El rey distante (Empty Kingdom 3) 58
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No hay ningún golpecito en la puerta de mi despacho antes de que se abra de par en par. Apenas tengo tiempo de levantarme y salir de detrás de mi escritorio antes de que Chloe esté a medio metro de mí, chorreando sobre mi alfombra. Sus hermosos ojos del color del mar buscan los míos.

Después de darle la copia anticipada de mi entrevista en Forbes, he regresado a la oficina, me he cambiado la ropa mojada y he intentado distraerme con el trabajo. Pero he estado mirando el móvil cada pocos minutos para asegurarme de que no se me había pasado su llamada.

Pero no ha llamado: ha venido hasta aquí, bajo la lluvia.

El corazón me late con fuerza contra las costillas. Está empapada y tiene el cabello rubio pegado a la cabeza y la ropa, a su cuerpo. Y, aun así, es lo más hermoso que he visto en mi vida.

A través de la puerta abierta detrás de ella, veo a Sophie frente al escritorio de Chloe, con una amplia sonrisa en el rostro.

—Cierra la puerta —le ordeno.

Sophie se acerca corriendo y lo hace rápido y en silencio, aunque alcanzo a ver esa sonrisa que aún tiene en la cara.

Una vez que estamos solos, vuelvo a centrarme en Chloe. Esta mujer ha corrido bajo la lluvia para llegar hasta aquí. Saber eso hace que el corazón se me hinche en el pecho.

—Pensaba que quizá ibas a llamarme. —Mi voz sale inesperadamente ronca; una consecuencia del nudo que tengo en la garganta.

Traga saliva de forma audible.

—Necesitaba verte.

Me acerco, le acaricio la cara y le seco una gota de lluvia con el pulgar. Cuando aparece otra, me doy cuenta de que no es lluvia: es una lágrima.

—No llores, cariño. —Le seco más lágrimas y dejo el pulgar sobre su mejilla—.

Quiero que seas feliz. Quiero que te sientas segura conmigo.

Y siento muchísimo haberte hecho sentir alguna vez que no lo estabas.

La entrevista… Necesitaba asegurarme de que no tuvieras dudas sobre lo que significas para mí. De lo mucho que te necesito.

Ella se agarra a la parte delantera de mi camisa, sollozando.

—Pero la adquisición de EcoTech…

Le sonrío.

—El contrato se ha firmado esta mañana.

Sus ojos se clavan en los míos.

—¿No se enfadará Ellis cuando se entere de lo nuestro?

—Ya lo sabe. Se lo conté antes de que se redactaran los documentos legales.

Con los labios entreabiertos, deja escapar un pequeño suspiro.

—¿Y le pareció bien?

—Le expliqué lo que siento por ti. Lo feliz que me haces. Le dije que, si tenía algún problema con que estuviéramos juntos, entonces quizá no fuéramos la empresa adecuada para adquirir EcoTech después de todo.

Esta vez se queda boquiabierta; la incredulidad brilla en sus ojos, seguida rápidamente por una llama de esperanza.

—¿De verdad?

A modo de respuesta, la acerco a mí y la rodeo con mis brazos.

—Sí. Nada ni nadie merece que renuncie a ti. —Agacho la cabeza e inhalo su aroma—. Ellis lo entendió.

—¿Y el cuadro de mi padre?

Sonrío contra su cabello húmedo.

—Me encantó en cuanto lo vi, y ahora entiendo por qué.

Me hace sentir que redefinirnos es tan fácil como abrir los ojos a un nuevo día y abrazar sus oportunidades.

Es lo que tú y yo estamos haciendo, lo que mi familia y el King Group están haciendo…

— Niego con la cabeza y una leve sonrisa se dibuja en mis labios—.

Debe estar en un lugar donde todos puedan verlo.

Le tiembla el labio inferior.

—Entonces, ¿ todo el mundo sabe lo nuestro?

Le acaricio los labios con el pulgar.

—Todos los que importan. Quiero estar contigo, Chloe. En cuanto me di cuenta de que era tan sencillo como eso, todo quedó claro. No quiero que las retorcidas lecciones de mi padre destruyan mi futuro contigo. No dejaré que su fantasma nos robe la felicidad.

Derrama más lágrimas.

—¿Quieres un futuro conmigo?

Joder. El matiz de incertidumbre en su voz es como un cuchillo que me atraviesa las costillas. Es culpa mía que esté ahí. La escondí cuando debería haberle gritado al mundo lo que siento por ella.

Me aparto un poco y le rodeo la nuca con la mano.

—Por si no te lo he dejado claro, te quiero. He cometido muchos errores en mi vida, pero si tuviera que cometerlos todos de nuevo para acabar aquí contigo, lo haría sin pensármelo dos veces.

Cierra los ojos; cuando vuelve a abrirlos, brillan tanto que casi no puedo respirar.

—Yo también te quiero. Me has hecho sentir lo bastante segura como para arriesgarme, para pedir lo que quería, para abrazar lo desconocido en lugar de huir de ello.

—Sonríe—. No quiero una vida en la que solo vaya sobre seguro.

Quiero salirme de lo establecido, arriesgarme y construir algo nuevo y único.

Sé que, contigo a mi lado, cualquier cosa que creemos será hermosa.

Acerco mi boca a la suya y vuelco en el beso todas las emociones que llevo en mi interior; hasta la última pizca de anhelo, deseo y amor que he experimentado desde la primera vez que la vi en ese ascensor.

Sus labios, suaves y dulces, se abren para mí, y cuando deslizo mi lengua entre ellos para reclamar su boca, ella gime.

Nos aferramos el uno al otro con avidez y la necesidad crepita entre nosotros mientras intentamos desesperadamente acercarnos más.

No nos hemos tocado en cuatro largas y brutales semanas.

Cuando nos separamos, estamos sin aliento.

Tiene las mejillas sonrosadas y los labios hinchados, y no hay forma de que pueda aguantar hasta llevarla a mi casa.

Pulso el botón del interfono.

—Sophie. Asegúrate de que todo el mundo sepa que no queremos que nos molesten, y luego vete a casa.

Ella responde con una risita entrecortada.

—Por supuesto, señor King. —Su tono es bastante tranquilo cuando se dirige a mí, pero su voz se eleva al decir—: ¡Chloe, hablamos mañana!

Chloe se tapa la cara con las manos.

—Todo el mundo sabrá lo que estamos haciendo aquí dentro.

Engancho los pulgares en la cintura de sus pantalones de yoga húmedos y se los bajo por las piernas, luego la levanto el brazos y la siento en mi silla. Apoyo una mano en el respaldo y acerco mis labios a los suyos.

—Pregúntame si me importa.