El rey distante (Empty Kingdom 3) 7
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Me echo hacia delante, tras asegurarme de que toda la atención está puesta en mí antes de hablar.

—El tema central de la reunión de hoy es la propuesta de adquisición de EcoTech Building Solutions.

No se trata solo de ampliar nuestra cartera, sino también de consolidar nuestro liderazgo en el desarrollo comercial sostenible.

Los avances de EcoTech en tecnología verde suponen un cambio revolucionario.

Integrarlos en nuestras operaciones podría reducir significativamente nuestra huella de carbono y reforzar nuestra ventaja competitiva.

—La mayoría del equipo hace gestos de asentimiento.

Cuando planteé la adquisición por primera vez hace un mes, algunos se resistieron, pensando que no había nada malo en la forma en que habíamos estado haciendo negocios.

Que no había necesidad de cambiar ni de crecer.

Pero tras presentar datos que respaldaban mi argumento, la mayoría se ha sumado a la idea.

Aun así, insisto en el tema—. Verán en el informe que tienen delante que el cambio global hacia la sostenibilidad no es una moda pasajera; es un punto de inflexión para nuestro sector.

La presión reguladora y las exigencias de los consumidores están remodelando el mercado.

Las empresas que lideren este ámbito no solo se beneficiarán de un crecimiento significativo del mercado, sino que también marcarán las pautas para los próximos años.

Margo, nuestra directora de Estrategia, se endereza y me pide en silencio permiso para interrumpir. Le hago un gesto de asentimiento.

—La integración de nuevas tecnologías es crucial, pero debe mejorar nuestras operaciones, no complicarlas.

Agacho la cabeza en señal de asentimiento.

—Por eso nuestra propuesta incluirá una integración por fases.

EcoTech operará en un principio de forma independiente para preservar su cultura de innovación.

Mientras tanto, formaremos equipos multifuncionales para combinar sus tecnologías con las nuestras, garantizando una transición fluida que aproveche los puntos fuertes de las dos empresas.

—No es la primera vez durante esta reunión que mi mirada se posa en Chloe, cuyos ojos están fijos en su tableta mientras toma notas.

Tiene el ceño fruncido por la concentración y se muerde el labio inferior.

Me invade una punzada de atracción, pero reprimo esa sensación y vuelvo a centrarme en la reunión—.

No me refiero solo a adquirir activos. —Me echo hacia delante para captar toda la atención de la sala—.

También se trata de adoptar la innovación dentro de nuestras filas.

La adquisición de EcoTech no es solo una transacción; además es una declaración al mercado y a nuestros accionistas.

Todos sabrán que el Grupo King está comprometido con liderar el camino hacia un futuro sostenible.

—Hago una pausa para que cale la importancia de esa declaración—.

Esta medida nos mantendrá a la vanguardia nos permitirá marcar el ritmo en lugar de ir a la zaga.

Encaja perfectamente con nuestros objetivos estratégicos y refuerza significativamente nuestra ventaja competitiva.

Margo, que siempre va al grano, se dirige a mí.

—Entonces, ¿cuál es nuestro plan para conseguirlos?

—EcoTech busca algo más que seguridad financiera y operativa.

Les interesa nuestro compromiso e integridad.

—Recorro con la mirada los rostros alrededor de la mesa, deteniéndome en Chloe un instante de más antes de seguir adelante—.

Tenemos que demostrarles que nuestros valores en materia de sostenibilidad y nuestras prácticas empresariales éticas coinciden con los suyos.

Se mostrarán recelosos, dados los escándalos de liderazgo del Grupo King en el pasado, así que tenemos que convencerlos de que la empresa ha entrado en una nueva era.

—La tensión me estrangula el cuello, como siempre que me veo obligado a hablar del desastre que montó mi padre.

Todos los presentes en esta sala, excepto quizá Chloe, saben lo que hizo.

Saben la clase de hombre que es y qué tipo de director ejecutivo fue.

Probablemente muchos consideren que mi padre y yo somos intercambiables.

De entre sus hijos, soy el que más se le parece, y ahora he asumido su papel.

¿Se preguntarán si yo también comparto sus vicios?

Siento un nudo en el estómago y carraspeo—.

Tenemos que demostrar a EcoTech que nuestro compromiso con la integridad no es solo de boquilla.

— Hago una pausa, asegurándome de que mi equipo comprenda la gravedad de la situación—.

Cualquier atisbo de falta de sinceridad podría no solo hacer fracasar esta adquisición, sino también dañar la reputación del Grupo King.

Otra vez. Aunque no hace falta que lo diga.

