El rey distante (Empty Kingdom 3) 44
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C hloe

—Estamos observando una remisión de la inflamación, así que diría que el nuevo tratamiento está funcionando —dice el doctor Clarke, mirándonos por encima de las gafas.

Con una amplia sonrisa, mi padre levanta las manos y abre los dedos. El movimiento le resulta más fácil que en mucho tiempo y tiene los nudillos menos hinchados.

—Pronto podré volver a coger un pincel.

El médico asiente.

—Empieza poco a poco. Si te esfuerzas demasiado, la inflamación volverá a aparecer.

Me duele la cara de tanto sonreír desde que hemos llegado.

—Me aseguraré de que lo haga poco a poco.

El doctor Clarke asiente.

—Eres una buena hija, Chloe. —Vuelve a bajar la vista hacia sus notas—.

Te pediremos que vuelvas dentro de unos seis meses para otra infusión, pero hasta entonces continuaremos con nuestras revisiones periódicas para supervisar tu evolución.

Si las mejoras continúan, mantendremos las infusiones de mantenimiento dos veces al año. —Nos mira a los dos—. ¿Os parece bien?

Tras darle el visto bueno al plan, ayudo a mi padre a levantarse de la silla, lo que ahora me cuesta menos esfuerzo, ya que él puede moverse un poco mejor por sí mismo.

Nos encontramos con Carol fuera. Ha insistido en llevarnos en coche, a pesar de que es sábado.

Todos nos hemos acostumbrado a una rutina, y la mayoría de las veces, Carol se queda hasta tarde al menos una vez a la semana y pasa la noche los sábados con él.

Me siento culpable por abusar tanto de su ayuda, pero ella me asegura constantemente que está encantada de hacerlo.

Los domingos, cuando regreso de casa de Roman, ella y yo solemos tomar un café y charlar.

Tengo la sensación de que se siente sola sin sus hijas, y a mí me gusta hablar con ella.

Estamos desarrollando el tipo de relación que imagino que habría tenido con mi madre si se hubiera quedado.

De vuelta a casa, el entusiasmo de mi padre ante la posibilidad de volver a pintar pronto es contagioso.

—Entonces, ¿vamos a la tienda de arte la semana que viene? — pregunta Carol.

—Quizá no deberías pasarte comprando pintura y lienzos todavía —sugiero—. ¿Por qué no empiezas con unos bocetos rápidos, papá?

Él asiente, pensativo.

—Esos carboncillos gruesos probablemente sean un poco más fáciles de sujetar.

—Entonces, ¿por qué no compramos unos cuantos materiales el lunes? —pregunta Carol—. Y después podríamos ir a ver esa nueva película de la que hablabas, si no tienes demasiado dolor.

—Me parece bien —responde con voz ronca—. Yo compraré las palomitas.

Frunzo los labios al verlo. Se le han sonrojado las mejillas. Cualquiera diría que le acaban de pedir una cita.

Pero esta noche soy yo la que va a salir, aunque no sea una cita.

Esta noche voy a la gala benéfica anual del King Group , y estoy nerviosa y emocionada a la vez.

Nunca he asistido a un evento como este, y no puedo evitar preocuparme por si no voy a ser capaz de ocultar mis sentimientos por Roman.

Me cuesta apartar la vista de él en el mejor de los casos, y mucho más cuando va a llevar esmoquin y va a estar más que guapísimo.

Sophie y yo vamos juntas en coche, lo que me tranquiliza un poco. Ojalá pudiera contarle la verdad sobre Roman y yo. Pero, por muy unidas que estemos, no puedo traicionar su confianza revelándole nuestro secreto a alguien que trabaja para el King Group.

Cuando llegamos a casa, empiezo a prepararme para esta noche. Quizá sea un poco pronto, pero quiero tomarme mi tiempo, y eso empieza con una ducha larga, una depilación a fondo, un lavado de pelo y un secado.

Después me maquillo, optando por una sombra de ojos ahumada y un pintalabios en tonos rosados suaves.

Solo entonces voy a mi armario y saco la caja que Roman me regaló el fin de semana después de que le dijera que había confirmado mi asistencia a la gala.

No quiso decirme de dónde la había sacado ni cómo supo mi talla exacta.

Solo me dedicó una sonrisa lenta y sexy y me dijo que no tenía por qué ponérmelo si no quería, pero que ya se imaginaba quitándomelo.

Naturalmente, le aseguré que tenía muchas ganas de ponérmelo.

Al igual que la primera vez que abrí la caja, me quedo sin aliento cuando levanto la tapa y sostengo el vestido frente a mí.

El tejido sedoso se desliza hasta el suelo en ondas de un esmeralda intenso. La larga abertura que recorre el lateral de la falda acampanada llega hasta la mitad de mi muslo.

Me lo pongo con cuidado y deslizo los brazos por los delicados tirantes que se cruzan en la parte baja de la espalda, que queda casi al descubierto. Por eso no llevo sujetador y, por suerte, la parte delantera tiene suficiente estructura como para permitirlo.

