El primer día de mi nueva vida (El caos de Beca 1) La negociación
91%

La negociación

El lunes, a las diez, Celia y sus amigas, con su risa de siempre, cruzaban el patio directas hacia donde estábamos, pero esta vez se callaron al pasar por delante y me miraron con una cara rara. Ni sonreían ni se burlaban.

—Ostras —susurré—. Normalmente me miran en plan mal, cuchichean o hacen como que ni me ven.

¿Qué está pasando?

En ese momento vi a Nico viniendo directo hacia nosotras, con las manos en los bolsillos y mirándome sin disimular un poquito. Tras él, su grupo le seguía medio riéndose, y yo empecé a sentir cómo me subía el calor a la cara.

—Ey, Beca —dijo, parándose justo frente a mí.

—Ey —contesté, intentando sonar tranquila, aunque Bel me dio un codazo en plan «qué fuerte».

—Solo quería enseñarte algo.

Señaló sus pies con la mirada, levantó un poco los bajos del pantalón… y ahí estaban: unos impresionantemente ridículos calcetines de unicornios, con purpurina, arcoíris y hasta estrellitas plateadas.

¡Me da ALGO!

Yo me quedé en shock total.

—¿Qué… qué llevas puesto, Nico? —pregunté flipada.

—Es mi forma de pedir perdón —respondió, encogiéndose de hombros—. Pensé que, si alguien se reía de ti, podría reírse de los dos.

Bel se llevó las manos a la cabeza, Andrea soltó un «No puede ser», Noa se tapó la boca para no gritar, y yo… yo casi me muero de la impresión ahí mismo.

—Estás fatal —logré decir. Sonreí tímidamente y él me sonrió de vuelta.

—Lo sé —respondió. Alzó una ceja, como si fuera de sobrado, y yo le di un golpecito con el puño en el hombro. Ni idea de dónde me salió hacer eso, pero sentí que me quedaba el brazo como de gelatina. No quiero imaginarme la cara de tonta que debía de tener.

—Bueno —dijo él, girándose para volver con su grupo—. A partir de hoy me convierto en Nico Voltereta Calcetines si tú me prometes que me perdonas.

—Bueno —contesté en plan sobrada, como él—. Lo pensaré.

Nico me devolvió el golpecito en el hombro y sonreímos.

—Guay, pues ya está, ahora solo tengo que cumplir mi promesa.

—¿Qué promesa?

—Los calcetines son de mi hermana, aunque no creo que se los pueda poner más.

Para que me los dejara le he tenido que prometer que veré con ella la primera temporada de Stranger Things —contó, haciéndonos soltar una carcajada.

Unos amigos pasaron cerca de él y le dijeron que llegaban tarde—. Hablamos, ¿vale? Te escribiré.

Nico se marchó y sentí, por primera vez en muchas semanas, que podía respirar profundamente. De refilón, vi que Celia y sus amigas se habían quedado a mirar la escena. Apenas pude verla, porque Bel, Andrea y Noa se lanzaron sobre mí.

—¡Por favor, qué momentazo! —exclamó Noa.

—Literalmente, el gesto más épico del año —añadió Andrea.

—Beca, estás en las nubes —dijo Bel, riéndose.

—Un poquito —admití, aún con cara de boba.

Esa noche, mientras hacía como que estudiaba, el móvil vibró en la mesa.

Nico

Ya vamos por el segundo capítulo.

Yo

Jajaja, los demogorgons son horribles.

Nico

Más o menos como los unicornios de nuestros calcetines.

Yo

Ni de coña, los unicornios ganan siempre.

Vi su «escribiendo…» aparecer un par de veces en pantalla. Quería pegar un grito de los nervios, repasando la escena de la mañana una y otra vez en mi mente. En unos segundos recibí otro mensaje:

Nico

Millie Bobby Brown lo hace superbién.

Yo

Sí, es lo más.

Nico

Creo que saca peli nueva, ¿no?

Yo

Sí, vi el tráiler, tiene pintaza.

Nico

Qué guay, hace mil que no voy al cine.

Yo

Yo igual, desde antes del verano.

Nico

Entonces… ¿vamos? O sea, ¿te gustaría ir al cine?

Yo

¿Contigo?

Nico

No, con Samba…

Nico

Jajajaja. Sí, conmigo. ¿El viernes te va bien?

¡¡Qué FUERTE!!

Yo

Sí, vale.

En realidad, quise escribir «¡¡¡¡¡¡¡SÍ, vale!!!!!!!», pero, por motivos más que obvios, no lo hice.