Capítulo 11
La habitación del Rey
Caden
Doris salió por la entrada principal del rancho, dejando a una Ivanna absolutamente furiosa a mis espaldas, ella volteo para replicarme en cuanto Doris le señalo nuestra habitación, y era evidente que había salido huyendo de una pelea, Ivanna tomó un cojín de una silla y Apenas me dio tiempo de esquivar la almohada que me lanzó con todas sus fuerzas, la cual pasó rozándome la cabeza antes de estrellarse contra la puerta.
—¡Eres un aprovechado inútil! —me gritó con las mejillas encendidas de rabia.
Me detuve en seco en el umbral, me giré despacio para mirarla y le dediqué una sonrisa cargada de arrogancia.
—Así es, princesa, eso soy... —dije con voz pausada—.
Pero para tu mala suerte, también soy la pareja que tu padre quiso para ti, y en este momento soy tu única alternativa para estar sana y salva.
Además, si te preocupa que me aproveche de alguna otra forma de ti, te aseguro que no lo haré, nunca me ha faltado quien esté dispuesto a entrar a mi cama, así que no hay motivo para querer obligarte a algo que te incomode, si eso es lo que te preocupa.
Aquello golpeó directo en el blanco; se quedó callada de golpe, con los labios entreabiertos y la respiración agitada, sin saber qué replicar.
Salí de la habitación cerrando la puerta con calma y bajé las escaleras de madera hacia el patio principal. Caminé hacia la zona de los establos y a lo lejos divisé a Peter y a Lance, quienes se encontraban peinando y cepillando a dos de los caballos.
En cuanto me aproximé, los animales comenzaron a relinchar inquietos, moviendo las patas y resoplando al percibir la presencia latente de mi bestia.
—Aquí llega el jefe —dijo Peter, sujetando las riendas para calmar al percherón—. La verdad no sé por qué no te quieren los animales, Caden, pero siempre nos avisan cuando te acercas.
—Por eso los tengo a ustedes para atenderlos, para que no se asusten, par de inútiles —respondí con una sonrisa ligera, apoyándome en la cerca de madera.
Lance soltó el cepillo, se secó el sudor de la frente con el dorso del brazo y me miró con curiosidad.
—Bueno, jefe, cuéntanos... ¿qué tal tu prometida? ¿Resultó ser como esperabas? La verdad es muy guapa la vimos de lejos cuando bajo del vehículo, es como una muñeca de porcelana, piel blanca como la nieve, ojos grandes además de un buen par de……melones dijo haciendo una seña con las manos.
—La verdad, si no te gustó, puedes darnos la oportunidad de cortejarla, yo estaría dispuesto a sacrificarme para quitártela de encima sin ningún problema… —añadió Peter con una mueca pícara.
En ese instante, mi lobo enseñó los colmillos en el fondo de mi mente y soltó un rugido salvaje que casi me hace quemar los ojos en dorado.
«¡NOOO! ¡Hay que matarlos a ambos!», reclamó la bestia, queriendo tomar el control para desgarrarles la garganta por atreverse a mirar a nuestra Luna.
«No», le ordené en seco a mi lobo, frenando su impulso de muerte.
«Solo son humanos siendo hombres... no hay nada de qué temer».
Tragué aire y volví la vista hacia mis trabajadores, manteniendo la voz firme:
—Gracias por la oferta, pero no necesito ese tipo de ayuda de ustedes, creo que ella resulto ser mejor de lo que esperaba, hacía mucho tiempo que no la veía, y digamos que mis recuerdos de juventud se quedaron cortos…
—Pero cuando nos contaste de tu matrimonio arreglado, la verdad no estabas muy contento, no dejabas de despotricar contra tu padre adoptivo decías que era un aprovechado que te había utilizado para cuidar a su princesita consentida, que debía ser grotesca, y altanera —comentó Lance, recordando mis reservas de meses atrás.
—Es que no la había tratado, pero ahora…
creo que somos muy compatibles—admití, cruzándome de brazos—.
Ahora me agrada...más de lo que estoy dispuesto a admitir así que les pido que la respeten y no sean atrevidos con ella.
Está adaptándose; su madre acaba de morir, y ya es bastante difícil que la haya obligado a mudarse aquí conmigo.
El semblante juguetón de Lance cambió de inmediato a uno de absoluto respeto.
—Cuenta con ello, Caden. Lamentamos escuchar que este triste, por mi parte haré todo lo posible para que se sienta bienvenida en el rancho.
—Bueno, sino podemos hablar de mujeres porque la única que hay por aquí tiene dueño, qué tal si ¿vamos a comer?
Porque me estoy muriendo de hambre —intervino Peter, palmeándose el estómago antes de cambiar de tema—.
Por cierto, Caden, hay una tormenta bastante fuerte pronosticada para el viernes próximo y hay muchísimo trabajo acumulado en la zona norte del rancho.
¿Podrás conseguir ayuda extra o qué haremos?
—Te prometo, Lance, que conseguiré a alguien o les ayudaré yo mismo —les aseguré mientras echaba una mirada de reojo hacia las ventanas del piso superior, donde la presencia de Ivanna empezaba a llenar cada rincón de mi refugio, haciendo que mi lobo se sintiera acorralado por primera vez en mi vida.