Me calzo los zapatos de tacón plateados de tiras que estaban metidos la caja, y luego me pongo frente al espejo para mirarme.

Nunca me he puesto nada tan bonito.

No puedo evitar preguntarme qué pensará Roman cuando me vea. Si de verdad se pasará toda la noche imaginando cómo me lo quita.

La expectación me acelera el pulso y el calor me recorre las venas.

Inspiro hondo para tranquilizarme y miro el reloj. Tras echarme un último vistazo, cojo el bolso de mano y salgo a esperar a Sophie.

Cuando llego al salón, Carol me adula y a mi padre se le humedecen un poco los ojos. Como voy a esperar a Sophie fuera, me agacho para darle un beso en la mejilla y luego le doy un rápido abrazo a Carol.

—Diviértete esta noche —me susurra, guiñándome un ojo—. Nos vemos mañana por la mañana.

No puedo evitar sonreír. Saben que me voy a quedar en casa de mi novio después de la gala de esta noche.

Lo que no saben es que mi novio es quien la organiza.

A lo largo de las últimas semanas, he dejado algo de ropa de repuesto y unos cuantos artículos de aseo en el piso de Roman, así que no hace falta que lleve una maleta.

Llevo solo un minuto esperando en la puerta cuando se detiene un coche oscuro y se baja la ventanilla trasera, dejando ver a Sophie, que me saluda con entusiasmo.

—Estás espectacular —dice cuando me siento a su lado—. Cuando dijiste que no necesitabas comprar un vestido, no pensé que era porque ya tenías algo así. ¿Quién es tu sugar daddy secreto? ¿Tiene un hermano?

Se ríe de su propio chiste y yo hago todo lo posible por seguirle el juego, aunque la culpa me revuelve el estómago.

¿Qué pensará cuando se entere? ¿Qué pensarán los hermanos de Roman?

¿Los demás empleados del King Group? ¿Que soy una cazafortunas?

¿Que soy como Katherine, que solo busca un anillo de cualquier hombre rico que se lo ofrezca?

Se me encoge el corazón. No había pensado en ese tema hasta ahora. He estado demasiado ocupada preocupándome por el riesgo para mi trabajo y lo que podría significar para mi padre y para mí como para centrarme en las implicaciones personales.

Suelto un lento suspiro. No quiero darle vueltas a eso esta noche, cuando estoy a punto de pasar una velada divertida con mi amiga.

—Tu vestido también es precioso —le digo a Sophie—. El rojo te queda increíble.

—Ah, este trapo viejo… —Sonríe y se pasa las manos por el vestido de seda—. Lo encontré en rebajas hace un tiempo y he estado esperando una oportunidad para ponérmelo.

El conductor se dirige sorteando el tráfico con facilidad hacia el King International Hotel, donde se celebra la gala. Para distraerme de los nervios, le pido a Sophie que me cuente más sobre lo que nos espera esta noche.

Me cuenta sus experiencias en galas anteriores y, antes de que me dé cuenta, nos hemos detenido frente al hotel, donde han extendido una alfombra roja y la gente se arremolina con cámaras en la mano.

Frunzo el ceño, desconcertada, mientras los observo.

Por lo que puedo ver, no están fotografiando a la gente que entra.

—Los verdaderos vip no llegarán hasta más tarde —explica Sophie, como si pudiera leerme la mente—. Los fotógrafos solo están buscando un buen sitio, pero en realidad no tienen ningún interés en nosotras.

—Tiene sentido.

Eso significa que Roman aún no esta aquí. Saberlo me tranquiliza. Puedo echar un vistazo al lugar, ponerme cómoda y quizá tomarme una copa de champán antes de que él llegue con toda su familia.

No tardamos mucho en entrar. Desde lo alto de las escaleras, tengo una vista perfecta del gran salón de baile del hotel, que resplandece con las luces de las lámparas de araña al reflejarse cálidamente en el cristal y el mármol.

Sostengo mi vestido con cuidado mientras bajamos; no quiero estropear mi gran entrada cayéndome por las escaleras.

Una vez que llegamos sanas y salvas al salón de baile, Sophie me lleva directamente al bar y las dos pedimos champán. Luego nos apartamos un poco y echo una ojeada a nuestro alrededor.

La gala de este año tiene como objetivo recaudar fondos para proyectos de renovación urbana centrados en revitalizar barrios subdesarrollados y en apoyar programas locales de arte y educación dentro de la ciudad.

Un extremo de la enorme sala está repleto de mesas, todas con centros de mesa de metal delicadamente esculpidos que parecen edificios urbanos, con plantas y flores desbordándose de los tejados; son un guiño a los tejados verdes que el Grupo King incorpora ahora en muchos de sus proyectos.

En el otro extremo se ha montado una pared para exhibir instalaciones de arte digital, muchas de las cuales muestran imágenes de paisajes urbanos y algunos de los proyectos del King Group , que están transformándose de planos a edificios terminados.