El primer día de mi nueva vida (El caos de Beca 1) Rabia
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Rabia

Cuando el parque ya estaba casi vacío, nos dimos cuenta de lo tarde que era y recogimos a la cuadrilla perruna para volver a casa. Samba decidió que quería ir en brazos y yo la cargué encantada. Al llegar a la verja de mi jardín, Nico frenó la manada.

—Primera parada.

Samba se había quedado medio dormida y me miró con un poco de pena.

—Nos veremos pronto, Samba —me atreví a decir. Al final, sentía que era como admitir que había estado cómoda y que quería seguir viendo a los perros… y a Nico. Él asintió y dijo:

—El sábado que viene los saco otra vez, a media tarde. Si quieres, te aviso.

—Guay.

—Vale, pues te escribo antes —avisó a punto de marcharse, pero se volvió y me miró con un gesto divertido—. Bueno, te escribo si me das tu número, porque todavía no lo tengo.

Pff, ¡¡me muero!!

Yo asentí y él me prestó su teléfono para que escribiera mi número.

Por dentro me moría de los nervios. Ojalá me escribiera, y no solo para hablar de los perros.

Agh, ya tenía ganas de que fuera sábado para volver a charlar durante un rato largo, para verlo sin tener la sensación de que Celia y sus amigas nos observaban…

Para que no se me notasen los nervios, me despedí en plan simpática:

—Hasta mañana, Nico Voltereta.

Él se intentó hacer el ofendido, pero me lanzó su sonrisa perfecta y, en vez de irse, me miró curioso un segundo y preguntó sin más:

—Oye, ¿puedo preguntarte por qué a ti te llaman la Calcetines?

En ese momento se me echó el mundo encima.

—Fue una tontería del primer día —comenté con la garganta seca, intentando que no se me notara el temblor en la voz—.

Me puse unos calcetines random de cuando era pequeña, llenos de unicornios, y se ve que Celia y sus amigas han decidido llamarme así.

Pero vamos, que me da lo mismo, no me importa nada, literal.

¡Porque son idiotas!

Mentira. Claro que me importaba y me dolía. Pero lo último que quería era que Nico pensara que Celia tenía algún poder sobre mí. Así que sonreí y fingí que me daba igual.

—Bueno…, mejor voy entrando —dije, solo pensando en desaparecer—, que tengo que ayudar a mi padre con la cena.

—Okay —contestó Nico tan normal—. Nos vemos en clase.

Al entrar en casa, me encontré a mi padre cortando cebolla y me pidió ayuda.

Cogí un cuchillo para trocear unos tomates, pero las manos me temblaban.

Entre cortes y comentarios, me habló del puente de ese jueves y me propuso ir unos días a la montaña, a un hotel al que ya habíamos ido otras veces.

Le contesté que me encantaría, fingiendo que todo estaba bien, y luego subí a mi cuarto.

Ya en espacio seguro, me tumbé bocarriba en la cama, pensando en Nico y en cómo podía llevarse tan bien con alguien como Celia.

Era una de esas preguntas que te dan vueltas sin parar y no tienen respuesta.

Pero lo peor, sin duda, era que él sabía que me llamaban la Calcetines y no había hecho nada.

Me dolía y, además, me daba rabia haberle contado cosas personales, como lo sola que me sentía sin mi madre o lo de Lucy…

Quién sabe si se las había contado a Celia, si ella las estaría comentando con todo el mundo…

Joder si me dolía…

Un mensaje me sacó de mis pensamientos. Era de Lucy.

Justo lo que necesitaba…

Lucy

Hola, Beca. ¿Cómo vas?

Ese día me negaba a echarme encima más problemas. La dejé en visto y abrí el chat de las chicas; solo ellas podían entenderme.

Yo

Tías… Nico sí sabía lo de los calcetines.

Andrea

¿Cómo lo sabes? ¿Qué ha pasado?

Noa

¿¿Qué??

Les mandé un audio, explicando lo que había sucedido.

Bel

¿En seriooo?

Andrea

OMG. ¿¿Y tú qué le dijiste??

Yo

Que no me importaba, pero por dentro me quería evaporar.

Bel

Ay, Beca…

Yo

Es que, si me veía afectada, ganaba Celia.

Andrea

Ya, pero no te lo guardes todo, tía.

Yo

Me sentí superidiota, como si todo el insti supiera lo de los malditos calcetines.

Eso ya me sienta fatal, pero no soporto que Nico lo sepa y aun así se junte con ellas como si nada…

No es ni siquiera por mí, es que no me pega que el chico que conozco vaya con unas tías tan horribles.

Y no quiero juntarme con alguien a quien le dan igual esas cosas, la verdad…

Noa

Lo entiendo…, es que no tiene sentido.

Andrea

Ya…, pero no dejes que te hagan sentir así.

Yo

No sé ni cómo mirarlo mañana.

Bel

Te entiendo, pero no les des poder a esas idiotas.

Yo

Ya…, ojalá fuera tan fácil.