David, el director de Comunicaciones Corporativas, que está sentado junto a Chloe, se echa hacia delante.

—Deberíamos aumentar nuestra visibilidad en las iniciativas ecológicas que ya hemos puesto en marcha. Buscar más apoyos públicos de grupos ecologistas para consolidar nuestra reputación.

Asiento.

—De acuerdo. Coordínate con mi asistente para programar una sesión de planificación. Quiero una estrategia detallada en mi escritorio antes de que termine la semana.

La mirada de Chloe se cruza con la mía, y las comisuras de sus labios se curvan hacia abajo.

¿Será porque no la he llamado por su nombre?

Mi omisión al presentarla como mi nueva asistente ha sido deliberada, dadas las dudas que aún albergo.

Por su expresión, se ha dado cuenta y ha interpretado mi omisión correctamente.

Su ceño fruncido no dura mucho. Entre una respiración y otra, levanta la barbilla y sus ojos, del color del Caribe, brillan.

—Me encargaré de organizarlo, señor King.

—Me dedica una sonrisa tensa y profesional, pero hay un sutil desafío en su tono y en la forma en que no aparta la mirada.

Una chispa ardiente y desconocida estalla detrás de mi esternón.

Afortunadamente, se apaga cuando ella rompe el contacto visual y le dedica a David una sonrisa más suave y sincera—.

Me pondré en contacto con usted para concertar una cita después de la reunión.

David arquea las cejas y luego esboza una sonrisa.

—Lo espero con ganas, eh… —Ladea la cabeza, con los ojos marrones fijos en ella, expectantes.

—Ah —dice ella—. Chlo…

—Es la señorita Callahan.

Su mirada vuelve rápidamente a mí, pero me mantengo impasible. David es un buen empleado, pero tiene una conocida reputación de mujeriego. Lo último que necesitamos es que distraiga a mi asistente en su primer día.

Aunque exista la posibilidad de que también sea su último día.

Chloe me dedica un breve y seco asentimiento, y yo me muerdo los labios para no sonreír. Cree que se le da bien mantener la cara de póquer, pero sus ojos y su boca son demasiado expresivos como para ocultar lo que le pasa por la cabeza.

Ahora mismo está molesta conmigo. Y, por alguna razón, me gusta.

Reprimiendo esa rara oleada de diversión, vuelvo a centrar mi mente en el asunto que nos ocupa; no tardo mucho, dada la importancia de lo que estamos discutiendo.

Doy unos golpecitos en la mesa con los nudillos para que la sala vuelva a prestarme atención.

—Es crucial —digo, concentrando en David, que sigue contemplando a Chloe, toda la intensidad de mi mirada hasta que él aparta la vista de ella— que todos los aquí presentes comprendan lo delicado que es este acuerdo.

Los ojos de la industria, y del propietario y la junta directiva de EcoTech, están puestos en nosotros.

No podemos permitirnos ningún desliz, y desde luego no queremos que nuestros competidores se hagan con la empresa antes que nosotros.

—Se oye un murmullo de aprobación alrededor de la mesa, acompañado de gestos de asentimiento.

Satisfecho de haber dejado claro mi punto, me recuesto en el asiento—.

Ahora abriré la reunión al debate. Asegurémonos de que todos estamos en la misma onda para poder poner las cosas en marcha.

Durante los veinte minutos siguientes respondo a sus preguntas. En respuesta a una sobre el contexto actual del mercado, hago referencia a un punto que Chloe ha señalado en el documento, sin poder evitar que mi mirada se desvíe hacia ella mientras lo hago.

Se muerde el labio inferior de nuevo, como si intentara ocultar su pequeña sonrisa de satisfacción.

Antes de que pueda evitarlo me fijo en la tentadora curva de su boca y en el perfecto arco de Cupido.

Con un suspiro brusco, aparto la vista. El gesto ha sido tan fugaz que casi puedo convencerme de que la sacudida que he sentido no ha sido lujuria.

Vuelvo inmediatamente a responder a las preguntas, como si ese instante de pérdida de control nunca hubiera ocurrido.

Y, por lo que a mí respecta, no ha pasado.

Porque no soy el tipo de hombre que se deja distraer por una mujer guapa. Ya no. Y menos aún cuando esa mujer es mi empleada.

O posible empleada.

Joder, si necesito recordarme eso a mí mismo, aunque, inconscientemente, puede que ya me esté inclinando hacia una decisión.

Nunca he sido de los que rehúyen un reto, pero no estoy seguro de si el verdadero reto de quedarme con Chloe será demostrar al mundo que no soy como mi padre… o demostrármelo a mí mismo.