LII
Alexéi fue el primero en percatarse del fenómeno.
El troll del Shaltai Boltai contratado por la Internet Research Agency para colaborar con el FSB en la operación de San Petersburgo llamó a la puerta del despacho de su superior directo.
En ese momento, el capitán Dimitri Chernishev revisaba un informe del departamento de Análisis de Datos y respondió sin levantar la vista del documento.
—Entre.
El hacker abrió la puerta y asomó la cabeza.
—Capitán, ¿está ocupado?
—Estoy leyendo este informe sobre las fake news —dijo, señalando el texto—.
Es muy interesante. Aquí dice que la estrategia de desacreditar a los medios de comunicación tradicionales es fundamental para convencer a las personas de las verdades alternativas que les presentamos.
—Sonrió—. Es decir, tenemos que hacer que crean que los periódicos y las televisiones solo dicen mentiras para que abran sus mentes a nuestras verdades, medias verdades y...
, en fin, mentiras. Que es lo que hacemos aquí, ¿o no?
—Sí, por supuesto.
Alexéi cerró la puerta y se plantó frente a Dimitri. En las manos sujetaba su ordenador portátil esperando a que su jefe le prestara atención. Pero el hombre del FSB seguía absorto en el informe.
—Los analistas tienen razón —comentó Dimitri, concentrado en lo que estaba leyendo. Por fin, levantó la mirada hacia su subordinado—. ¿Cómo se sabe que Hitler existió o que la Gran Guerra Patriótica sucedió? ¿Eh?
—Bueno...
—Lo sabemos porque nos lo han contado, porque lo hemos visto escrito en alguna parte.
No estuvimos allí, así que no podemos saberlo de forma directa.
Por eso, hay que confiar en lo que nos cuentan o en lo que leemos.
Así es como usted, yo..., en realidad, todos nosotros sabemos lo que pasó en la historia o lo que sucede en el mundo.
Nos cuentan algo y, como todos nos cuentan lo mismo, nos lo creemos.
Pero si empezaran a contarnos otra cosa, si viéramos algo diferente escrito en los textos que leemos...
, entonces empezaríamos a creer también de forma distinta.
—Ya... Como no estamos allí para verlo con nuestros propios ojos, tenemos que creer lo que nos dicen, ¿es eso?
—Exactamente. Eso es lo que estamos haciendo aquí, ¿o no?
Estamos creando una realidad alternativa en las redes sociales.
Pero esta vez, además de difundir hechos reales, también difundimos cosas que salen directamente de nuestra imaginación.
—Se rio, maravillado por el poder que tenía entre manos—.
Es increíble, ¿no le parece? Imaginamos una tontería y, de tanto repetirla, como se la contamos muchas veces a muchas personas que solo se informan en las redes sociales...
, entonces, empiezan a creérsela. Si Stalin creó realidades alternativas, ¿por qué no habríamos de hacerlo nosotros?
—Sin duda, sin duda.
Por fin, los ojos de Dimitri se posaron en el ordenador que el troll sostenía. Solo en ese momento pareció interesarse por el chico.
—¿Y usted qué hace aquí?
—También vengo a hablarle de una realidad alternativa..., por así decirlo —respondió oportunamente—. Capitán, ¿ha oído hablar de QAnon?
—¿QAnon?
Alexéi le mostró la pantalla del ordenador.
—En redes sociales ha aparecido un tipo que se hace llamar Q —explicó—.
Dice ser un agente de los servicios secretos estadounidenses que representa a un pequeño grupo de militares encubiertos.
Ha anunciado que están a punto de realizar una gran purga entre las élites que gobiernan Estados Unidos, a las que llama el Estado Profundo.
Este Q apareció primero en una red llamada 4chan, pero ahora publica en otra llamada 8chan.
Escribe mensajes que parecen encriptados, los llama drops , y que dan pistas sobre esa supuesta purga que Trump estaría preparando para limpiar el país.
A los internautas que siguen a Q se los conoce como anons , y se dedican a decodificar e interpretar sus mensajes.
Dimitri frunció el ceño. Aquello sonaba confuso. Meneó la cabeza, buscando algún sentido a lo que acababa de oír.
—Perdone, Alexéi, no lo entiendo. ¿Por qué ha venido a contarme todo eso?
—Por varios motivos, empezando por el hecho de que los drops de Q hablan de nosotros, de nuestra operación aquí, en San Petersburgo.
El hombre del FSB se irguió ligeramente.
—Ah, bueno —murmuró—. ¿Y qué dicen?
El troll del Shaltai Boltai esperaba la pregunta. En vez de responder, giró el portátil hacia su interlocutor, como había previsto.
—Este es el último drop que ha publicado Q en 8chan —señaló—. Ahora bien, mire.
RUSIA = LA VERDADERA CONSPIRACIÓN Definir «PROYECCIÓN» ¿Qué sucede cuando ellos pierden el control y exponen la VERDAD?
