El Prototipo Capítulo 15 #2
61%

Capítulo 15 #2

Field Mor se sujeta la herida y trata de cubrir al inspector, quien sigue disparando a discreción.

Suenan los cristales de los fluorescentes, que saltan por los aires y caen al suelo desparramados cuando los alcanzan los disparos hechos al aire.

«¿Dónde están los malditos refuerzos?», dice Líam para sí, al tiempo que se va acercando más, resguardando su espalda de una columna a otra.

Aprovechando que Mor le cubre, va abriendo con una mano las habitaciones que encuentra a su paso, mientras apunta y dispara al tirador con la otra.

Ya está bastante cerca, pero sigue disparando para alejar al tirador de la paciente.

Las balas, sin embargo, rebotan en los laterales del carro provocando sonidos metálicos.

Gritos y llantos salen de las habitaciones cuyas puertas fue dejando abiertas a su paso el inspector.

El tirador, al fin, agarra la camilla y la sacude con un impulso fuerte para deshacerse de la enfermera que, agachada, se aferra a una de las barras laterales.

Clara está tratando de tirar a Irune al suelo, en un intento desesperado por llevársela de allí y protegerla, cuando la sacudida la sorprende.

Ante el envite, la enfermera agarra las sábanas creyendo que tira de la ropa de la joven, pero no.

Entonces, como instinto de supervivencia, corre a refugiarse; sabiendo que el esfuerzo ha sido inútil.

La paciente cae poco después de la camilla y se encoje.

Se ha quedado sola y desprotegida, a merced del tirador.

Field Mor repta con el codo mientras una mano presiona la herida y la otra sostiene la pistola. Trata de acercarse a Irune, pero el tirador le dispara bajo la camilla y le acierta de nuevo. Field Mor grita y se retuerce de dolor.

Dos disparos más del tirador, por encima de la camilla esta vez, impactan en la pared; a unos centímetros de Ferrero.

Este aprovecha los segundos posteriores para acercarse a la joven sin lograr agarrarla.

En el mismo momento, el delincuente rueda sobre su espalda y avanza, decidido, reptando luego con rapidez sobre sus codos, hacia la joven que sigue acurrucada, en posición fetal, tras la camilla. Ferrero está más cerca de ella.

—¡La chica! —grita alguien, abriendo la puerta de las escaleras que dan a mitad del pasillo y disparando— ¡Protejan a la chica!

—¡Refuerzos! Más vale tarde que nunca —masculla entre dientes Ferrero, quien se lanza contra la paciente, volcando su cuerpo sobre ella.

Inmediatamente siente el impacto seco del proyectil en la pared de detrás.

«Casi no me libro», piensa. Las puertas del montacargas vuelven a cerrarse sin que el celador, por su parte, haya logrado llevarse a Irune.

—¡Mierda! ¡Joder! —dice el celador, mientras corre hacia las escaleras del personal con intención de abandonar la escena. «No me dijeron que habría alguien más intentando llevársela», murmura para sí entre dientes.

Aprovechando el desconcierto creado por la aparición de los refuerzos, Moreau logra arrastrarse hasta el pasillo del montacargas.

Ferrero lo ve y reacciona levantando su cuerpo, liberando de debajo a la paciente y empujándola fuerte con sus pies para alejarla de allí; facilitando la extracción por parte de field Mor, quien la agarra, tira de ella y la arrastra hasta una de las salas del pasillo transversal.

Una vez que la siente segura, se asoma a la esquina y grita a la enfermera:

—¡Cierra! ¡Cierra ahora! —Y señala hacia un cuadro de emergencia en la pared.

Clara reacciona y se lanza al cajetín presionando con fuerza el botón.

Entonces, una puerta de persiana —que sirve para aislar sectores— baja hasta algo más de la mitad.

Tres personas quedan tras ella: Clara, Irune y Mor.

El tirador dispara de nuevo y una bala se incrusta en el cajetín, deteniendo el mecanismo. La persiana queda atascada.

La paciente hiperventila. No entiende. No recuerda. Pero su cerebro sí. Su pulso se acelera y unas lágrimas recorren sus mejillas.

—No… —murmura—. No aquí. Debo salir, debo salir… —susurra una y otra vez, temblorosa.

Field Mor, gira la cabeza y la mira.

—¿¡Qué! ?

Ella niega con la cabeza. Confundida. Asustada. Se encoge y se estremece instintivamente, como si su cuerpo recordara la sensación de peligro.

—No sé… —susurra—. Esto no es seguro.

