QUINTA PARTE #2
—Bienvenidos al Japón, somos Hana y Ren, nuestros contactos nos han informado de vuestra llegada, somos de cuerpos especiales de la policía, aunque oficialmente no somos nada ni participamos en esta operación, estamos permanentemente infiltrados para desmantelar clanes mafiosos, terrorismo y delincuencia a gran escala, nos han asignado porque nos interesa eliminar al clan Sakato.
Os llevaremos a Tokio y os alojaréis con nosotros; no podéis ir a un hotel, os detectarían.
—De acuerdo, vamos.
Suben a una furgoneta y emprenden viaje por carreteras secundarias, son unas cinco horas de viaje, por lo que llegan de madrugada a una casa a las afueras de Tokio.
—Es un piso franco, instalaros donde queráis.
Una vez instalados.
—Aquí tenéis dos pistolas y varios cargadores, si necesitáis más armas las podemos conseguir, hemos estado indagando, nuestros informadores nos cuentan que cuando matasteis a los Hikaru, padre e hijo, su primo Sakato hijo de la hermana de Hikaru padre, la señora Sokoa, exigió a su hijo venganza, en realidad la señora es la cabecilla del clan Sakato, es lista, vengativa y perversa. Tenéis un enemigo muy poderoso.
—¿Dónde tienen su centro de operaciones?
Su tapadera es un edificio en el centro de Tokio. La empresa se llama Sakato Import-Export, pero sus actividades reales son las drogas, prostitución, juego, extorsiones, etc.
—¿Dónde viven?
—En las afueras de Tokio tienen una finca con dos mansiones enormes en las que vive toda la familia, completamente vallada y con vigilancia permanente.
—Lo primero será observar y conocer su rutina, después decidiremos.
—Tened en cuenta que tenéis que eliminar todo el clan, como quede uno vivo este seguirá la venganza.
—¿Aquí en Japón tienen enemigos?
—No tienen ni rivales, son los más poderosos, hay un hombre que quiere venganza, se trata de Kaito, el clan mató a toda su familia, lo dejaron con vida y lo convirtieron en un indigente, para que sufriera su desgracia el resto de su existencia, él podría añadirse a vuestra causa.
—¿Dónde podemos encontrarle?
—Veremos si puedo contactar con él, otra cosa, no vayáis de turistas pasad desapercibidos, Hana irá siempre con vosotros, para guiaros por las calles y el idioma, aunque aquí todo el mundo habla ingles.
—Mañana visitaremos el edificio Sakato.
Al día siguiente, Hana, Naser y Mercedes, elegantemente vestidos, van al centro de la ciudad y pasean por los aledaños de la sede.
Observan los alrededores, la entrada, el parking, se sientan en un café frente al edificio, controlan durante todo el día la actividad y hacen fotos.
Cuando la empresa cierra, ellos regresan a su casa.
Cuando llegan Ren que ha estado por el centro.
—Tengo una sorpresa para vosotros. Os presento a Kaito, lo he encontrado.
Un hombre de mediana edad, vestido con harapos, desaliñado, delgado y sucio, se levanta del suelo y se acerca a Mercedes.
—Ren me ha explicado lo que hiciste y el problema que tienes ahora, si me lo permites os ayudaré, conozco muchas cosas del clan, hace seis años que los estudio, porque no descarto eliminarlos a todos.
—Te agradecería que te unieras a nosotros.
—¿Puedo quedarme aquí?
Hana y Ren asientan con la cabeza.
—Empezaremos por asearte y después cenaremos.
Cuando Mercedes se levanta por la mañana, observa que Kaito ya está en un patio interior que tiene la casa, haciendo unos ejercicios que le parecen de algún tipo de arte marcial.
—Buenos días, Kaito. ¿Conoces artes marciales?
—Soy maestro de Shotokan, una evolución del Karate; tendrías que aprender lo básico, te puede ayudar.
—Quizás sí.
Los días siguientes pasan largas horas observando las costumbres del clan, en la sede y en sus casas. Por las noches repasan y evalúan todo lo visto, esto les permite ser profundos conocedores de sus hábitos.
—Kaito, ¿has pensado qué hacer?
—Sí, el plan es el siguiente, los cabecillas del clan los eliminaremos en su casa, cuando estén todos reunidos, en cuanto al edificio de la empresa, lo volaremos desde sus cimientos.
—Necesitamos a más gente.
—Ren, ¿conoces a gente que podría ayudarnos?
—Hay mucha gente que desearía terminar con el clan Sakato, pero necesitamos gente preparada. Ningún aficionado.
—Búscala.
—Necesitamos planos del edificio y de las casas.
—Esto lo podemos encontrar en urbanismo, en el ayuntamiento. No los podremos sacar, pero podemos hacer fotografías y después imprimirlos. ¿Para qué quieres esto?
—Necesitamos saber los puntos débiles del edificio para que, con pocas cargas explosivas, se derrumbe totalmente sobre sí mismo. En las casas necesitamos conocer los conductos de ventilación para inundar las casas de monóxido de carbono. No será necesario asaltarlas a tiros.
—Las dos cosas me parecen buenas ideas.
Entonces entra Ren, que había ido a buscar a gente que conocía.
—Mirad, os presento a Daiki y Yuki. Son gemelos.
