Capítulo 14 #2
—No quiero meterme, pero… ¿A qué ha venido eso? —Mi voz apenas se eleva por encima del sonido de una mujer que grita acerca de lo baratos que tiene sus mejillones frescos. El agua se ondula en el lago a sus espaldas.
—Probablemente no debería decir nada, pero tiene un ligero problema con el alcohol. Desde que…, bueno, desde que pasó una época un tanto oscura, antes de su llegada a Lowfell. —Me ofrece una límpida sonrisa—. Ahora lo lleva bien, pero… en los sitios como este puede haber tentaciones.
El chillido de Alfie es inconfundible entre la multitud. Detrás de nosotras, Arran tiene al chiquillo atrapado en una llave que le engancha la cabeza mientras charla con un par de hombres junto a la carreta.
—Parece un buen padre —digo.
Una oscura carcajada brota de sus labios al tiempo que se detiene junto a un puesto de quesos.
—Ojalá fuera el padre. —Sacude la cabeza—.
Alfie tampoco es mío. Al menos no biológicamente.
Su madre era una amiga muy querida. Blake…
La noche que mató a nuestro padre, me asustó.
Abandoné Lowfell y me fui a una aldea cerca de Madadh-allaidh.
La madre de Alfie me acogió. —Se muerde el labio inferior—.
Su esposo era un maltratador de mierda. Vi cómo sucedía; cómo, poco a poco, terminó por matarla.
No quiso dejarlo, por mucho que se lo rogué.
Al final fue demasiado tarde. La asesinó y por poco no se lleva por delante al chiquillo también. Lo saqué de allí y me lo traje.
—Lo siento mucho.
Ella se encoge de hombros, como si no le afectara, pero la rigidez de su mandíbula la delata.
—El muy desgraciado nunca pagó por lo que hizo. —Palpa la daga una vez más—. Algún día me cobraré esa deuda.
—¿Dónde está? —pregunto.
—En el castillo Madadh-allaidh. Puede que te lo cruzaras cuando estuviste allí. Se llama Magnus.
La sangre se convierte en hielo en mis venas al recordar a ese lobo de rostro cetrino y oscuro cabello grasiento.
Estaba prisionero en el castillo de las Tierras Fronterizas cuando conocí a Callum.
Esa noche me amenazó, cosa que ha hecho en repetidas ocasiones desde entonces.
Lo último que supe de él es que Blake lo había envenenado y dejado en su enfermería.
—Tuve la desventura de conocerlo, sí —contesto—. ¿Blake está al tanto de algo de eso?
—Así es, lo sabe. Le pedí que no lo matara. Quiero poder mirarlo a los ojos cuando muera, aunque Blake ha estado torturando al muy bastardo los últimos años. —Sacude la cabeza—. Magnus sabe que Alfie está aquí. Cree que es un rehén de Blake. Es la razón por la que Blake lo tiene a su merced.
—Y no lo apruebas —observo.
—No tengo ningún problema con que torture a ese cabrón, pero preferiría que no recurriera al niño para ello.
Como tengo la impresión de que he tocado una fibra sensible, pregunto:
—¿Arran y tú estáis juntos?
Ella suelta una carcajada un poco demasiado estridente como para que sea genuina.
—¿Nosotros? ¿Juntos? —Hace un ademán como para descartar la idea—.
No. Claro que no. —No debo de ocultar muy bien mi escepticismo, a juzgar por cómo suspira y rehúye mi mirada—.
Es un buen hombre. Se ha portado muy bien con nosotros dos.
Lo ha intentado conmigo varias veces a lo largo de los años, pero…
, bueno… —Se muerde el labio y parte del brillo de sus ojos se ve mermado.
Menea la cabeza—. La diosa tiene otros planes, desafortunadamente.
Arrugo el entrecejo.
—¿Qué quieres decir?
—Ah, nada. Solo que… su alma pertenece a otra persona.
—¿Siente algo por alguien más?
—Podría decirse así. Ha vuelto a Ciudad del Rey, creo.
—Elsie se encoge de hombros—. A veces la echa de menos.
Cree que no lo sé, pero sí. —Vuelve a morderse el labio inferior—.
Ojalá pudiera ignorarlo. Después de todo lo que he pasado…
Me gustaría estar con alguien que fuera solo mío, en corazón, cuerpo y alma. Creo que me lo merezco.
—Te lo mereces.
Ella esboza una sonrisa y, de pronto, su rostro se ilumina.
—¿Ya has empezado el libro que te di?
—Sí, pero tu hermano me lo quitó.
—Ah, ¿sí? Te conseguiré otro. —Señala un puesto que hay junto al lago y en el que hay dispuestas telas de distintos colores. Acelera el paso—. Vamos, busquemos un vestido que te sirva para el banquete. Yo compro todos los míos aquí.
No puedo negar que estoy un poco entusiasmada cuando la sigo hasta el comerciante.
Con todo lo que ha pasado últimamente, resulta agradable obtener un poco de normalidad y vida cotidiana.
Noto un cosquilleo en los dedos por las ganas que tengo de hacerme con algo capaz de dejar a Callum sin habla, como la última vez que me puse un vestido bonito.
Alrededor de una hora más tarde, estoy de vuelta en Lowfell con tres vestidos doblados bajo mi brazo y que Elsie ha tenido la amabilidad de comprarme.
Arran no está de muy buen humor. Me pregunto si habrá bebido alguna cosa.
Elsie ensancha las fosas nasales en un par de ocasiones, como si tratara de discernir lo mismo.
Como me da la impresión de que quizá necesiten un momento a solas, me adelanto y me sitúo junto a Alfie, que me ofrece una manzana y empieza a ponerles nombre a las ovejas cercanas.
—¿Va todo bien? —El viento me trae la voz comedida de Elsie.
—No estoy seguro —responde Arran—. Al parecer, han visto a gente entrando en el templo de la orilla.
Tengo la incómoda sensación de que es posible que los Acólitos del Dios de la Noche se alcen una vez más.
Hay rumores de que el príncipe de la noche está listo para liberar a su amo.
Podría ponernos las cosas muy difíciles.
—Sí —replica ella con suavidad—. Quizá.