El Prototipo Capítulo 13 #2
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Capítulo 13 #2

—Sí. Intel, señor —dice Hoffman, de Inteligencia Estratégica—.

Quería remarcar que si la sujeto forma parte desde su nacimiento de un proyecto como el que usted presenta en su información preliminar, detectar electrodos intracraneales activos que transmiten datos biométricos neuronales sofisticados…

nos situaría ante una crisis internacional con fuga de información sensible. ¿No creen?

—Intel, concrete qué datos biométricos sofisticados estarían extrayendo.

—Según Bío…

—Lead —interrumpe la doctora Yue—, en sus conexiones y desconexiones, detecto transmisión de mapas neuronales avanzados.

Actividad cerebral a tiempo real que, si no me equivoco, extrae datos sobre tomas de decisiones complejas, resolución de algoritmos y patrones sinápticos asociados al razonamiento lógico, a la creatividad computacional y a modelos de aprendizaje acelerado.

—Resúmanme esto con sencillez y háblenme de las consecuencias.

—Lead, esto sería clave para Microsoft I+D+I de cara a extraer patrones, optimizar soluciones y corregir errores en la AGI [12] , con un aprendizaje autoinducido y sin supervisión.

Y para la organización que esté detrás del proyecto genético, sería la oportunidad de apropiarse de la información de Microsoft y cualquier otra empresa puntera que forme parte de lobbies tecnológicos; controlando y mejorando así las redes neuronales artificiales, optimizando modelos de razonamiento y acelerando el desarrollo de esa AGI a nivel global en todo el mundo.

—Lead —interrumpe Bío— la sujeto no es solo una investigadora. ¡Es un modelo viviente!

—Es la fuente de datos científicos, tecnológicos y hasta la clave para la supremacía política de los países que integran el lobby [13] —añade Intel—. Colocándola en lugares estratégicos, el poder de estos lobbies sería… inmenso, gracias a ella.

—¡Ya veo…! Las implicaciones son… —murmura Lambert a media voz, con el codo apoyado en la mesa, el pulgar en la sien, frotándose la frente con tres dedos y con la mirada perdida—.

«¿Podrían querer quitarla de en medio?», piensa.

«No, han invertido mucho tiempo y dinero en ella», se contesta.

¡Muy bien! Gracias por la eficacia, equipo.

Sabía que había elegido bien a mi gente —dice al fin, retomando la energía que parecía haber perdido segundos antes.

Lambert, aún con el ceño fruncido y la mandíbula apretada, trata de tomar conciencia de las dimensiones del caso.

—Denme un momento y ahora regreso —dice de repente.

Poniéndose en pie, apura de un trago el resto del café frío que le queda en la taza y sale apresurado de la sala con el teléfono en la mano.

Inmediatamente, hace unas llamadas y pone en marcha los protocolos internacionales de bioseguridad y los cortafuegos que actuarían como contención ante una fuga tecnológica crítica, evitando que la información cayera en manos no autorizadas sin que la Interpol lo interceptara .

Veinte minutos después, vuelve a entrar en la sala O.I.; donde su staff multidisciplinar sigue trabajando.

—Equipo, tomen nota. A partir de hoy, como BIOSEC, nuestra prioridad es, por este orden:

1. Proteger la vida de la sujeto.

2. Averiguar qué dispositivos tiene implantados.

3. Identificar quién lo controla.

4. Neutralizar la filtración global de esos datos biométricos.

5. Capturar al tirador que atentó contra la chica y esperemos que esto nos lleve a la organización que está manejando los hilos del proyecto genético.

En ese instante, las pantallas cambian mostrando vuelos reservados, teléfonos de intercomunicación de la Task Force, los códigos de identificación de cada miembro y las rutas de despliegue. Poco después, vuelve a verse a los miembros de la Task.

—Como veis en las pantallas —el Lead toma la palabra de nuevo—, field Mor, field Bern y un servidor estaremos sobre el terreno mañana. En breve habré reclutado a Ferrero y a la doctora Mendoza de balística como activos locales.

Lambert hace rodar la vista por cada uno de los miembros de su plantilla, tanto en presencial como en online y añade:

—Equipo… en marcha. ¡La operación ha comenzado!

∆∆∆

Arnold Lambert, de sólida formación en Derecho Internacional y criminalística, trabajó bastantes años como agente de campo, con casos que involucraban tráfico de órganos, bioterrorismo y experimentación ilegal en laboratorios clandestinos.

Ello le permitió tener una perspectiva de primera mano sobre la realidad de este tipo de delitos.

Poco a poco, y gracias a sus innumerables contactos en las fuerzas de seguridad, así como en agencias gubernamentales y laboratorios de investigación de varios países, fue escalando en la Interpol hasta llegar a ser el máximo responsable de la UBBI y la mano derecha de la Directora Adjunta de Operaciones Internacionales, Sophie Dubois.

Si había alguien que pudiera movilizar recursos rápidamente cuando fuera necesario y, además, dejar su cómodo sillón para descender a perseguir a delincuentes en las calles, ese era Lamber; el activo más versátil de la Interpol.

Según sus investigaciones, He Jiankui había abierto una filial de su empresa china CIBION en México a la que llamó CIBION-Mex.

Tras salir de la cárcel, dos de sus colaboradores más estrechos en el caso de los embriones modificados por los que fue juzgado, pasaron a trabajar en el Hospital Ángeles Lomas.

Lambert, que no creía en las casualidades, lo tuvo claro. Todo estaba relacionado y, como tenía casi todas las piezas del puzle, era la ocasión que esperaba para pasar por fin a la acción.

En apenas unas horas, puso en marcha el operativo. Dejó a varias personas de su confianza en la central de Lyon, seleccionó a importantes activos de sedes extranjeras con las que había trabajado antes y movilizó a dos especialistas de campo de su equipo habitual para que le acompañaran a España.

Viajando en vuelos distintos, por precaución, Lambert, Moreau y Bernard abandonaron Lyon rumbo a Madrid; lugar de activación de la alarma del sistema y detonante del operativo .

En el aeropuerto de Madrid, el Lead esperó a que aterrizaran Moreau y Bernard. Discretamente, les dio las instrucciones oportunas. Luego, también por separado, se fueron al hotel que les habían reservado desde la central.

Siguiendo instrucciones, field Mor y field Bern fueron al hospital con la misión de camuflarse; uno entre el personal de policía que vigilaría a la sujeto y el otro entre el colectivo de médicos, auxiliares o celadores que atenderían o trasladarían a la paciente en sus recorridos por el interior del hospital.

Lambert, por su parte, al llegar al hotel subió a su habitación y, sin deshacer el equipaje, entró en el ordenador para activar su localización. Una vez que abrió los intercomunicadores en línea con sus activos, volvió a salir para dirigirse al Hospital Gregorio Marañón.