Capítulo 17
Cuentas pendientes y agua tibia
Al cruzar la puerta de la casa, el ambiente entre nosotros era tan denso que casi se podía palpar, Doris nos vio entrar en silencio, y observó callada cómo Ivanna pasaba de largo sin saludar a nadie y subía a toda prisa las escaleras directo a la habitación.
Caden esperó a que los pasos de Ivanna se apagaran en el piso superior antes de dejar caer su cuerpo sobre una silla de madera de la cocina, soltando un pesado resoplido. Doris se cruzó de brazos, lo miró fijamente y rompió el hielo:
—¿Qué pasó? Ella estaba de buen humor antes de ir al pueblo, se veía ilusionada y feliz…
—Paso que…apareció Brenda... —confesó Caden, pasándose una mano por el rostro. Doris soltó un bufido de desprecio y sacudió la cabeza con indignación.
—Lo sabía, te lo advertí… ¡Maldita mujer!
Te dije que te causaría problemas en un futuro.
Esa mujer siempre ha sido una oportunista...
Menos mal que nunca la trajiste a vivir aquí o la hubiera envenenado en la comida, ¡es que es insoportable!
No sé cómo los hombres pueden ser tan idiotas por unas curvas.
Caden se rascó la nuca con incomodidad y bajó la mirada.
—Es que no era nada serio... solo una amiga con la que salía de vez en cuando…
—Sí, claro, lo que tú digas, Caden —replicó Doris, apuntándolo con el cucharón de palo que tenía en la mano—.
Esta chica que es tu prometida, Ivanna, parece muy inocente; es joven e inexperta, pero se le ve que tiene un carácter con el que no vas a poder fácilmente, así que te recomiendo que empieces a tratarla bien o te va a hacer sufrir, toma en serio lo que te digo, porque he vivido más que tú y tengo experiencia en esas cosas.
Caden no respondió. Arrastró la silla hacia atrás, se puso de pie y subió lentamente las escaleras hacia la habitación principal.
Al abrir la puerta, se encontró con Ivanna tirada en la cama boca abajo, con las piernas dobladas hacia arriba, meciéndolas suavemente como si estuviera tomando el sol en la playa, mientras leía muy atenta algo en su Tablet. Caden se quedó parado en el umbral, contemplando la escena en silencio.
«Wow... si de curvas se trataba, sin duda su prometida tenía lo necesario para defenderse», pensó su lobo en el fondo de su mente, dándole un vuelco de satisfacción.
«Mira nada más... qué belleza, esa curva en su cadera es como una montaña inexplorada».
Ivanna debió sentir la intensidad de su mirada clavada en la espalda, porque giró la cabeza despacio y lo encaró con voz neutra:
—¿Qué buscas aquí, Caden?
—Nada... —respondió él, dando un paso hacia el interior—. Solo venía a disculparme. No quería que estuvieras enojada conmigo. Ivanna suspiró, dejó la Tablet a un lado y se acomodó un poco.
—No te preocupes. Entiendo que tuvieras novia antes. Yo lo hubiese tenido si hubiera tenido la oportunidad... El problema es que me estuve mudando de un lado a otro y no hubo tiempo para eso.
O más bien, mi padre impedía cualquier acercamiento de cualquier hombre que se me acercaba, yo creía que era un padre celoso, pero creo que no quería que se me acercaran por el plan que tenía.
Era medio calculador, ahora que me doy cuenta, Caden asintió suavemente, aliviado por la madurez de sus palabras.
—Bueno... que te parece que intentemos conocernos, por lo pronto. Por cierto, estás del lado de mi cama. Ivanna arqueó una ceja.
—Yo duermo del lado derecho.
—Yo también —dijo Caden con una chispa de diversión en la mirada—. Así que, si quieres, luchamos por el lugar...
—No es necesario —respondió Ivanna de inmediato, rodando los ojos—. No vale la pena, te lo regalo, quería preguntarte sobre el baño: abrí el grifo y el agua está fría. ¿Dónde está el calentador? Caden caminó hacia el marco del baño y señaló un pequeño interruptor dorado en la pared.
—Es este botón, mira. Si quieres, te preparo el agua de la bañera de una vez. Ivanna lo miró fijamente unos segundos y negó con la cabeza.
—No te apures, yo lo haré.
—Muy bien —dijo Caden, dando un paso atrás hacia la puerta—. Entonces, ahora iré a revisar el cercado con los chicos. Cualquier cosa, en la oficina hay un radio de onda corta que yo siempre uso; me puedes llamar por ahí, porque en este lugar los celulares no funcionan.