El rey distante (Empty Kingdom 3) 25 #2
41%

25 #2

Con un profundo suspiro, me desplomo en mi silla.

Estoy haciendo todo lo posible por olvidar aquella noche en su oficina, pero ¿cómo se supone que voy a hacerlo cuando dice cosas así?

¿Cuando me llena la cabeza de imágenes? ¿Imágenes de su gran cuerpo moviéndose sobre el mío, haciéndome sentir bien una y otra vez?

Antes de echar una siesta, quizá tenga que ocuparme de mí misma. El mero hecho de sentarme a su lado es suficiente para ponerme a mil. Su olor, el roce de su brazo contra el mío, todo ello pone mis terminaciones nerviosas en estado de máxima alerta.

Al final de la charla, me acompaña hasta la salida; su altura y su imponente presencia detrás de mí bastan para despejar el camino en la abarrotada sala.

Acabamos de cruzar la puerta cuando el sonido de alguien llamando a Roman nos detiene. Al mirar a mi alrededor, veo a Ellis Anderson, director ejecutivo de EcoTech. Es un hombre mayor, y lo reconozco al instante por el trabajo que he estado haciendo en la adquisición.

—Ellis. —Roman le tiende la mano—. Me alegro de verte.

—Igualmente. —Ellis le agarra la mano y se la estrecha—. ¿Estás disfrutando del congreso?

—De momento ha sido muy interesante. Tengo muchas ganas de ver el resto. Y de que llegue nuestra cena de esta noche.

Aprieto los labios para no sonreír, sabiendo lo poco que le gustan las cenas de trabajo.

—Yo también. —La respuesta de Ellis está llena de lo que parece un entusiasmo genuino—. Tenemos mucho de qué hablar. Pero también tengo muchas ganas de conocerte en el ámbito personal. La filosofía de EcoTech es importante para mí. Quiero asegurarme de que vaya a parar a la empresa adecuada.

Roman asiente.

—Mi intención es demostrarte que King Group es la opción adecuada para ello.

Ellis se vuelve hacia mí.

—¿Y quién es esta encantadora joven?

A diferencia de otros hombres que me han mirado con lascivia al hacerme la misma pregunta, su expresión es abierta y amistosa.

—Soy Chloe Callahan —digo, estrechándole la mano cuando él me la tiende—. La asistente de Roman.

Arqueando una ceja, Ellis mira a Roman.

—¿Te llevas a tu asistente a todas partes? ¿No se considera eso un castigo cruel e inusual? —Se ríe entre dientes.

—Ay, no, en absoluto —digo antes de que Roman tenga oportunidad de responder—. Ha sido muy interesante.

—¿Sabes? —dice Ellis, con expresión pensativa—, iba a preguntarte si te importaría que mi mujer se uniera a nosotros en la cena de esta noche.

Está acostumbrada a las conversaciones de negocios, así que no le molesta.

Pero quizá a Chloe también le gustaría acompañarnos.

Hacerle compañía. Estoy seguro de que lo agradecería.

Con un nudo en el estómago, miro a Roman, tratando de calibrar su reacción. Tiene el ceño fruncido y, como de costumbre, su expresión es difícil de descifrar. Pero sabiendo lo mucho que desea adquirir EcoTech, sigo mi instinto.

—Muchas gracias. Me encantaría.

Ellis sonríe.

—Maravilloso. Tengo que irme. Pero espero veros a los dos esta noche.

Después de despedirnos, me vuelvo hacia Roman.

—¿Ha estado bien? No estaba segura de qué querías que hiciera.

Un músculo le palpita en la mandíbula y me preparo para su irritación, pero no llega.

—¿Tienes algo que ponerte?

—Me he traído un montón de ropa. Creo que tengo un vestido que servirá.

—Estoy seguro de que estarás preciosa con cualquier cosa que elijas.

—Me sorprende apartándome un mechón de pelo que se me ha soltado de la coleta, rozándome la mejilla con el pulgar.

Ese roce tan ligero me deja sin aliento y hace que mi corazón vuelva a latir con fuerza—.

Tienes ojeras —dice en voz baja—. Ve al hotel, relájate…

, duerme si puedes. No podemos permitir que te desmayes en la mesa esta noche.

—Trago saliva para aliviar mi garganta, que de repente se ha secado.

Con tanta gente alrededor, ¿cómo es posible que un momento resulte tan íntimo?

Como si se acabara de dar cuenta de lo mismo, Roman aparta los dedos y baja la mano.

Da un paso atrás, aunque mantiene la mirada clavada en mi rostro—.

Vete. Puedo encargarme del resto de la tarde yo solo.

—Estoy en conflicto conmigo misma. Por un lado, me siento como una muñeca de trapo y no sé de qué serviré si apenas estoy despierta.

Por otro, no quiero decepcionar a Roman.

Me necesita aquí y ahora me está diciendo que me vaya a dormir toda la tarde.

Me parece mal—. Deja de darle vueltas. Como eres mi cita de esta noche, prefiero que estés bien descansada. Quiero que te pongas al día con Ellis.

Eso es todo lo que hace falta para convencerme. Si quiero ser de alguna ayuda esta noche, necesito una siesta.

—Vale, me voy.

Se mete las manos en los bolsillos y asiente.

—Bien. Yo terminaré aquí, luego iré al hotel a cambiarme y llamaré a tu puerta a las siete y media.

Un nudo de nervios me oprime el estómago. A pesar de cómo lo ha expresado, esta noche no es una cita. Y, sin embargo, es difícil calificar de otra cosa el hecho de arreglarme y cenar con Roman en un elegante restaurante francés.

Inspiro profundamente y retengo el aire en los pulmones, recordándome a mí misma que esto es solo trabajo.

Aunque sienta un cosquilleo en el vientre.