El primer día de mi nueva vida (El caos de Beca 1) Ojalá todo fuera como antes
81%

Ojalá todo fuera como antes

Durante el viaje a la montaña intenté no pensar, dejar la mente en off . Papá y yo caminábamos entre árboles pelados, respirando aire frío y contando anécdotas de otros viajes. Fue un paréntesis guay. Cada noche, antes de cenar, hablaba por videollamada con mi madre.

—¿Qué tal vais?

—Muy bien, hemos ido al mirador, al puente de madera…

—¿Al de los álamos? —preguntó ella—. ¡Anda! Ahí tenemos esas fotos tan divertidas con Lucy.

—Sí —dije, bajando la mirada—. Me acordé.

Obviamente…

Cuando colgamos, me quedé un rato mirando el perfil de las montañas recortadas en un cielo lleno de estrellas.

Sonó un mensaje: mamá me envió una foto de Lucy y yo en ese mismo sitio, riéndonos como si nada pudiera cambiar.

La escena de fondo no había cambiado, pero nosotras dos sí.

Y pensé: «¿Por qué no? Alguien tiene que romper la distancia».

Yo

Mira lo que acabo de encontrar.

Lucy

Qué fotaza, jajaja. ¿Te acuerdas de cuando casi nos caemos?

Yo

Sí, y mi madre gritando: ¡Niñas, parad ya!

Lucy

Literal. Qué tiempos.

Yo

Estoy aquí con mi padre. Hemos venido un par de días a la montaña.

Lucy

Buah, qué FOMO.

Durante un rato hablamos sin pensar, sin cosas raras ni silencios. Me preguntó cómo estaba la zona, si la comida del hotel seguía estando tan rica. Éramos solo nosotras, como antes. Hasta que Lucy escribió:

Fue como volver atrás

Lucy

Tía…, sé que no he cumplido mi promesa. Lo siento.

Yo

Ya…, sí.

Lucy

Con lo de casa, el cole nuevo, la mudanza… me lie y no supe cómo hacerlo.

Me quedé de piedra, la verdad

Yo

Lo entiendo, pero me dolió.

Lucy

Lo sé y me siento fatal. Ojalá todo fuera como antes.

Yo

Ojalá.

Lucy

Si siguiéramos en el mismo cole, nada habría cambiado.

Yo

Puede…, pero igual nosotras sí.

Lucy

Puede. pero da igual. Nadie se parece a ti, tía.

Lucy

Buah, te echo mil de menos.

Pensé un rato antes de contestar. Me parecía raro que Lucy, de pronto, me dijera eso. Pero quizá ella también lo había pasado mal al distanciarnos y ahora no sabía cómo recuperar lo que teníamos. Dudé, pero al final le contesté:

Yo

Yo también.

Lucy

Me gustaría retomar el contacto contigo, Beca. Quizá las cosas no son como antes, pero quiero saber qué haces en el insti, si sigues tocando… Esas cosas.

Yo me emocioné un poco y le contesté que me encantaría. Seguimos escribiéndonos un rato hasta que mi padre me dijo de ir a cenar.

Me puse los zapatos para bajar y recibí un nuevo mensaje. Pensé que sería de Lucy, que me habría dicho algo más, pero no. Juro que se paró el mundo cuando lo leí.

Nico

Hola, beca. ¿Te paso a buscar mañana? Los perros te echan de menos.

Me quedé mirando la pantalla sin saber qué hacer.

Nico quería hacer como si no pasara nada.

Estaba segurísima de que sabía lo del banco del patio.

No quería verlo. O sí, para hablar las cosas.

O no. No lo tenía claro. Lo que sí sabía era que estaba enfadada.

Y decepcionada… Si lo dejaba en visto, quedaba fatal, como una borde.

Pero si le contestaba, sentía que estaba cediendo, que me traicionaba un poco a mí misma.

Tenía un caos mental…

—Beca —insistió mi padre—, el restaurante cerrará pronto.

Apagué el móvil y lo dejé en la mesilla, dudando de mi decisión.