Cyber habla por el comunicador con Lambert, quien está siendo testigo silencioso de la escena, conteniendo el aire, desde los cascos de su ordenador, en la salita donde se hallaba instalado.

—¡No vienen a matarla! —dice Lambert, rompiendo el silencio—. ¡Vienen a recuperarla!

Del otro lado de la puerta de sectores, de repente se hace el silencio. Un silencio denso, antinatural, en el que todas las miradas se cruzan con rapidez.

Field Bern, después del golpe que recibió cuando bajaba por las escaleras desde el cuarto piso, y que le mantuvo fuera de juego hasta ese momento, reacciona y se apresura a entrar en escena.

Los dos refuerzos que llegaron tarde lo miran.

Uno de ellos le hace con la mano la señal de stop y luego se miran entre sí.

El tirador está reteniendo a Ferrero por el cuello mientras le apunta a la sien con una pistola.

—Entréguenla y lo soltaré —grita, girando su cabeza hacia el otro lado de la puerta de sectores, donde sabe que está la paciente.

La joven, en cuclillas y con la espalda pegada a la pared, cierra los ojos. Su cuerpo no deja de temblar.

—¿Por qué me quieren? —le pregunta a Moreau, casi en un susurro.

Field Mor la mira de nuevo. Por primera vez, no como sujeto ni como caso, sino como persona. Ella respira fuerte y él responde con firmeza :

—Porque aún no saben quién decide aquí. Tranquila —le contesta, volviendo a empuñar con fuerza el arma y asomándola fuera del umbral de la puerta.

Mientras, Bern ha vuelto a entrar a la zona de escaleras de público.

Con rapidez, baja una planta, recorre el medio pasillo que le separa de las escaleras de personal y sube por ellas hasta la planta inmediata.

Moviéndose con sigilo, arma en mano, pasa delante de la sala donde están resguardados Mor e Irune.

Los mira, asiente con la cabeza y la ladea.

Mor entiende el mensaje de su compañero y responde con señas: «te cubro».

—¡Lead! —dice Cyber por línea interna.

—¿Cyber? —responde este.

—Transmisión activa de datos, señor. Respuesta cerebral a estímulos específicos en tiempo real.

—Confirmado, Lead —interviene Bío—.

—Es unidireccional. Del exterior a la paciente —puntualiza Cyber.

Field Mor, con conexión a Lambert, se vuelve hacia la joven de repente esperando ver la reacción.

—Sí, Lead. Estimulan puntos cerebrales responsables de producir serotonina y dopamina —añade Bío.

—¡Vale! La están cuidando —les tranquiliza Lambert.

Bern se agacha y se acerca al hueco de la puerta de sectores.

Uno de los dos refuerzos, compañero de Líam, ve media cabeza y el cañón del arma asomar levemente bajo el ángulo derecho.

Entonces mira a su compañero, que está en el ángulo izquierdo para que actúe, bailando la mirada entre el tirador y él un par de veces.

El oficial capta el mensaje y, valientemente, se deja ver frente al tirador mientras habla con él para entretenerle; dando opción a que Bern actúe desde atrás .

—¡Está bien! Me levanto lentamente y dejo el arma en el suelo —explica, mientras hace lo que va diciendo.

—¡No se mueva de ahí o disparo a este tipo! —dice el tirador, ajustando la mano con la pistola sobre Líam.

—Es policía. No quieres hacerlo —dice el oficial, dando pasitos muy lentos hacia él, con las manos levantadas a la altura del pecho.

—¿¡Quién lo dice!? —Y aprieta el cañón con fuerza sobre Líam, quien del impulso ladea la cabeza mientras levanta las manos pidiendo calma.

En ese momento Bern se tira al suelo, asomando bajo la puerta, y dispara por detrás al tirador en el hombro.

Este, al encogerse de dolor, baja el brazo que empuñaba el arma; lo que aprovecha Líam para echarse hacia atrás con fuerza sobre él y lanzar con su pierna la pistola que acaba de caer, en un acertado acto reflejo.

Al instante, sus compañeros corren hacia ellos y terminan de bloquear al individuo.

Lo colocan boca abajo en el suelo y le ponen las esposas.

—C’est fini —dice Bern por el intercomunicador.

—¡Incidente controlado! —traduce Lambert, tras un suspiro largo—. Revisión a la paciente, evaluación de daños y reporte —añade por los intercomunicadores.

—Lead, field Mor va directo a quirófano.

—¡Entendido! —comenta con pesar.