Ivanna
Doris volvió un rato después y me encontró parada observando las escaleras decidiendo si debía entrar, ella se acercó a mí, y abrió la puerta de madera maciza después se hizo a un lado para dejarme pasar.
La habitación era impresionante: techos altos con vigas de madera expuesta, una cama King sisé dominando el centro con un edredón de tonos oscuros, y un aroma inconfundible que me golpeó de lleno en cuanto crucé el umbral.
Olía a madera de cedro, cuero y tormenta, olía a Caden. Me detuve en seco en medio del espacio, recorriendo con la mirada los detalles: un par de botas de cuero a un costado del armario, un reloj pesado sobre la mesa de noche y una chaqueta de piel colgada en la silla.
—Doris... —dije, girándome hacia ella con los ojos muy abiertos y el corazón comenzando a acelerarse—, creo que hay una confusión, por que esta... esta es la habitación de Caden, ¿verdad?
Doris dejó escapar una risita baja y cómplice mientras alisaba de nuevo su delantal con ambas manos.
—No hay ninguna confusión, mi niña —respondió con una calidez tan natural que me dejó sin palabras—.
Caden fue muy claro antes de que llegaran al rancho, ordenó que te acomodáramos en su habitación principal, es la más espaciosa, la que tiene el baño privado con tina y la mejor vista hacia las colinas del sur.
—¡Pero yo no puedo dormir aquí! —protesté de inmediato, sintiendo cómo el rubor me subía por el cuello—. Digo... apenas nos estamos conociendo, y prefiero tener mi propio espacio. ¿No hay otra habitación de huéspedes disponible?
La buena mujer me miró con ternura, ladeando la cabeza como si estuviera viendo a una chiquilla tímida.
—Ay, Ivanna... entiendo que después de un viaje tan largo estés abrumada, pero debes entender cómo son las cosas por aquí.
Caden nunca ha traído a ninguna mujer a este rancho.
¡Jamás ha ocurrido! Los muchachos hacen sus bromas pesadas sobre su relación, porque para todos nosotros, esto es un acontecimiento enorme.
Él es un hombre reservado, sumamente protector, y si pidió que estuvieras aquí es porque para él no hay lugar más seguro en toda esta propiedad que a su lado.
Tragué saliva, recordando la advertencia de Caden en la camioneta sobre no contradecirlo frente al personal.
—Doris, no es solo eso... es que todo ha ido demasiado rápido —murmuré, abrazándome a mí misma mientras miraba la enorme cama.
—Lo sé, mi vida —Doris dio un paso hacia mí y me dio una palmadita suave en el brazo—.
Pero te diré algo que he aprendido en todos los años que llevo conociendo a Caden: ese hombre puede parecer duro como la piedra por fuera, y a veces tiene ese genio que da miedo, pero tiene un corazón de oro, sobre todo para la gente que le importa, jamás dejaría que te pasara nada malo, él me dijo que estabas en peligro, y quiere protegerte.
En ese momento, la puerta se abrió de nuevo y Caden entró cargando mi maleta con una sola mano, como si no pesara nada, Doris le dedicó una sonrisa cómplice y se encaminó hacia la salida.
—Los dejo para que te instales tranquila. La cena estará lista en media hora, Ivanna, hice estofado casero, así que no te tardes.
—Gracias, Doris —alcancé a decir antes de que la mujer cerrara la puerta tras de sí, dejándonos completamente a solas. Me giré hacia Caden de golpe, señalando la habitación con ambas manos.
—¿Se puede saber qué significa esto? —exigí en un susurro furioso para que no nos escucharan afuera—.
¡Le dijiste a Doris que esta sería mi habitación!
¡y es la tuya! Te advierto, no te conozco, no eres mi pareja, no eres mi novio, esta situación solo es un acuerdo de negocios.
Caden dejó mi maleta junto al armario con calma, se desabrochó los dos primeros botones de la camisa y me miró desde su imponente estatura con esos ojos verdes que comenzaban a chispear con diversión.
—Es nuestra habitación, Ivanna —corrigió con voz grave—.
Te dije que, en este rancho, eres mi pareja.
¿Qué clase de Alfa enviaría a su mujer a dormir al cuarto de servicio o al final del pasillo?
Mis hombres no son tontos, si ven que dormimos separados sabrán que algo anda mal, ellos saben que es un compromiso arreglado, pero yo les acabo de decir que estoy de acuerdo con él y no quiero que piensen lo contrario.
—¡No me importa lo que piensen tus hombres! —reclamé, dando un paso hacia él—. ¡No voy a dormir en la misma cama contigo!
Caden se acercó a mí despacio, con pasos de cazador, hasta que su sombra me cubrió por completo. Se inclinó ligeramente hacia mi rostro y sonrió con una arrogancia que me hizo temblar las piernas.
—Nadie dijo que tuvieras que convertirte en mi pareja y dormir conmigo la primera noche, princesa... La cama es bastante grande, y podemos dormir perfectamente sin siquiera rosarnos, así que no te preocupes por eso, pero acostúmbrate al espacio, porque a partir de hoy, este es tu hogar.