuando haya terminado.

Me levanto y me arreglo la chaqueta.

—Incluye en el contrato todo lo que ella necesite. Su tranquilidad es la prioridad. Me adaptaré a sus condiciones.

Me observa, con las manos entrelazadas sobre el escritorio.

—Tendrá que poder contárselo a su mejor amiga, Anna. No es justo pedirle que mienta, y puede que necesite su apoyo.

Lo considero solo un segundo.

—Inclúyelo en el acuerdo de confidencialidad.

Los hombros de Mark se relajan casi imperceptiblemente, como si hubiera superado una prueba.

—De acuerdo. —Justo antes de que salga por la puerta, me llama—. Cuida de ella, Tate. Es la única familia que me queda.

Lo único que puedo hacer es asentir. Y mientras me dirijo hacia los ascensores, me convenzo a mí mismo de que todas las razones que tengo para convertir a Violet en mi cómplice en esto son lógicas y no tienen nada que ver con el recuerdo de sus labios en mi cuello mientras se corría con mis dedos.