El Quinto Azulejo (Los Misterios de Elena Vidal 6) Capítulo 24 — La cena de los Coutinho
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Capítulo 24 — La cena de los Coutinho

La cena de los Coutinho

L a noche antes de que Elena y Mariana se presentaran sin cita en su despacho, Ricardo Coutinho cenaba con su hija en el piso de arriba de la casa familiar de Lapa.

—Papá, has vuelto a no comer —dijo Beatriz.

—No tengo hambre.

—Desde hace tres semanas no tienes hambre.

Ricardo dejó los cubiertos sobre el plato.

—¿Es por Henrique Salema? —preguntó Beatriz.

—¿Por qué preguntas eso?

—Porque Duarte lleva tres semanas actuando como si guardara un secreto que le va a explotar en las manos, y tú llevas tres semanas actuando como si no lo hubieras notado.

Ricardo no respondió. Afuera, las luces de Lisboa empezaban a encenderse.

—Cuando yo tenía tu edad —dijo al fin—, mi padre me sentó en este mismo comedor y me contó una historia distinta. Me dijo que algún día tendría que decidir si la corregía o si la heredaba. Elegí heredarla. Pensé que sería más fácil.

—¿Y ahora?

—Ahora un hombre ha muerto. Y yo no sé si el peso que siento es por Henrique, o por los setenta años de mentira.

Beatriz se levantó y se sentó junto a él.

—Si sabes algo, papá, dímelo antes de que lo sepa la policía.

—Todavía no. Dame unos días.

—Duarte no va a darte unos días, papá.

Beatriz no apartó la mirada de su padre. Ricardo sostuvo su mirada unos segundos.

—Papá, ¿sabías que alguien iba a matarlo?

El silencio se alargó. Ricardo no respondió. Pero su mano, sobre el mantel, se cerró lentamente en un puño.

—No lo sabía. Pero debería haberlo sabido.