Estado de conservación #2
La fotografía está encima. Nueve por doce centímetros, borde dentado.
La coge por las orillas, la coloca sobre una hoja y busca un rostro, una casa, una calle que justifique haberla guardado.
Es una pared. Dentro de una mancha hay líneas débiles; el tono de la copia se ha vuelto pardo.
Dos puntos oscuros quedan fuera de la mancha.
Acerca el móvil para ampliarlos, pero la luz se refleja sobre el papel.
Elena levanta la copia hasta dejarla casi vertical, sostenida contra un cartón.
La mancha permanece. También las líneas de dentro.
Saca las gafas de cerca, las limpia con la esquina de la camiseta y vuelve a mirar.
Hay fotografías malas que mejoran al reducirlas; esta no.
Desde más lejos, lo poco que se distinguía se junta con el resto de la pared.
Prueba con la lupa. Bajo el aumento aparecen el grano de la copia y las dos motas, pero no una escena reconocible. Deja de insistir antes de que la presión de los dedos curve el papel. Lo mide, anota el estado de los bordes y hace la fotografía de registro. A continuación gira la copia.
REVERSO · LÁPIZ
«Cholon, 3/67. 11 h. f/8. 4 s. 80 cm. Mur blanc. — 2 essais.»
Vuelve a mirar la cara. Una pared blanca, dos intentos.
Quien escribió aquello dejó la hora y el diafragma, no una explicación.
Elena mantiene un instante la fotografía vuelta y hace una toma del dorso.
En la casilla de observaciones transcribe hasta el guion.
Ochenta centímetros. Los mide en el aire con las manos sin separar demasiado los codos, un ademán que interrumpe antes de terminar.
No sabe desde dónde habría que medirlos.
La moneda está bajo el borde de un papel.
Tiene el color mate y la ligereza del aluminio.
Elena la deja en una segunda hoja para fotografiar sus dos caras.
Lee «CULION LEPER COLONY» y «1913». Copia las mayúsculas, comprueba el año y no intenta decidir lo demás a través de la pantalla. Deja vacía la casilla de denominación.
Retira los guantes para coger el teléfono, que vibra dentro del bolso. Su madre.
—Estoy en casa del abuelo.
—¿Todavía?
—Es que hay telas. No puedo meterlo todo en una bolsa.
—No te preguntaba por eso. ¿Has comido?
Elena mira la moneda, apartada del borde de la mesa. Luego mira la hora.
—Ahora voy.
—Eso quiere decir que no.
—Quiere decir que ahora voy.
Su madre se ríe primero. Elena acaba riéndose también y se lleva el teléfono hasta la cocina. Vuelve al armario de los vasos, se sirve agua del grifo y busca una servilleta. En la nevera solo queda una jarra vacía. Le dice a Nuria que bajará a por un bocadillo y, después de colgar, baja de verdad.
Come de pie en la cocina, lejos de los papeles.
El pan suelta migas sobre el envoltorio.
A través de la puerta ve el pasillo y el rectángulo de la alfombra del despacho; cuesta creer que pueda tardar una mañana en recorrer esos pocos metros sacando cosas de una caja.
Termina, recoge, se lava las manos. Al volver, consulta las fotografías en el teléfono antes de tocar de nuevo la lata.
La moneda no se ha movido. Tampoco el espejo.
Queda la hoja del hotel. Es fina, está doblada y lleva un membrete de Saigón.
Para abrirla, Elena deja que cada doblez se relaje sobre el papel de apoyo.
No la aplana con la palma. En el centro hay una secuencia escrita a lápiz: «IOR/L/MAR/B».
Debajo, un nombre, «Ganges Merchant», y el año 1772.
Nada más que pueda leer sin convertir las sombras en letras.
Copia las barras inclinadas tal como están.
La hoja no se parece a una carta: no hay saludo ni firma.
Tampoco tiene los números de una cuenta de hotel.
Elena vuelve a la fotografía y compara a través de la lupa los trazos que admiten comparación.
No obtiene bastante para escribir que los hizo una sola mano.
Deja los dos papeles juntos, cada uno en su soporte, y recoge la moneda.
La lata queda vacía. En el fondo hay una marca circular de óxido y polvo suelto que no barre. Mira dentro del baúl, recorre las costuras del forro con la vista y encuentra en la tapa un bolsillo aplanado. Introduce dos dedos enguantados hasta tocar el borde de un documento.
Sale doblado en cuatro. El papel, verdoso, conserva un sello redondo corrido y una corrección de bolígrafo. Elena lo abre sobre la mesa. El primer pliegue se resiste, el segundo muestra unas casillas impresas. Acerca la silla.
BILL OF LADING · No. 4/75
«Shipper: SILVA SHIPPING (PANAMA), S.A., Saigon Office.
Consignee: TO ORDER.
Vessel: M/V ISLA DE TABLAS, Panamanian flag.
Port of loading: Saigon (Khanh Hoi).
Port of discharge: Manila, via Subic.
Marks and Nos.: IS/1-41.
Packages: forty-one (41) cases.
Description of goods: GENERAL CARGO AND PERSONAL EFFECTS.
Shipped on board 26th April 1975.»