¿Qué sucede cuando el PUEBLO deja de creer o incluso de escuchar las FAKE NEWS de los MEDIOS CONTROLADOS, de HOLLYWOOD CONTROLADO, ETC.
? EL GRAN DESPERTAR. YA NO SOMOS CORDEROS.
NOSOTROS, EL PUEBLO POR DIOS el significado completo se le escapaba.
—¿Qué mierda es eso?
—Es el último drop de ese tal Q —repitió Alexéi—. Como le he dicho, usa un lenguaje encriptado que sus seguidores, los anons , deben descifrar. Por eso se llama QAnon. Q lanza mensajes secretos a sus anons .
El hombre del FSB siguió mirando la pantalla con el ceño fruncido.
—Pero... ¿qué es?
—Es toda una de la conspiración y algo más.
Dice que George Soros está manipulando Estados Unidos a través del Estado Profundo, controlado por las élites.
Hillary Clinton lidera una red de pederastas que opera desde una pizzería en Washington.
Trump se prepara para desmantelar esa gran conspiración y detener a la clase política corrupta que ha convertido Washington en un pantano...
Cosas por el estilo. Habla de nuestra operación, pero dice que Trump está usando las acusaciones de que interferimos en las elecciones para reclutar al FBI en su lucha contra el Estado Profundo.
Todo terminará con la victoria de los «niños de la luz», del bien. América será salvada.
Con gesto de fastidio, Dimitri volvió al informe del departamento de Análisis de Datos.
—Mire, Alexéi, no tengo tiempo para tonterías. Tengo mucho que hacer...
—Capitán, miles y miles de estadounidenses están siguiendo estos drops —se apresuró a decir el troll —.
Si esto sigue así, en poco tiempo serán millones.
Todos pegados al ordenador, leyendo los mensajes, intentando descifrarlos para transformarse en soldados digitales de la gran causa: la guerra secreta del pueblo contra las élites, de la luz contra las tinieblas, del bien contra el mal.
Q habla de una gran conspiración en la que participan las élites progresistas, los medios de comunicación, los actores de Hollywood y los financieros judíos.
Todos coaligados en eso que llaman «el Estado Profundo», con el fin de llenar el país de inmigrantes violadores, terroristas musulmanes, pederastas, homosexuales...
Todo lo imaginable para cambiar el país y aplastar al estadounidense común.
Lo importante es que Trump y sus aliados, como Michael Flynn, ya están respaldando estas teorías conspirativas.
Incluso hay gente que lleva la letra Q en eventos públicos.
En internet ya circula el hashtag #SalvadALosNiños.
Capitán, la conspiración de QAnon está radicalizando Estados Unidos aún más.
El oficial del FSB, que seguía leyendo el documento, levantó la vista y lo miró fijamente. Lo que acababa de oír captó por completo su atención.
—¿Millones de seguidores, dice? —preguntó, curioso—. ¿La guerra secreta del bien contra el mal? ¿Estadounidenses convirtiéndose en soldados digitales? ¿Y Trump alimentando esas estupideces?
Alexei supo que su jefe por fin lo había entendido.
—Sí, capitán. ¿Se da cuenta de lo que podemos hacer con esto?
Dimitri comprendió el potencial. El Sur contra el Norte.
Conservadores contra progresistas. El pueblo contra las élites.
Sobre todo: buenos contra malos. En este escenario, los buenos eran Trump y sus aliados, incluida Rusia; los malos, todos los que se les opusieran.
Pero lo más importante era enfrentar a los estadounidenses entre ellos.
Toda una realidad alternativa, profundamente polarizada, en construcción. Un regalo así... ¡ni encargado!
De pronto, se puso de pie, entusiasmado.
—Tenemos que llenar nuestras cuentas falsas con los mensajes de ese tal QEnano ...
—QAnon...
—... y difundirlos entre todos los estadounidenses susceptibles.
Use los modelos computacionales de Cambridge Analytica y las bases de datos de Facebook, Twitter; lo que sea, para afinar los objetivos e imponerles esa realidad alternativa.
Si lo manejamos bien..., quién sabe, tal vez consigamos que Estados Unidos entre en una guerra civil.
Alexéi alzó una ceja.
—Capitán, ¿cree que eso sería posible?
—Nada es imposible cuando se controla el poder de crear una realidad alternativa. Tenemos que empezar a hacer vídeos.
—¿Vídeos?
—Sí, vídeos. Tenemos que llenar YouTube con todas esas teorías, y con otras que nos inventemos. Vamos a fabricar esa gran realidad alternativa para que en Estados Unidos todo el mundo se pelee por una realidad que no existe, ¿me oye? ¡Todos contra todos! ¡El caos total!
Era incapaz de contener la excitación ante la avalancha de ideas que sacudían su mente.
Aquello era una mina de oro de la desinformación.
Salió corriendo de su despacho en dirección a la gran sala, donde trabajaban cientos de trolls del Shaltai Boltai, para darles instrucciones sobre cómo usar a QAnon para dividir aún más Estados Unidos y avanzar un paso más en la campaña para precipitar el colapso de Occidente.