El Proyecto Urania Ruido blanco #2
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Ruido blanco #2

—Gracias por haberme acompañado —dijo Rachel mientras entraban en el edificio.

—Más bien soy yo quien tiene que estarte agradecido por tener la ocasión de vivir todo esto. A fin de cuentas, no soy más que un pardillo de Indiana.

—¡No te menosprecies tanto, Shawn!

El astrofísico sonrió con picardía y se pasó la mano por su espesa melena oscura.

Rachel hablaba totalmente en serio. Bloomington contaba en algunos círculos con una excelente reputación.

Y el mero hecho de estudiar en Harvard no te convertía automáticamente en un superhombre, o supermujer, sino todo lo contrario.

Rachel sabía de mucha gente que se las daba de ser más inteligentes y disciplinados de lo que eran en realidad.

Lo único que probablemente tuvieran eran padres ricos.

Subieron en el ascensor hasta la quinta planta donde ya les esperaba Chris Emerald. Rachel ya había visto al novio de Susan algunas veces en actos de su institución, por lo que no quedó sorprendida por esa mata de pelo rizado, gafas de cristales gruesos y densa barba.

—Debe ser algo importante cuando la doctora Adams viene en persona —dijo.

—Hola, Chris —le saludó Rachel—. Lo creas o no, sí, es extremadamente importante. Y extremadamente confidencial. Así que si se te ocurre contarle algo de esto a otra persona, tendremos un problema, ¿okey? Un problema con la doctora Adams en persona.

Chris miró a Rachel como si le hubiera dicho algo en japonés. Su camisa a cuadros grises y marrones sobresalía a medias de sus tejanos.

—Ajá, ni que fueras capaz de hacerle daño a una mosca … —respondió al cabo de unos segundos.

—Vale, tienes razón —reconoció Rachel—. Los problemas los tendrás con Susan, evidentemente.

Chris tragó y Rachel se imaginó por un instante cómo podría ser un enfrentamiento entre él y Susan.

Rachel estaba segura de que Susan tenía también en privado las mismas cualidades de naturaleza cataclísmica que en el trabajo; el pobre Chris se convertiría en el saco de boxeo de sus exabruptos emocionales.

—Seré una tumba —prometió.

—Perfecto —dijo Rachel con una sonrisa pícara—. Te presento al Doctor Shawn Whitfield, astrofísico de Bloomington.

—Encantado.

Ambos hombres se estrecharon la mano y Chris llevó entonces a Rachel y a Shawn a lo largo de un pasillo.

—¿Puedo preguntar de qué se trata exactamente? —se interesó Chris con voz precavida.

Ya que no había nadie más en el pasillo, Rachel se lo explicó.

—Tengo una grabación de audio muy distorsionada. Necesito que se limpie todo lo posible hasta entender lo que dice.

Chris hizo un ruido como de risa. Sonaba a la de Rachel cuando alguien le preguntaba a qué distancia estaba la Luna de la Tierra.

—¡Y yo que pensaba que era algo más complicado! —dijo—. Quiero decir, que no sé hasta qué punto está distorsionada vuestra grabación, pero por norma general siempre puede pulirse eso hasta cierto punto. Al menos para entender algo. Eso lo pueden hacer hasta los de primer semestre.

Chris era docente en el GSAS. Enseñaba el funcionamiento de las estaciones de audio digital en el departamento de música, es decir programas de ordenador para generar música o su edición.

El campus disponía de algunos estudios de sonido en los que los alumnos podían ejercitarse a ambos lados de las mesas de mezcla.

Ahora mismo no, por cierto, ya que era la hora de comer.

Chris abrió la puerta del estudio dos. Mientras Rachel y Shawn se sentaban en las sillas que les ofrecía su anfitrión, Chris les explicó que era su sala preferida por la mesa de mezclas que tenía.

Rachel sabía tanto de equipamientos de audio como Chris seguramente de astronomía por rayos X.

Pero eso no le impidió hablar maravillas de la mesa de mezclas del estudio dos.

—A ser posible, no toquéis nada, ¿entendido? —dijo—. Esta es una Neve 8424, si es que eso os dice algo.

Rachel y Shawn se miraron en silencio. Ahora era Chris quien hablaba en japonés.

—¿Qué? No me digáis que no tenéis ni la más remota idea. La 8424 es una mesa de mezclas analógica de gama alta. Hay estrellas del rock que darían una pierna por poder poner una única vez en la vida sus manos sobre una mesa así.

Chris se dio cuenta en seguida de que Rachel y Shawn no estaban interesados en una presentación extendida del sistema.

Por otro lado, Rachel había exhibido su stick de memoria de forma tan ostentosa frente a su cara, que era imposible que Chris no lo viera.

Puso los ojos en blanco, cogió el stick de las manos de Rachel y cargó el archivo.

—Okey, menudos aguafiestas estáis hechos. —Suspiró y al cabo de un momento apareció una curva de audio en el monitor junto a la mesa de mezclas—. Aquí puede verse claramente que es una señal repetitiva. Las ondas tienen exactamente la misma forma.

Reprodujo la señal y Rachel oyó el mismo ruido blanco que en el PARI. Chris se enderezó las gafas sobre la nariz y comenzó a toquetear en los ajustes.

—Hay quien piensa que lo que hago aquí es pura magia. Creen que cuando una pista de audio hay ruido o está distorsionada, está irremediablemente perdida.

—Yo no soy de esos —dijo Shawn—. A ver, no tengo ni idea de música, pero como científico estoy acostumbrado a trabajar con datos distorsionados.

—Perfecto —Chris sonrió—. Susan suele contarme siempre más o menos lo mismo.

Chris modificó el así llamado filtro de paso de banda en una ventana secundaria de ajustes.

Les contó que primero delimitaba el ancho de banda del espectro de frecuencia.

Con ello recortaba todas las áreas donde no había más que ruido.

Todas las frecuencias por debajo de cien hercios y por encima de ocho kilohercios.

Luego abrió un ecualizador paramétrico y elevó allí con precisión las frecuencias en las que podría encontrarse normalmente la voz humana.

Rachel oyó de inmediato que algo cambiaba en el tono del mensaje. Se podía oír claramente que ahí había alguien hablando. Pero aún no se le entendía nada. La voz sonaba como la retransmitida por un viejo aparato de radio.

—¡Realmente parece ser un mensaje enviado por radio! —dijo Shawn—. ¡De un ser humano! Rachel ¿crees que podría tratarse de una sonda intergaláctica?

—Te refieres a algo como la Voyager? —preguntó Rachel.

—¿De qué estáis hablando? —quiso saber Chris.

—Eso es confidencial —respondió Rachel.

—¡Venga, no me hagas reír! ¡Si estoy a punto de enterarme de lo que dice!

Chris sacudió confuso la cabeza y abrió otro programa de ordenador. Marcó con el ratón un trozo corto de la banda de audio.

—¿Eliminas ahora el ruido mediante un valor umbral? —preguntó Rachel.