Cuando eran pequeños, los Sakato mataron a sus padres y a ellos los abandonaron en las calles.
Como veis, no solo sobrevivieron: son expertos sicarios, dominan artes marciales, armas blancas, de fuego y también explosivos; muy completitos.
Nos ayudarán, nuestra causa es su causa.
—Bienvenidos. ¿Podríais ir a urbanismo y conseguir los planos que necesitamos?
—Naser y yo iremos de compras a la ferretería; Hana y Mercedes, uniformes y furgoneta de la empresa de mantenimiento. Ren, ¿tú estás con las comunicaciones?
—Sí, pinganillos para nosotros, también pincharé los teléfonos de la empresa, las casas, de la seguridad y las cámaras de vigilancia de las mansiones y del trabajo, hackearé todas las alarmas.
Cuando llega la noche, reunión.
—Yuki y Daiki, ¿tenéis los planos?
— Si, los fotografiamos y los hemos imprimido, llevamos todo el día estudiándolos, hay unos pilares en el sub sótano debajo del parking especiales contra terremotos, si los volamos se cae el edificio.
Seguiremos estudiando el tema, necesitamos calcular tipo de explosivo, cantidad y como acceder al lugar.
—Hana y Mercedes, ¿qué habéis encontrado?
—Hemos averiguado la empresa que es la encargada del mantenimiento del edificio y de las casas, Pikato-ku, con sede aquí en Tokio, tenemos uniformes y herramientas, necesitamos una camioneta y decorarla con el logo de la empresa.
—Nosotros tenemos todo lo necesario para conectar varias bombonas de monóxido de carbono a los conductos de ventilación, con los planos sabremos su ubicación.
—También hemos visto los planos de las casas, son dos casas dentro de una finca, en la entrada hay una garita de control de acceso y para los guardias, las mansiones están separadas unos cincuenta metros, ajardinadas, a unos ciento cincuenta metros de ellas hay una casona que agrupa todos los servicios, máquinas de climatización, depuradora de piscina, bombas de agua para riego, y en el exterior depósito de gas. Todos los conductos parten de allí.
Los días siguientes se centran en terminar de conseguir todo lo necesario: el gas, la furgoneta y decorarla, los explosivos y detonadores, que los consiguen los gemelos gracias a sus contactos, además de elaborar un plan que deberán ejecutar minuciosamente.
Para ello deberán ensayar tiempos de coordinación con los pinganillos, ejecución y respuesta.
—Hay una cosa que me preocupa; en realidad, es que no me gusta. Si hacemos caer todo el edificio, es posible que muera gente que trabaja para ellos, pero que no sea del clan. Eso no sería justo. Además, ¿en las casas hay niños?
—Mercedes, sabes que yo conozco bien el clan.
Te puedo asegurar que todos los que trabajan en el edificio son del clan, pues para trabajar allí tienes que jurar eterna fidelidad; si la rompes por algún motivo, te hacen desaparecer.
Entiendo tu pensamiento, pero no hay inocentes.
Tampoco hay niños. El hijo de la matriarca tiene dos hijos, pero su madre, cuando se separó de él, se los llevó a Nueva York. No vienen nunca aquí.
—¿No se verá como un atentado?
—No, tal como lo haremos parecerá un fallo estructural del edificio y lo de las casas, una avería del circuito de tuberías.
—Entonces mañana empezamos.
A primera hora de la mañana, una furgoneta de la empresa Pikato-ku se presenta a la entrada del parking, uno de los gemelos entrega una hoja de ruta con los pasos del mantenimiento, firmado y autorizado. El empleado de la caseta ojea el papel y les autoriza a pasar.
La camioneta desciende al piso inferior y aparca al fondo del espacio, allí hay una puerta que da a una escalera que conduce al sub sótano, los gemelos descienden y entran en un gran espacio con columnas de acero y madera sustentadas por algo similar a grandes amortiguadores, si esto falla el edificio cae por su propio peso.
Yuki y Daiki colocan cargas explosivas en los amortiguadores gigantes y en el hueco de las columnas de madera, más potentes en el centro y menos en las columnas periféricas, todas con sus detonadores coordinados para que exploten a la vez.
Después de pasar toda la mañana instalando con mimo los explosivos, abandonan la zona, no sin antes cerrar la puerta de acceso y estropear la cerradura para que no pueda entrar nadie.
Saludan al empleado de la garita.
—Todo bien, hasta la próxima.
Al día siguiente la misma furgoneta, con Kaito y Naser, se para frente a la reja de la finca de los Sakato, un hombre armado sale de la garita y se acerca a la ventanilla.
—¿Qué pasa, algo se ha roto? ¡Qué bien que estáis vosotros! Venga, pasad. ¿Vais a una de las casas o a la casona?
—Vamos a la casona, mantenimiento de filtros, niveles ya sabes.
—Entonces no os acompaño si tenéis que ir a una de las casas recuerda que tenemos que acompañaros.
—De acuerdo, te aviso.
Cuando entran en la caseta de servicios, localizan los conductos de la climatización. Son los que conducen el aire caliente o frío al interior de las mansiones.
Cortan y empalman el tubo colector de las bombonas de gas al tubo general, que después se divide en dos: uno para cada mansión. Colocan una llave de paso que se abrirá a distancia por control remoto.