El chico nuevo
Era la hora del recreo y hacía un frío que pelaba. Por suerte, ese día salió el sol y nos acomodamos en nuestro banco de siempre.
—Ya está todo listo para Halloween —comenté yo al ver pasar un grupo de chicas hablando de disfraces.
—La verdad es que a mí Halloween no me va nada —saltó Andrea.
—Pues yo —dijo Noa—, este año, lo haré todo: disfrazarme, ir a ver la típica peli de miedo con mi madre…
—En mi casa celebramos el Día de los Muertos —contó Bel, sonriendo—. Ponemos ofrendas, flores, velas, calaveritas de azúcar… Es típico en México.
—Buah, eso sí que mola —solté yo.
—Este año ya es tarde, pero el próximo podríamos celebrarlo juntas por todo lo alto —propuso Bel.
—A esa sí me apunto —sonrió Andrea.
En medio de la conversación, Bel se quedó mirando hacia el grupo de los populares de 1.º A, entre los que estaba Jorge. Sin darle mucha importancia, soltó:
—Mira, ahí está Celia, tonteando con el chico nuevo.
—¿Qué chico nuevo? —pregunté.
Bel señaló hacia un grupito. Vi a Celia. Me había topado con ella un par de veces desde el accidente de los calcetines de unicornios, y siempre me dedicaba una sonrisa burlona. Yo intentaba que me diera igual, pero dolía.
¿Por qué tenía que ser así?
En ese momento, Celia soltaba una carcajada y le asentía a un chico de pelo castaño, algo despeinado, que también sonreía y…
Me quedé congelada. ¡Era Nico!
¡¡LOL!!
¿¿Qué hacía en mi instituto?? ¡¡Qué fuerte!! Estaba ahí, riéndose con los de 1.º A y… ¿con Celia? ¿La que decidió que mis calcetines eran dignos de echarse unas risitas? ¿¿De verdad??
Nico no parecía de los que se metían con la gente. De hecho, me encantaba que pareciera tan amable y simpático…
¡No le pegaba nada!
¿Qué estaba pasando?
—Beca, ¿estás bien? —preguntó Bel—. Parece que hayas visto un fantasma.
—Es que ese chico, el nuevo —dije flipando—, es mi vecino.
—¿En serio? —contestó Bel—. ¿El sonrisa perfecta?
—Ostras, ¡es guapísimo! —exclamó Noa.
—¿Qué hace aquí? —dije, intentando esconderme entre ellas—. No quiero que me vea.
—¡Qué coincidencia, tía! Es muy cute , literal —comentó Andrea.
—Pero ¿podéis dejar de mirarlo? —pedí nerviosa.
¡Por favor!
—No —soltó Bel.
—Celia está tirándole la caña —indicó Noa.
—¿Tú crees? —preguntó Andrea—. A mí me parece que solo quiere gustarle, es su rollo.
—Sí…, yo también lo creo —contestó Bel—. Él es la novedad, y ella pues… tiene que parecer la chica guay.
—¿No le vas a decir nada? —dijo Noa.
Ja, ja, qué graciosa…
—¿Yo? ¿Ahora? ¡Ni de coña!
No tenía ningunas ganas de saludarlo ahí, rodeado de los de 1.º A, y menos si estaba cerca de Celia. Esa chica me daba una inseguridad horrible: solo con verla pensaba que cualquier excusa le valdría para reírse de mí otra vez, así que me escabullí y me fui a clase antes de que acabara el recreo.
Al salir del insti, lo volví a ver de lejos: iba con su bici, caminando entre los populares de su clase como si llevara ahí toda la vida. No es que yo tuviera nada en contra de ellos, pero tenían un rollo tan distinto, incluso forzado, que a veces me daban hasta un poco de cringe .
Ya en el bus, mi cabeza empezó a hacer de las suyas.
Lista para asegurarme de que NO estoy exagerando con lo de Nico:
1. Vecino nuevo caído del cielo.
2. Bici rota justo en mi puerta (¿hola, destino?).
3. Yo en pleno drama unicornios y, ¡pum!, aparece y me cambia el día.
4. Me dio la mejor idea para el garaje.
5. Reaparece en MI instituto (nivel guion de Netflix).
6. Superintegrado con los populares de 1.˚ A en dos días (red flag).
7. Riéndose con Celia, la de los unicornios (red flag x2).
8. Gran duda existencial: ¿será Nico el que yo imaginaba o en realidad es el típico idiota de manual?